Un vecino de Nueva Jersey guardó los restos de un meteorito en tarros de cristal. Ese gesto nos ha dado nuevas pistas del origen de la vida en la Tierra

Meteorito Hillsborough

Es un meteorito raro, solo se ha detectado otro de su tipo en la Tierra, pero este está mucho mejor conservado

Azucena Martín

Editora

El 19 de julio de 2026, un meteorito hizo temblar la ciudad de Nueva York: el gol de Ferrán Torres en el minuto 106, contra la selección de Argentina. Bueno, vale, no era un meteorito, aunque para muchos, la onda expansiva emocional fue comparable a la onda expansiva física que dejó a su paso el meteorito que sí que hizo temblar la ciudad de la estatua de la libertad dos años antes, el 16 de julio de 2024. Aquel fragmento de asteroide se despedazó a 35 kilómetros, liberando multitud de escombros que cayeron sin ser vistos por diversos puntos del estado de Nueva Jersey. Uno de ellos, de casi 1 kg de masa, atravesó el techo de una casa en la localidad de Hillsborough. 

Dos años después, un equipo internacional de científicos ha publicado el análisis de la composición del meteorito de Nueva York. Se trata de un tipo muy raro de meteorito, conocido como condrita carbonácea CM ½ y se caracteriza, entre otras cosas, porque puede suponer una ventana a la historia del origen de la vida en la Tierra. 

Un tipo muy raro de meteorito. El meteorito es una condrita carbonácea. Es decir, un fragmento de un objeto primitivo, rico en carbono, que puede ir asociado a distintas moléculas orgánicas. Generalmente, estos meteoritos se clasifican según su grado de alteración acuosa. Cuanto más bajo sea el número, más agua habrá alterado su estructura en el objeto original del que procede. Las condritas carbonáceas que han caído más abundantemente en la Tierra en forma de meteoritos son las de tipo CM 2. Se han llegado a documentar 20. De tipo CM 1 no se conoce ninguna. 

Sin embargo, hay un rango iconocido como CM ½, que se encuentra en medio y sí se había encontrado previamente, en un meteorito que cayó en 2020 en Indonesia. El meteorito de Hillsborough, por lo tanto, ha sido el segundo, pero también el mejor conservado, gracias a la rápida intervención del propietario de la casa en la que cayó. 

Un agujero en el techo y olor a azufre. El meteorito de Hillsborough en realidad es uno de los muchos fragmentos que quedaron después de que una roca más grande se rompiera a 35 kilómetros de altura. Cayó con tanta fuerza que logró atravesar el techo, depositándose en el dormitorio principal de la vivienda. Su propietario declaró que, al entrar en su habitación, vio un agujero en el techo y percibió un fuerte olor a azufre. Después, encontró su cama y la alfombra cubiertas de escombros y polvo negro.

Decidió ponerse unos guantes y guardar todos los escombros en tarros de cristal con papel de aluminio. Gracias a su rápida y escrupulosa actuación, los científicos pudieron analizar el meteorito lo más intacto posible.

Siguiendo la trayectoria del meteorito de Hillsborough. Antes de caer en Hillsborough, el meteorito atravesó el cielo de Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. 60 observadores, repartidos por los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Rhode Island y Pensilvania declararon haberlo visto a la American Meteor Society. Además, otros 16 en Nueva York y Nueva Jersey señalaron que sintieron la onda expansiva. Teniendo en cuenta todos estos testimonios, más las detecciones de los observatorios astronómicos, se pudo seguir su trayectoria hasta el bajo cinturón de asteroides. 

Ingredientes para la vida. Ya hemos visto que este era un emteorito CM ½. No obstante, un análisis más detallado del meteorito permitió encontrar en su interior algunos fragmentos de CM1 ricos en sales. Esto indica que se formó en alguna zona de la superficie del asteroide progenitor en la que se evaporó agua líquida y se concentraron las sales. Se sabe que la alta concentración de sal en los fluidos salinos puede crear moléculas cruciales para la vida en la Tierra. De hecho, muchos estudios apuntan a que, en el pasado, las condritas carbonáceas CM entregaron a la Tierra algunos de los ingredientes que dieron lugar a la vida. 

Por eso es tan interesante el meteorito de Hillsborough. De momento, se ha visto que tiene  un 1,8% en peso de carbono y un 0,07% de nitrógeno, además de isótopos de carbono y nitrógeno típicos de meteoritos tipo CM. Un análisis más detallado de estos últimos ayudará a comprender hasta qué punto ayudaron estos objetos a que la vida proliferara en nuestro planeta. El propietario de la casa no fue consciente cuando vio aquel agujero en el techo de que no solo tenía una gotera enorme. También estaba observando una ventana al pasado. 

Imagen| SETI

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