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Es posible que lleves toda la vida estudiando mal: la neurociencia está fulminando el mito de "empollar" la noche antes

Sistemas como 'flashcards' se basan en este sistema de memoria

José A. Lizana

Colaborador

Ante la necesidad de querer estudiar de una manera eficiente un tema concreto, podemos hacer numerosas búsquedas de la mejor técnica para lograrlo, sobre todo los que somos estudiantes. En un primer momento, la ciencia y la educación han mantenido un dogma casi inquebrantable: para que un cerebro asocie dos eventos y aprenda, la repetición constante es la clave. Pero ahora se han agregado matices

Lo que hacemos. A día de hoy, puede ser una técnica de estudio el hecho de estar toda la noche despierto con café en mano tratando de 'empollar' todo un temario de manera intensa en un corto periodo de tiempo. De esta manera, solo vemos una vez el temario y nunca más. Pero esta no es la mejor técnica de estudio, de lectura o en general de productividad. 

Una evolución. Durante décadas, los modelos clásicos de aprendizaje, como los basados en el aprendizaje por refuerzo tradicional,  asumían que cuantas más veces se expone a un estímulo seguido de una recompensa (o acierto), más rápido se aprendía. Sin embargo, un revolucionario estudio de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), liderado por el investigador y publicado recientemente en Nature Neuroscience ha demostrado que estábamos mirando el problema al revés. 

Y lo veíamos al revés porque lo importante en el estudio no está en cuántas veces nos expongamos ante un nuevo conocimiento, sino el tiempo que haya pasado entre dos momentos temporales en el que nos hemos puesto a estudiar un concepto. Y esto es precisamente lo que aprovechan herramientas como las famosas flashcards que aparecen en el ámbito educativo cada vez con más fuerza. 

Qué se ha visto. El equipo de investigación en este caso realizó experimentos con ratones donde se midió la dopamina que liberaba su cerebro, apuntando a que la tasa de aprendizaje escala proporcionalmente con el intervalo de tiempo entre recompensas, y no con el número de ensayos. 

Para entenderlo fácilmente, si un ratón tiene un intervalo largo entre dos estímulos, necesita muchas menos repeticiones para que su cerebro libere la dopamina necesaria para consolidar lo que ha aprendido. Es por ello que vemos cómo el cerebro optimiza el aprendizaje basándose en el tiempo total invertido de forma espaciada, haciendo que las ráfagas rápidas y repetitivas de estudio sean muy ineficaces. 

¿Por qué? Ya sabemos que espaciar el estudio es lo mejor para nuestra memoria, pero... ¿Por qué ocurre esto? Aquí la ciencia nos apunta a que la dopamina actúa como una señal docente muy específica en nuestros circuitos cerebrales. De esta manera, en el momento de aprender algo nuevo la dopamina actualiza nuestras "predicciones" de forma retrospectiva. 

Cuando tratamos de entender por qué nuestra memoria funciona de esta manera, vemos que un exceso de dopamina durante el aprendizaje inicial intensivo puede incluso perjudicar la consolidación temprana de la memoria, haciendo que estemos tan saturados que no retenemos nada. Pero cuando tiene tiempo para actuar, tiene la capacidad de fortalecer las sinapsis para ir asentando el conocimiento en nuestra memoria a largo plazo. 

En pocas palabras, si no dejamos descansar al cerebro entre repetición y repetición, no se permite que los procesos neuroquímicos de consolidación hagan su trabajo.

En la vida real. Como hemos ido repitiendo, esta es la base científica que asienta las bases del estudio centrado en las flashcards o incluso en aplicaciones tan conocidas como Duolingo para aprender idiomas. Y es que estos sistemas aprovechan la repetición espaciada para maximizar la retención dentro de la memoria de los nuevos conocimientos a los que se van enfrentando. 

Y por si falta evidencia, un estudio hecho sobre estudiantes de medicina ha demostrado que utilizar técnicas de repetición con espaciado doble frente al espaciado simple o el estudio intensivo tradicional, aumenta la retención de conocimientos a largo plazo de forma drástica, ya que se consigue una retención del 62%, mientras que antes del estudio se retenía un 52%. 

Imágenes | sq lim

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