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Por primera vez, Curaçao jugará un Mundial de fútbol. Y solo uno de sus jugadores ha nacido en Curaçao

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  • La diáspora neerlandesa de la isla caribeña ha convertido a Curaçao en el segundo equipo no oficial de Países Bajos

  • Multitud de jugadores aprovechan las raíces de sus padres para "asegurarse" el pase a un Mundial pero ningún país lo ha aprovechado tanto como el caribeño

Alberto de la Torre

Editor - Xataka Movilidad

Curaçao tiene 444 km2 de extensión, menos habitantes que Almería y apenas 16 años a sus espaldas. 16 años, claro, como país autónomo después de que el 10 de octubre de 2010 se disolvieran definitivamente las Antillas Holandesas y, con ellas, el vestigio de siglos de colonización. 

Más o menos. 

Porque se mantienen como países autónomos dentro del Reino de los Países Bajos. Es decir, Curaçao, como Aruba y San Martin, tienen sus propios parlamentos pero dependen de la fuerza neerlandesa para defender sus fronteras. También están atados a su política exterior. 

Particularidades de un mundo que parece haber quedado atrás pero que le sigue recordando a Países Bajos y multitud de territorios desperdigados por el mundo entero que hubo un día que los holandeses gestionaron, administraron y, por supuesto, explotaron sus tierras en favor de una metrópoli que estaba a miles de kilómetros de distancia. 

Hoy esos vestigios del pasado siguen más o menos presente. Entre 2021 y 2023, la alcaldesa de Ámsterdam Femke Halsema, el primer ministro Mark Rutte y el rey de Países Bajos Willem-Alexander se fueron dando el relevo para disculparse por la explotación y esclavitud de personas durante siglos allí donde los holandeses estuvieron presentes. 

Hoy, Países Bajos no se entiende sin los inmigrantes de aquellos territorios. Tampoco su selección, que en la pasada Eurocopa participó con 16 futbolistas que eran hijos o nietos de inmigrantes africanos o caribeños. Pero tampoco se entiende a las selecciones de Surinam o Aruba. 

Por supuesto, tampoco a la de Curaçao, el país más pequeño en disputar la fase final de un Mundial. 

Colonialismo mundialista

Según datos del pasado año aportados por la Oficina Central de Estadística de los Países Bajos, de los 18 millones de personas que viven en el país, se contabilizan más de cinco millones de personas que son inmigrantes o hijos de inmigrantes. De ellos, 2,1 millones de ciudadanos son hijos de inmigrantes. 

Esos cinco millones de personas, según la normativa de la FIFA, serían seleccionables por Países Bajos si llevan residiendo en el país más de cinco años. Pero de ellos, esos más de dos millones de personas (a los que habría que sumar los nietos de inmigrantes) también podrían ser seleccionables con la federación de sus antepasados. 

Bien lo saben en Curaçao. 

De los 25 jugadores convocados para el Mundial 2026, solo uno de ellos ha nacido en tierras caribeñas. Es Tahith Chong, jugador del Sheffield United en Inglaterra, nacido en Willemstad, la capital del país que reúne a la mitad de la población de todo el territorio. 

Es el resultado de una política que se empezó a sembrar años atrás y que ha germinado ahora con el Mundial más concurrido de la historia. Abrir la participación a 48 selecciones era la oportunidad perfecta para Curaçao. Con tres naciones como México, Estados Unidos y Canadá ya clasificadas como anfitrionas, la Concacaf pasaba de 3,5 cupos mundialistas a 6,5 (el "séptimo" se jugaba la repesca con una selección africana). Era un ahora o nunca. 

Explican en elDiario.es que el proyecto nace de la mano de Gilbert Martina, presidente de la federación, que atrae a Patrick Kluivert, exfutbolista del FC Barcelona cuya madre era curazoleña, para que contacte con futbolistas holandeses de ascendencia caribeña. Y el proyecto triunfa. 

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Triunfa tanto que hoy solo tenemos a un jugador nacido en Curaçao representando a Curaçao. Con tres cupos adicionales abiertos para la Confederación Norteamericana y Caribeña, la oportunidad de jugar un Mundial era muy atractiva para quienes decidieran tomar un avión para jugar contra Jamaica en una final a vida o muerte en Kingston y defender un empate que les daba el billete a la competición más atractiva del mundo del fútbol. 

La atracción del proyecto queda patente en los libros de estadísticas. De los 10 jugadores que más partidos han disputado con Curaçao desde su emancipación como selección independiente en 2011, nueve son neerlandeses. La empresa ha levantado interés también entre los entrenadores. Desde la llegada de Patrick Kluivert como entrenador en 2015, ocho de los nueve entrenadores también han llegado desde Países Bajos, con una sola excepción curazoleña. 

Vestir la camiseta de Curaçao era el billete express (y único) para llegar a un Mundial para estos jugadores, la mayoría desconocidos para el gran público y sin duda sin el nivel suficiente para formar parte de los planes de Ronald Koeman allí donde nacieron. De hecho, solo cinco de ellos juegan en la primera división holandesa. El resto de jugadores se reparten entre la segunda división de grandes ligas como la inglesa o equipos de media tabla de ligas de menor renombre como la turca, la griega o la israelí. 

Utilizar una "selección comodín" para garantizarse el billete a una fase final de un Mundial o un gran torneo de selecciones es una práctica habitual desde hace años pero nunca se había dado tal "movimiento migratorio". En el Mundial de 2014 se dio el único partido donde dos hermanos han participado vistiendo camisetas distintas a pesar de compartir país de nacimiento: Jerome Boateng defendiendo a Alemania y Kevin Prince Boateng haciendo lo propio con Ghana. También con Ghana participó Iñaki Williams, jugador del Athletic Club de Bilbao en un Mundial 2022 en el que Nico Williams se enfundaba la camiseta española. Esta vez los caminos no se cruzaron. 

El debate sobre la conveniencia o no de llamar a los mejores disponibles es peliagudo. Alberto Edjogo-Owono, conocido comentarista de Dazn nacido en Sabadell, defendió la camiseta de Guinea Ecuatorial y reconoce que hay un debate en el fuero interno del futbolista y otro en el del aficionado. Así se expresaba en Africa Mundi, a las preguntas de David Soler: 

"A mí se me abre un un dilema moral: ok, por un lado está bien, pero claro. Ojo, no quiero ser hipócrita. Yo he nacido en Sabadell y si hubiera tenido nivel para jugar con la selección española, pues hubiera intentado jugar con la selección española, porque es el país donde he nacido, donde me he criado, donde estoy y donde me he formado. Yo a veces pienso, qué pena que no hayas elegido el país de tus padres, pero pienso es que yo mismo en un momento también lo hice así. (...) siempre hay ese dilema moral con casos como el de Kevin Price Boateng, que solo iba con Ghana a Copas de África o Mundiales, no a clasificatorios. Oye, si tú eliges ya representar al país de tus padres, tienes que ir a fondo con esto. Por ejemplo, los congoleños Cédric Bakambu y Chancel Mbemba son un ejemplo muy claro de esto: si tengo que jugar en Yibuti, voy, si es Sudán del Sur, pues voy también"

La decisión de pescar jugadores tiene también su contrapartida, señala Alberto Edjogo-Owono. Y es que rescatar a todos aquellos que juegan en grandes ligas puede ser una solución exitosa a corto plazo pero tiene sus implicaciones que se alargan en el tiempo. Más allá de tener mayor o menor identificación con el país y, por tanto, acudir a los torneos clasificatorios, puede existir la problemática de dejar de invertir en el desarrollo de futbolistas nacidos en el propio país fiando todo a la llegada de talentos nacidos fuera de sus fronteras. 

Curaçao tomó una decisión. Y por las crónicas de quienes estaban en la isla, parece que es la decisión que apoya la mayoría. Quizás era la única oportunidad que tenían de jugar un partido oficial en la fase final de un Mundial. Lo harán primero contra Alemania, después contra Ecuador y finalmente contra Costa de Marfil. 

Certifiquen o no una clasificación a dieciseisavos que se antoja casi imposible, Tahith Chong podrá presumir de ser el único jugador nacido en Curaçao que ha disputado la fase final de un Mundial, aunque a su lado tenga otros 24 compañeros que defiendan la misma camiseta. 

Foto | Curaçao National Football Team

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