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La Generación Z está obsesionada con una fórmula matemática para la jubilación: la deja resuelta con 35 años y una cifra millonaria

Gen Z Retiro

El único "pero": solo se llega a ella si durante tres décadas se cumplen suficientemente bien los supuestos utilizados

Miguel Jorge

Editor

Existe una fórmula de independencia financiera que está ganando popularidad entre los jóvenes estadounidenses con una promesa particularmente atractiva: acumular suficiente dinero durante los primeros años de vida laboral para que, llegado cierto momento, el interés compuesto pueda hacer prácticamente todo el trabajo restante. Se llama Coast FI y permite plantear una situación sorprendente. El truco está en comprender que tener resuelta la jubilación sobre el papel no significa tener garantizada la jubilación real.

Dejar encaminada la jubilación. Contaba el Wall Street Journal que Coast FI es el nombre de la idea y procede del movimiento FIRE (Financial Independence, Retire Early), aunque sustituye la obsesión por jubilarse inmediatamente por una meta bastante diferente: alcanzar lo antes posible una cantidad invertida que, en teoría, pueda crecer por sí sola hasta financiar la jubilación. 

A partir de ese momento ya no sería necesario seguir aportando dinero al fondo y bastaría con dejar que los rendimientos se reinvirtieran durante décadas. Para una generación preocupada por el futuro de la Seguridad Social estadounidense, la inteligencia artificial y la estabilidad de sus carreras, la propuesta ofrece algo particularmente valioso: intentar resolver uno de los mayores gastos de la vida cuando todavía quedan décadas para afrontarlo.

La cifra mágica. Un ejemplo permite entender por qué Coast FI resulta tan seductor. Una persona de 35 años que quiera disponer de 1,8 millones de dólares a los 65 necesitaría aproximadamente 239.600 dólares invertidos si supone una rentabilidad anual del 7%. 

Si no retirara ese dinero ni añadiera un solo dólar durante los siguientes 30 años, el interés compuesto podría llevarlo teóricamente hasta esos 1,8 millones: tras el primer año no solo generarían rendimiento los 239.600 dólares originales, sino que posteriormente también lo harían los beneficios acumulados. El objetivo, por tanto, no consiste en ser millonario a los 35, sino más bien en haber acumulado suficientemente pronto el capital al que todavía le quedan tres décadas para convertirse en millonario.

Una ecuación sorprendentemente sencilla. La fórmula consiste en dividir el dinero que se desea tener al jubilarse entre (1 + r)^t, donde "r" representa la rentabilidad anual esperada y "t" los años que faltan hasta la jubilación. 

Es básicamente darle la vuelta al interés compuesto: en lugar de preguntarse cuánto tendrá dentro de 30 años alguien que invierte hoy una determinada cantidad, calcula cuánto necesita hoy para alcanzar una cantidad futura. El tiempo es la variable decisiva porque el crecimiento es exponencial: alcanzar Coast FI joven proporciona muchas más décadas de capitalización y reduce enormemente la cantidad que debe haberse acumulado inicialmente.

La recompensa no es jubilarse. Sí, porque aquí Coast FI se separa de la versión más extrema del movimiento FIRE. Alcanzar la cifra no significa necesariamente abandonar el trabajo, porque todavía hay que pagar vivienda, comida y todos los gastos cotidianos hasta la edad de jubilación. Significa que el salario ya no tendría que financiar también ese ahorro futuro bajo los supuestos del cálculo. 

Explicaban en el Journal que Jessica Fick descubrió a los 31 años que ella y su marido habían alcanzado su cifra Coast FI con unos 300.000 dólares y posteriormente dejaron sus trabajos en organizaciones sin ánimo de lucro para montar un negocio. No han añadido dinero a aquellas inversiones desde 2023. Esa es la libertad que vende el concepto: poder aceptar un empleo peor pagado, emprender, tomarse un descanso o simplemente trabajar menos sin sentir que cada año de menor ahorro está destruyendo la jubilación.

Una fórmula en el momento idóneo. Porque Coast FI existe desde hace años dentro de las comunidades de independencia financiera, pero recientemente ha saltado a TikTok y otras redes sociales. Las búsquedas en Google, de hecho, aumentaron un 50% en un año, y una encuesta de TIAA a aproximadamente 1.000 estadounidenses encontró que un 15% decía estar persiguiendo activamente Coast FI. 

Al mismo tiempo, la proporción de miembros de la Generación Z que se declaraban muy o bastante seguros de poder jubilarse cómodamente a una edad tradicional cayó del 77% al 64%. La popularidad del concepto encaja así con una ansiedad generacional muy concreta: cuanto más incierto parece el futuro profesional por factores como la IA o la Seguridad Social estadounidense, más atractiva resulta la posibilidad de adelantar décadas la solución del problema.

La joven que llevó la idea al extremo. Teena Singh proporciona una versión especialmente radical de esa estrategia. Después de graduarse volvió a vivir con sus padres en Georgia pese a tener un empleo a tiempo completo, lo que le permitió ahorrar la mayor parte de su salario. Aprovechó las aportaciones de su empresa, maximizó anualmente su Roth IRA y destinó sus bonus a inversiones, ayudada además por las subidas recientes de los mercados. 

A los 27 años había acumulado un millón de dólares y aquella cantidad le permitió posteriormente abandonar un empleo de seis cifras como ingeniera de software, aceptar primero un trabajo peor pagado y finalmente dedicarse a crear contenido en internet. El dinero no le compró una jubilación a los 27 años: le compró margen para decidir qué hacer con las décadas que quedaban hasta ella.

El problema de resolver tu jubilación a los 35. La elegancia matemática de Coast FI es también su principal debilidad. Ese ejemplo de los 239.600 dólares solo conduce a 1,8 millones si durante tres décadas se cumplen suficientemente bien los supuestos utilizados: rentabilidad, inflación, horizonte temporal y ausencia de retiradas importantes, mientras acontecimientos tan habituales como tener hijos, comprar una vivienda, cuidar de padres mayores o afrontar gastos sanitarios pueden transformar completamente las necesidades futuras. 

Plus: tampoco existe una rentabilidad bursátil anual del 7% garantizada y, como apuntan en el medio, una mala secuencia de años justo después de dejar de aportar puede alterar considerablemente el resultado. Por eso, incluso sus defensores presentan Coast FI mejor como un punto de control que como una línea de meta: la fórmula puede decir que a los 35 has hecho suficiente para que las matemáticas trabajen durante los siguientes 30 años, pero lo que ninguna fórmula puede prometer es que esos 30 años vayan a comportarse como las matemáticas esperan.

Imagen | RawPixel

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