Antes de Stonehenge hubo un "primer Stonehenge": acabamos de descubrirlo a cinco kilómetros del que todo el mundo conoce

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Stonehenge es el final de la historia, no el principio. Y acabamos de encontrar dónde empezó

Eva R. de Luis

Editor Senior

El pasado 21 de junio y como ya es tradición, miles de personas se reunieron el Stonehenge para celebrar el solsticio de verano. Mientras tanto, a escasa distancia de allí, una antigua estructura descubierta en una excavación hace menos de una década pasaba el cambio de estación en solitario: una suerte de "Stonehenge primigenio" 500 años más antiguo que el famoso y que probablemente sirvió como primer prototipo de la alineación solar del archiconocido crómlech. 

El hallazgo. El yacimiento de Bulford, en Wiltshire, está a apenas cinco kilómetros de Stonehenge. El equipo de Wessex Archaeology realizó la excavación entre 2015 y 2017 y, tras analizar los materiales, a finales de este año publicarán el paper académico. Allí encontraron 48 fosos a los que el radiocarbono ha puesto fecha: son de aproximadamente el 2950 a.C. En el centro del yacimiento, los agujeros de dos enormes postes de madera (que no han sobrevivido al paso del tiempo) que estaban hincados en el terreno, separados entre sí 120 metros y alineados con precisión hacia donde sale el sol en el solsticio de verano y hacia donde se pone en el solsticio de invierno.

Por qué es importante. Como señala Phil Harding, director de la investigación de Wessex Archaeology, lo que hace tan relevante a esta estructura es lo temprana que es: "Hasta ahora, nuestro conocimiento de este logro de la astronomía antigua se basaba en Stonehenge y otros monumentos de un período similar, pero lo que hemos descubierto en Bulford es 500 años anterior a las famosas piedras que todos conocemos". Este hallazgo demuestra que esa tradición venía de antes, que las comunidades neolíticas ya conocían y marcaban los ciclos solares siglos antes de Stonehenge. En otras palabras, Stonehenge no inventó la relación con el sol: la heredó y la hizo el monumento que todo el mundo conoce.

El Dr. Fabio Silva lo contextualiza, poniendo a Stonehenge en su sitio: "Este descubrimiento nos ayuda a entender Stonehenge no como una creación singular, sino como parte de una conversación mucho más larga entre la gente, la tierra y el cielo. La alineación muestra que las comunidades ya se relacionaban con los solsticios de verano e invierno en el paisaje de Stonehenge, siglos antes de que se levantaran las piedras de sarsen."

Contexto. El yacimiento de Bulford se descubrió porque el Ministerio de Defensa británico necesitaba construir viviendas para militares que regresaban de Alemania y, por ley, es obligatorio aplicar arqueología preventiva antes de cualquier obra. Entre los materiales recuperados había cerámica estilo Grooved Ware, huesos de animales, sílex y carbón vegetal, lo que sugiere que allí se reunían grandes grupos de gente durante periodos cortos de tiempo, probablemente para celebrar el ciclo solar. Vamos, como ahora. Una curiosidad: este tipo de cerámica es originaria de las islas Orcadas escocesas, y su presencia evidencia que ya por aquel entonces había contactos culturales en un radio de cientos de kilómetros.

En detalle. Una de las fosas, que podría haber formado parte de una estación de observación, contenía un rarísimo cuchillo de sílex con forma de disco. Su ubicación no es azarosa: probablemente lo colocaron como referencia simbólica al sol. El Dr. Fabio Silva, de Stone x Sky y la Skyscape Academy, confirmó la alineación de los dos postes: mediante reconstrucciones digitales del cielo y el horizonte de la época, determinó que coincide con los solsticios con una precisión de un grado.

El equipo sugiere también que en la fase más antigua de Stonehenge existió una estructura similar, pero que las obras posteriores probablemente la borraron. Una auténtica paradoja: Stonehenge, al crecer y mejorar, pudo destruir su propio origen.

Sí, pero. A falta del paper académico y su revisión para tener sobre la mesa un análisis más exhaustivo, hay una limitación central: la alineación se basa en solo dos postes. Como advierte para National Geographic Jim Leary, de la Universidad de York: "dos agujeros de poste no constituyen una alineación especialmente convincente". En este sentido, explica que esperaría una hilera más larga para sostener esa interpretación. Vince Gaffney, arqueólogo paisajista de la Universidad de Bradford y científico principal del Proyecto Paisaje Oculto de Stonehenge, coincide en que es difícil afirmar con certeza si se trató de una alineación deliberada: "Son solo dos puntos, pero no es imposible".


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