
Estados Unidos ya ha rechazado a un árbitro somalí y a miembros de la delegación de Irán
Los jugadores de Senegal y Uzbekistán han sido registrados a su llegada
El ICE amenaza con dejar fuera de las gradas a los aficionados latinos
¿Puede un país democrático ofrecer una imagen más descarnada que uno autoritario a la hora de organizar un evento deportivo?
Estados Unidos parece estar buscando los límites. Con la connivencia de la FIFA, claro, que en los últimos años ha entregado su evento deportivo más mediático e importante a Rusia y Qatar y que repetirá en esta serie de polémicas adjudicaciones con Arabia Saudí. Y que ha encontrado en Estados Unidos un país que ha pisado el acelerador hasta ponerse a la altura de lo que consideramos regímenes autoritarios.
Bien es cierto que el Mundial de Fútbol ha sido utilizado como arma de sportwashing desde mucho antes de que supiéramos lo que esto significaba. Eso siempre ha implicado cierta apertura de las políticas más reaccionarias durante el tiempo que duraba el evento para ofrecer una imagen más amable de cara al exterior.
Por eso sorprende todavía más que Estados Unidos apenas haya hecho concesiones en su forma de hacer política. Todavía no ha empezado la competición y ya tenemos a un árbitro que ha tenido que volver a casa, registros públicos a jugadores como si fueran terroristas. Una selección a la que se ha tratado de expulsar. Y la amenaza constante hacia sus propios ciudadanos.
Bienvenidos al Mundial de Futbol de 2026. El Mundial de Canadá, México... y Estados Unidos.
Sujétame el cubata, Qatar
Subido a hombros y aclamado por miles de personas en un estadio a rebosar. Las imágenes de Omar Artan recibido como un héroe nacional sorprenden.
Sorprenden porque Omar Artan es un árbitro. Y no creo que alguna vez un árbitro haya recibido semejante bienvenida de vuelta a su país. El motivo: ser rechazado por Estados Unidos. Y es que Artan, somalí, no arbitrará en el Mundial 2026 porque uno de los países anfitriones no le ha dejado pasar la frontera.
Estados Unidos prohíbe la entrada a los ciudadanos de Somalia. Y no ha hecho una excepción con Omar Artan, el que iba a ser el primer árbitro de su país en dirigir un partido del Mundial de fútbol y uno en el que, según El País, el director de arbitraje de la FIFA, el italiano Pierluigi Collina, tenía puestas muchas esperanzas.
¿El motivo del rechazo?: "Preocupaciones en la verificación de antecedentes”. No hay más detalles. No hay más motivos. Con esas palabras ha zanjado el asunto el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Aunque se ha conocido que la FIFA ha intentado mediar en el asunto, el organismo apenas ha emitido un débil comunicado en el que señala que no tienen ningún tipo de influencia en las políticas migratorias de los países anfitriones.
El caso Artan es el último de una lista de polémicas decisiones que sigue creciendo. En marzo, Donald Trump trató de amedrentar a la selección iraní de fútbol asegurando que no se podía garantizar su seguridad si acudían a Estados Unidos. Los dos primeros partidos de Irán se juegan en Los Ángeles y el tercero en Seattle y Estados Unidos ha jugueteado con la idea de prohibir la entrada de los jugadores alegando riesgos en la seguridad nacional.
En abril se llegó a poner encima de la mesa que fuera Italia, fuera del Mundial por tercera vez consecutiva, la que tomara el relevo iraní pero fue rechazado por la FIFA. En mayo, Donald Trump aseguró que permitiría la entrada a la selección iraní en unas declaraciones en las que aseguraba que Gianni Infantino, presidente de la FIFA que se ha mostrado muy cercano al presidente de Estados Unidos hasta ahora, le habría dado carta blanca para aceptar o no al conjunto de Oriente Medio.
Finalmente, Irán jugará en Estados Unidos. Sí, pero sus jugadores tendrán que concentrarse en México, 15 miembros de la delegación han sido rechazados y sus aficionados no podrán acudir al estadio.
Evidentemente, el de Irán es el caso más llamativo pero ni mucho menos el único. Según BBC, más del 25% de los países participantes en el Mundial tienen restricciones fronterizas con los anfitriones. Eso ha provocado intensos registros a la selección de Uzbekistán o de Senegal en los que se han empleado detectores de metales, perros y controles en la propia pista del aeropuerto antes de darles el visto bueno.
Desde la cuenta oficial de la selección senegalesa en X aseguran que este procedimiento se llevó a cabo en la pista del aeropuerto para aligerar los trámites del control aeroportuario. Sin embargo, desde la propia federación de fútbol del país señalaron unos meses atrás que no enviarían aficionados a Estados Unidos en viaje oficial porque las solicitudes habían sido rechazadas.
Entrar en Estados Unidos es cada vez más complicado para un mayor número de viajeros. Desde 2016 a los españoles no nos es posible viajar a Estados Unidos sin visado si antes hemos visitado desde 2011 Irán, Irak, Corea del Norte, Sudán, Siria, Libia, Somalia y Yemen. Y desde 2023 lo mismo sucede con Cuba si hemos pasado por la isla en los últimos cinco años.
Este tipo de medidas son las que en otras ocasiones se han omitido en favor de dar cierta sensación de normalidad en eventos deportivos que se llevan a cabo en países autoritarios. En España conocemos bien cómo funciona el blanqueamiento de regímenes autoritarios a través del deporte, como llevar a Arabia Saudí la Supercopa de España e incluso defender el régimen e igualarlo con España, como hizo Xavi Hernández como entrenador del FC Barcelona en 2023.
A Arabia Saudí se llevará la FIFA el Mundial 2034, con el visto bueno de la FIFA que creó un concurso adhoc para que el país se llevara la adjudicación y que pasó por alto cualquier riesgo de atentado contra los derechos humanos hasta el punto de que la candidatura se ha llevado la mejor puntuación de la historia en un proceso selectivo.
Unos derechos humanos que parecen querer omitir también con Estados Unidos, cuya amenaza del ICE anticipa una notable ausencia de aficionados latinos en las gradas del Mundial. En los últimos meses, las declaraciones sobre la presencia o la ausencia de este grupo, que persigue a inmigrantes irregulares (y que ha sacado del país a personas que sí tenían todos los papeles en regla) con acciones que parecen sacadas de un grupo paramilitar, han sido contradictorias
De momento, algunos trabajadores de los estadios en los que se celebra algún partido del Mundial siguen en huelga, reclamando garantías de que podrán abandonar sus puestos de trabajo su el ICE decide poner en marcha algunas de sus redadas.
Queda por delante más de un mes mundialista. La FIFA había puesto alto el listón con Rusia y Qatar. Veremos si Estados Unidos, un país donde algunos expertos hace tiempo que se preguntan si está dejando atrás su carácter democrático, lo eleva un poquito más.
Para la FIFA, estamos ante "la Copa del Mundo más incluyente y representativa". Quizás, los somalíes, senegaleses e iraníes no piensen lo mismo.
Foto | The White House
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