Le han preguntado a 1.600 expertos cómo funciona el Universo. No se ponen de acuerdo en casi nada

Los Fisicos No Se Ponen De Acuerdo

No se ponen de acuerdo ni en los que se consideran los mayores consensos de la astrofísica

Azucena Martín

Editora

Continuamente leemos noticias sobre nuevos hallazgos que desafían la física conocida del Universo. Esto puede llevarnos a preguntarnos algo: ¿tan poco sabemos sobre el Universo como para que absolutamente todo lo desafíe? Para responder a esta pregunta es importante dar un poco de contexto. Sí que se sabe muchísimo sobre astrofísica, pero cuando hablamos de algo tan inmenso como el Universo incluso ese “muchísimo” se puede quedar corto. 

Además, buena parte de esa información se basa en hipótesis que se han aceptado como consenso, pero no en verdades absolutas. Por eso, no es raro que en la encuesta más amplia que se ha realizado nunca a astrofísicos y aficionados a la astrofísica se haya comprobado que existe bastante desacuerdo en casi todo lo relacionado con el cosmos.

La encuesta más amplia. En 2024, durante una conferencia de astrofísica en Copenhague, se llevó a cabo una encuesta en la que participaron 85 expertos. Todos ellos tuvieron que contestar una serie de preguntas sobre algunas de las teorías más conocidas de la astrofísica. Con esta encuesta se vio que hay bastante desacuerdo, incluso en aquellas teorías en las que se supone que hay un gran consenso. 

Con el fin de comprobar si esos desacuerdos eran fruto del tamaño de la muestra, en 2025 se llevó a cabo una nueva encuesta, esta vez con 1.600 personas que tuvieron que responder a 11 preguntas. Algunos participantes eran expertos de la Sociedad Americana de Astrofísica. Otros eran aficionados lectores de la revista Physics Magazine. Con una muestra mayor, los resultados fueron muy parecidos. Hay muy poco consenso. 

De hipótesis a certezas. La ciencia en general, y la astrofísica en particular, se construye a base de hipótesis que van evolucionando a medida que se hacen avances científicos. Por eso, muchas veces está más llena de probabilidades que de certezas. Es importante diferenciar distintas ramas de la ciencia. En ciencias de la salud, sí hay certezas. Por ejemplo, sabemos que los antibióticos atacan a las bacterias y que no son útiles frente a los virus, por mucho que muchas personas se empeñen en tomarlos para la gripe. También sabemos que ese abuso de los mismos puede ser muy perjudicial, ya que contribuye al desarrollo de resistencias en las bacterias. Esas sí son certezas, aunque lógicamente también hay información que va evolucionando con el tiempo. 

En astrofísica, las hipótesis aceptadas por consenso a menudo abundan más que las certezas. Hay certezas clarísimas, como que la Tierra no es plana o que gira alrededor del Sol. Pero también algunas hipótesis con las que ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo.

Gana la inflación cósmica. La cuestión en la que hubo un mayor consenso en la encuesta de 2025, cuyos resultados se han publicado recientemente, fue la inflación cósmica. Es decir, la hipótesis que apunta a una expansión exponencial del Universo que comenzó en sus primeros momentos, después del Big Bang. El 51% de los encuestados estuvo de acuerdo en que esta teoría explica muchos problemas de la cosmología de golpe y, por lo tanto, tiene una gran probabilidad de ser cierta.

Hablando del Big Bang. La existencia del Big Bang fue otra de las teorías con mayor consenso en la encuesta, aunque lo cierto es que la cifra tampoco es para tirar cohetes. Un 25% de los participantes estuvo de acuerdo en que este evento dio origen al Universo hace 13.800 millones de años. En cambio, hubo un 68% de personas que señalaron que el Universo nació en un momento en el que se produjo un gran aumento de temperatura y densidad, pero no señalan cuándo ocurrió eso. 

Desacuerdos con la materia oscura. En el Universo se han observado comportamientos gravitacionales que no responden a la masa observada. Es decir, parece como si hubiese objetos masivos ejerciendo una atracción gravitatoria sobre otros, pero no se detectan esos objetos, ni siquiera grandes acumulaciones de átomos. No hay nada. Un 27% de los encuestados considera que esto puede explicarse con la existencia de materia oscura. Sin embargo, hay un 12% que creen que todo esto puede deberse a cambios en el comportamiento de la gravedad a escalas cósmicas. Es decir, que cuando hablamos de la inmensidad del Universo, la gravedad que ejercen los objetos no es la misma. 

Por otro lado, hay un 5% de personas que consideran que la clave está en los agujeros negros primordiales. Aunque aquí debemos incidir en que una de las hipótesis sobre el origen de la materia oscura es que esté formada en parte por agujeros negros primordiales, así que estos no estarían negando su existencia.

La teoría de cuerdas para solucionar incompatibilidades. La teoría de la relatividad general se planteó a escalas cósmicas, de gran tamaño. En cambio, la mecánica cuántica habla del comportamiento de la materia a escala subatómica. Ambas cuestiones parecen incompatibles, pero para comprender el Universo necesitamos obrar a ambas escalas. Por eso, durante mucho tiempo se ha pensado en una teoría que ayude a unificar ambas cuestiones. Esta, para el 19% de los encuestados, es la teoría de cuerdas. En ella, las partículas subatómicas, en vez de tratarse como puntos, se consideran estados vibracionales de un objeto extendido más básico, llamado cuerda. 

Normalmente, cuando intentamos calcular la energía de una partícula considerándola un punto matemático, sin extensión, nos vamos  acercando más a ella eternamente. Podemos hacer una especie de zoom infinito. En cambio, cuando los puntos se sustituyen por cuerdas con una longitud mínima, debe obtenerse necesariamente un resultado. No se tiende al infinito. Por otro lado, en la teoría de cuerdas la gravedad, que normalmente no se considera a escala cuántica, surge naturalmente.

Otra hipótesis. La cuestión es que, en la encuesta de la que estamos hablando, hay un 12% de personas que consideran que la teoría de cuerdas no resuelve el problema, sino que lo hace otra teoría: la de la gravedad cuántica en bucle. Esta, básicamente, actúa de una forma totalmente opuesta. La teoría de cuerdas surge con la mecánica cuántica como partida e intenta buscar formas de que la gravedad tenga sentido. 

En cambio, la teoría de la gravedad cuántica en bucle parte de la Teoría de la Relatividad General y se intenta cuantizar de manera que tenga sentido. Dicho de otro modo, la teoría de cuerdas va de lo más pequeño a lo más grande y la de la gravedad cuántica en bucle va de lo más grande a lo más pequeño. Son opuestas y las opiniones sobre ellas están muy divididas. 

Los aficionados también controlan. Algo interesante de esta encuesta, en comparación con la de Copenhague, es el hecho de que también incluye aficionados. Y lo más curioso es que los resultados no varían demasiado. Sigue habiendo los mismos desacuerdos. Los aficionados tienen las mismas dudas que los expertos. Y es que, en astrofísica, hay muchísimas dudas. Pero precisamente eso es lo que hace tan emocionante cada hallazgo que ayuda a disipar unas pocas de ellas. 

Imagen| NASA/Magnific | NASA

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