Cada vez hay más perros guardianes en España. Cuestan hasta 15.000 euros y la ley los trata igual que a un caniche

Perros

Cane corsos, dóbermans y el lucrativo negocio de sentirse seguros en un estado donde la delincuencia convencional baja

Eva R. de Luis

Editor Senior

España tiene un nuevo símbolo de seguridad doméstica: el viejo perro guardián, que antaño vivía tristemente atado de forma perenne o perimetrando una finca, ahora ha vuelto reconvertido en perro de paseo vitaminado. Razas como el cane corso, el malinois o el doberman han encontrado un nuevo hogar en casas familiares de clase media y las redes sociales, donde futbolistas, otros deportistas de élite y también influencers los exhiben ha acelerado esa tendencia. 

Perros grandes, fuertes, robustos que no aparecen en la lista de Razas Potencialmente Peligrosas españolas. Todos con otro nexo en común: los han comprado por una misma razón, el miedo a los robos, al acoso y a la inseguridad en general. Pero una cosa es la percepción y otra lo que dicen los datos.

Qué está pasando. Según datos de la Real Sociedad Canina de España de los que se hace eco El País, las dos razas que más crecimiento han experimentado en los registros son el cane corso y el dóberman, algo que confirman dos criaderos de estas razas, la catalana X-Man y la madrileña Los Guardianes. En función del nivel de entrenamiento y el pedigrí, los precios de estas razas van desde los 2.000 hasta superar los 15.000 euros.

Este fenómeno no es único del estado español: el Reino Unido está viviendo este boom, con los cane corso como raza estrella. Así, de 2015 a 2023 su número se ha quintuplicado, según el Kennel Club británico. En Estados Unidos la American Pet Products Association documenta un crecimiento sostenido en la adquisición de razas de trabajo y protección desde la pandemia. 

Por qué es importante. Que estos perros no figuren el listado de PPP se traduce en que cualquiera puede adquirirlos sin trámites especiales, lo que genera cierta ambigüedad: son más fuertes que la media y se les usa como perros de trabajo, pero no hace falta tener una formación especial ni pasar psicotécnicos. Todos los perros necesitan seguro de RC desde la Ley de Bienestar Animal de 2023, pero un cane corso de 45 kilazos entrenado para guardia tiene exactamente las mismas obligaciones legales que un caniche. La ley los trata igual porque, formalmente, lo son. Obviamente es buena idea hacerse con un cane corso entrenado y hacer un curso de formación, pero la ley no te lo exige. 

El listado de Perros Potencialmente Peligrosos es la clasificación de los diferentes estados a determinadas razas de perros que, por sus condiciones físicas, requieren un manejo especial. Para la American Veterinary Medical Association, el riesgo de mordeduras tiene más que ver con el manejo y la socialización que con la raza. En pocas palabras, no es culpa del perro, sino del dueño. Y un nivel por encima del individuo, del sistema que no filtra quién puede tenerlos.

Contexto. El aumento de la demanda de perros guardianes no puede entenderse sin la sensación de inseguridad ciudadana. Los datos cuentan otra historia: el Anuario Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior de España muestra que la delincuencia convencional lleva años bajando en el estado. Lo que sí que está aumentando es la ciberdelincuencia, pero contra eso un malinois sirve de poco.

El sociólogo Luis García Tojar lo enmarca con precisión quirúrgica: la compra de perros guardianes forma parte del mismo fenómeno que las alarmas antiokupa o el ingente consumo de true crime en plataformas digitales. La hiperexposición mediática refuerza ese sesgo de disponibilidad, esto es, sobreestimamos la frecuencia de aquello que vemos o escuchamos con más intensidad, aunque no refleje la realidad de las estadísticas.

El negocio de los criaderos. El mercado de los perros guardianes mueve cifras impactantes. El dueño de X-Man da la horquilla de precios de sus cane corso: de 6.500 euros a 15.500 euros. A eso hay que sumarle costes de mantenimiento, veterinario, ese recomendable seguro y el entrenamiento continuo, una inversión notable que no está al alcance de cualquiera. Sin embargo, el sector ha crecido gracias a esa demanda auspiciada por el miedo y amplificada por la visibilidad de las redes sociales. 

Dentro de la industria global de productos y servicios para mascotas, que superó los 260.000 millones de dólares en 2023 y creciendo, el segmento de adiestramiento especializado es uno de los de más valor añadido. En pocas palabras: vender un perro guardián es algo muy lucrativo.

Los riesgos de estos perros guardianes. Un perro guardián mal adiestrado o en manos de un propietario sin formación es un auténtico riesgo. Hay estudios sólidos sobre mordeduras caninas y agresividad dirigida a extraños en función de la educación y la socialización. El problema de estos perros son el contexto humano que los rodea.

En cuanto al seguro, la situación es más compleja de lo que parece. La Ley 7/2023 de Bienestar Animal obliga a todos los dueños de perros a tener seguro de responsabilidad civil sin distinción de raza. Pero el reglamento que fija las cuantías mínimas sigue pendiente de aprobación y las pólizas estándar suelen excluir a los perros entrenados para morder. Insistimos, en la práctica un cane corso adiestrado para la guardia tiene las mismas obligaciones legales que un caniche: seguro genérico, sin licencia, sin formación acreditada, sin ningún requisito adicional que refleje su capacidad real de causar daño.

Sí, pero. Dicho esto, sería injusto reducir el fenómeno al consumo del miedo. Hay demanda legítima que van desde personas que conocen la raza, tienen experiencia y asumen la responsabilidad a quienes tienen necesidades reales de protección como mujeres que han denunciado acoso o agresiones y se sienten más seguras con un perro entrenado para alertar. 

El problema no es el perro ni el dueño responsable. Es que el sistema no distingue entre unos y otros. Hay adiestradores que filtran compradores, rechazan ventas si detectan que quien compra no está preparado e incluyen formación obligatoria del dueño como parte del proceso, como explica Marga Dernoncourt de Los Guardianes. Es una práctica ética y necesaria, pero completamente voluntaria. En Alemania, el país europeo con regulación más exigente, estados como Baviera clasifican el cane corso como raza peligrosa y exigen autorización, test de temperamento del animal y seguro específico y el dóberman entra en categoría restringida en varios Länder con requisitos similares. En España, ninguna de estas razas activa ningún requisito adicional más allá del seguro de RC general.


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