Se ha logrado obtener crías de ratón de esperma que ha estado casi seis años aguantando radiación en el espacio, según una investigación

En el cine de ciencia-ficción nos han dibujado en ocasiones la posibilidad de llevarnos a la civilización humana a otros planetas mediante embriones congelados, como ocurre de manera tangencial en 'Interestellar'. Y en la línea de eso existen investigaciones en torno a la conservación de gametos viables en el espacio, como la que ha publicado un equipo de investigadores de la Universidad de California.

Se trata de haber comprobado que el esperma resiste tanto como para dar descendencia viable, pese a la gran dosis de radiación que recibe en el espacio, sobre todo tras haber pasado incluso años. En el pasado hemos visto como las bacterias son perfectamente capaces de resistir en el espacio durante años, pero son células muy distintas a los gametos de una especie diploide y con reproducción sexual como el ratón, además de la conocida y demostrada capacidad de adaptación de las bacterias gracias a las mutaciones (que no tienen los gametos ni los organismos complejos que los generan).

La clave parece estar en la conservación

La investigación ha sido publicada en la revista Science. Se trata de un trabajo liderado por Teruhijo Wakayama, de la Universidad de Yamanashi en Japón, en el que quisieron ver cómo afectaba el espacio y sus complicadas condiciones para la vida tal cual la conocemos al estado de células reproductoras masculinas de un mamífero, en este caso Mus musculus (el ratón), una especie habitual en experimentación.

Se seleccionaron los doce mejores machos de 66 a nivel de calidad del esperma y se congelaron dosis tanto para enviar al espacio como para tener dosis control en la Tierra. Así, lo que hicieron es irradiar las muestras control que se quedaron en la Tierra con rayos X para ver los efectos, los cuales compararían con dosis que habían pasado 9 meses, 2 años y 9 meses y 5 años y 9 meses en la Estación Espacial Internacional.

Esquema de la obtención, distribución y pruebas con los viales. Imagen: Sayaka Wakayama, Universidad de Yamanashi

Además del estado del esperma, se vio en cada caso la viabilidad, es decir, que los espermatozoides fuesen capaces de fertilizar a un óvulo (inyectándolo directamente). Estos zigotos fueron transferidos a hembras para que pudiesen gestarlos y, aunque detectaron algo de daño en el ADN, se desarrollaron y nacieron crías con una actividad genética normal, e incluso éstos mismos tuvieron descendencia a su vez.

La clave, explican, fue la deshidratación de las muestras, debido a que la radiación afecta a las moléculas de agua (que pasan a ser más inestables). Eliminando el agua vieron que las muestras así congeladas aguantaban mucho mejor que las frescas en agua.

Según el trabajo, nacieron 240 crías derivadas del esperma que había estado en la ISS los casi tres años y 170 más del que había estado casi seis años. Es decir, hubo 410 cachorros espaciales, por así decirlo.

Extrapolando con los resultados, Wakayama y sus compañeros calculan que el esperma congelado podría aguantar hasta 200 años en la Estación Espacial Internacional, aunque también dependería de los distintos tipos de radiación que se van encontrando en el espacio dado que la ISS está arropada por el campo magnético de la Tierra y esto representa cierta protección ante la radiación que se encuentra en zonas más alejadas, además de la influencia de la microgravedad.

Según apunta Ulrike Luderer, toxicólogo reproductivo en la Universidad de California, es la primera vez que que los gametos de un mamífero han pasado unos seis años congelados en el espacio y ve con buenos ojos este trabajo. Aunque eso sí, echa en falta que haya información ampliada y más concreta de las pautas de comportamiento de los ratones nacidos de este esperma.

A priori, los resultados son interesantes, aunque aún haya bastante margen a la hora de investigar la viabilidad de embriones en el espacio (más especies, todo el desarrollo embrionario en la ISS, etc.). El equipo es muy optimista de cara a pensar que la preservación extraterrestre de gametos es "una nueva elección para nuestro futuro" a medida que ocurren grandes desastres como el de Fukushima, viéndolo como algo viable e incluso de bajo coste.

Eso sí, Wakayama indica que el ADN de los ratones posiblemente sea más resistente a la radiación que el de otras especies, como la humana. Visto que las esporas de hongo y otros microorganismos son candidatas a sobrevivir en Marte, la verdad es que no podemos descartar nada tajantemente en un futuro lejano, pero por ahora parece que queda bastante para ver bancos de semen/óvulos en el espacio, y además ya vimos que la vida en Marte es más complicada de lo que pintaban en 'The Martian'.

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