
En marzo la astrofotógrafa Angel Fux subió a los Alpes para tomar una foto única que ha fascinado a la NASA
"Hay experiencias que uno planea durante meses y, aún así, llegan sin que estés preparado". La frase es de Angel Fux, una fotógrafa especializada en astrofotografía y retratos de paisajes nocturnos, y aunque quizás suene un poco épica en su boca tiene un significado especial. Hace unas semanas Fux ascendió hasta una cumbre de 4.200 metros de altitud y, en medio de unas condiciones infernales que incluían temperaturas de -28ºC, fuertes rachas de viento y cornisas heladas en las que un mal paso podía resultar fatal, obtuvo una de las imágenes más impresionantes del año.
Incluso ha llamado la atención de la NASA.
Fotografiando la oscuridad. Angel Fux (Paris, 1998) no es solo una fotógrafa con talento. Con el tiempo ha ido especializándose en una rama fascinante: astrofotografía y retratos de paisajes nocturnos de montaña. Esa obsesión la ha llevado a los Alpes, Andes, Pirineos o las Dolomitas, entre otras regiones. "Mi búsqueda de cielos oscuros se ha ido intensificando a lo largo de los años de una manea que no comprendí hasta hace poco", reconoce en su blog.
Hace un tiempo Fux quedó fascinada por la oscuridad en los Andes peruanos y en 2025 ascendió al Gornergrat (Alpes Peninos) para disfrutar de una experiencia similar con su cámara a 3.000 metros de altitud. De cada expedición regresaba a su estudio con fotografías hipnóticas que iban alimentando su ambición, así que hace unos meses se hizo una pregunta: ¿Por qué no ir más allá y observar el cielo nocturno desde los casi 4.200 m del Dent d´Hérens, una cumbre situada justo detrás del Cervino, entre Italia y Suiza?
Un objetivo muy preciso. Su idea no era solo ascender al Dent d´Hérens y apuntar su objetivo al cielo nocturno. Fux quería captar un espectáculo único y efímero: el instante en el que, con ayuda de una cámara preparada, un astrofotógrafo puede captar el doble arco de la Vía Láctea.
"Una vez al año, en el hemisferio norte, ocurre algo sencillamente extraordinario en el cielo nocturno. Durante unos pocos días, cada mes de marzo es posible contemplar ambos brazos de la Vía Láctea sobre el horizonte en la misma noche, no al mismo tiempo, sino a lo largo de la misma rotación terrestre".
"El arco invernal, una franja de estrellas más tranquila y menos densa, se eleva durante la primera mitad de la noche. Luego, a medida que la Tierra gira, el arco estival asciende desde la otra dirección, trayendo consigo el núcleo galáctico, ese inconfundible y denso río de luz. Juntos, forman lo que se conoce como doble arco de la Vía Láctea". No es un fenómeno inexplorado. Otros fotógrafos lo han captado en imágenes impresionantes y la propia Fux retrató el doble arco en 2025 desde el Gornergrat, a 3.100 m.
Fotógrafos con piolets. El desafío que Fux se propuso para este año subía el nivel por varias razones. Para empezar, por la zona en la que quería trabajar. Se propuso ascender 1.000 metros más que en 2025, hasta el Dent d'Hérens, para conseguir un resultado único.
¿El motivo? "Los fotógrafos no van allí, menos en invierno y menos aún de noche. El equipo necesario para la astrofotografía y el que requiere el alpinismo son simplemente incompatibles en la mayoría de los casos", relata. Para su expedición necesitó la ayuda de un guía de montaña profesional, Richard Lehner, quien participó en el proyecto con su hijo, Arnaud.
La cuadratura del círculo. Otra complicación es que, aunque el espectáculo natural que Fux buscaba se repite cada año, no siempre resulta fotografiable. Para que las cámaras lo capten adecuadamente deben darse otras condiciones extra: la fase adecuada de la luna, una ubicación correcta para el ángulo de los arcos, un horizonte despejado de 360 grados y un nivel de contaminación lumínica lo más bajo posible.
Incluso en el caso de que el fotógrafo cuide al detalle todos esos factores y busque la ubicación más adecuada, se arriesga a que la meteorología no acompañe. Si es así el trabajo corre peligro porque, como recuerda Fux, el "período óptimo" para tomar la imagen es muy limitado: dura apenas cinco días, con lo que hay años en los que sencillamente el espectáculo "desaparece".
Meses de preparación. En su blog Fux explica en detalle cómo fue el proceso de preparación, pero llega con conocer dos datos. Aunque la foto se tomó en marzo, contactó con su guía con medio año de antelación, en septiembre. Durante esos seis meses Fux se dedicó a planificar la logística, preparar el equipo y estudiar cómo afrontar el trabajo.
Una cosa sin embargo es tener un plan trazado y otra muy distinta que se cumpla. A lo largo del proceso la francesa se enfrentó a varios contratiempos que no impidieron que en marzo partiese rumbo al Dent d'Hérens junto a Richard y Arnaud. Los tres sabían que existía el riesgo de que su estancia en la cumbre se complicara, así que tuvieron que ir bien pertrechados.
El mayor miedo: la congelación. "Mi saco de dormir está diseñado para soportar temperaturas de hasta -30ºC, con un umbral de supervivencia que se extiende hasta los -50 o -60ºC. Mis botas son de montaña de tres capas, con crampones acoplables. Mi vestimenta constaba de varias capas, tanto para mantener el calor pasivo como permitir el movimiento activo", aclara.
"También llevábamos preparado un sistema de cuerdas y arneses, ya que, una vez en la cima, tenía que estar atada en todo momento cuando salía de la tienda. Las cornisas que rodeaban la zona hacían que cualquier movimiento sin cuerda fuera muy peligroso".
¿Y la parte técnica? Fux usa un equipo especial que incluye, entre otras piezas, una cámara Nikon Z6 II adaptada para la astrofotografía, un objetivo Nikon NIKKOR Z 20mm f/1.8 y un rastreador de estrellas Benro Polaris. A pesar de ese material y de su experiencia en montañas, Fux tuvo que lidiar con algún que otro imprevisto que amenazó con dar al traste con el proyecto. Por ejemplo, las noches que pasó aclimatándose a la altitud practicó con la cámara para asegurarse, entre otras cosas, de que podría manejarla con los guantes.
"Durante una de esas sesiones mi cámara grabó una secuencia completa de hora y media y no registró nada. Las imágenes aparecían en la pantalla, pero no en la tarjeta. Al parecer, este es un problema conocido con las cámaras sin espejo en frío extremo, pero nunca me había pasado".
Y llegó el gran día noche. Aunque Fux y sus compañeros iban preparados para el frío alpino, la montaña los sorprendió. Y no para bien. Si el pronóstico apuntaba a valores de -19ºC, una vez en la cumbre se encontraron con que el mercurio bajaba hasta -25 o -28ºC entre gélidas rachas de viento.
Llegada la gran noche y con todo el equipo listo un timing planificado al dedillo, Fux fotografío primero el arco invernal entre las 20.30 y 23.30. Luego, tras un descanso de varias horas, le tocó el turno al arco de verano a partir de las 2.30. El trabajo era duro, pero marchaba según lo previsto. O así fue hasta que la contaminación lumínica que ascendía del lado de Italia empezó a disminuir hacia el amanecer y la joven se encontró con "algo no previsto".
Un arco de regalo. Aunque Fux perseguía un doble arco, obtuvo un premio con el que no contaba: otra estela que hace que su foto resulte aún más fascinante.
"Hubo una sorpresa. Mientras revisaba la panorámica del arco invernal me fijé en un tenue arco ovalado que se extendía en dirección opuesta al sol, atravesando el encuadro con un degradado sutil pero inconfundible. Se trata del 'Gegenschein', un brillo difuso del cielo nocturno causado por la luz solar que refleja el polvo interplanetario, justo en la posición opuesta al sol. Es muy tenue y rara vez se capta en fotografía", relata.
"Estaba ahí, visible incluso en los archivos sin procesar, lo que indicó que la imagen final tendría más de lo que había previsto. Lo que plantee como un doble arco se convirtió en un arco triple: el Gegenschein, la Vía Láctea invernal y la estival, todo en un único encuadre sobre los Alpes".
Y de colofón: 40 horas. Esa fue la parte del proyecto más fascinante y arriesgada. Una vez recogido todo el material y descendido de los Alpes tocaba sin embargo encarar una segunda fase, igual de crucial pero mucho más tediosa: el análisis de las imágenes en el estudio. Fux dedicó 40 largas horas a procesar todo el material, la mayor inversión de tiempo que ha dedicado hasta la fecha a una sola foto.
De hecho durante las primeras 10 horas ni siquiera trabajó con 'imágenes'. En la pantalla solo tenía números, histogramas, scripts, códigos… "Para alguien acostumbrado a ver en qué trabaja resulta concertante. Admito que tuve ganas de tirar el ordenador por la ventana en varias ocasiones".
El aplauso de la NASA. Poco a poco el resultado fue tomando forma: un paisaje nocturno con tres arcos de una apariencia casi onírica, el resultado de meses y meses de planificación y un capricho natural de última hora a 4.000 m de altitud. La imagen resulta tan fascinante que la NASA la publicó en abril entre su selección de imágenes astronómicas.
Incluso los padres de Fux, preocupados en un principio por los riesgos de la expedición, acabaron dando su brazo a torcer. "Me dijeron que querían ser los primeros en conseguir una copia en gran formato", explica a PetaPixel.
Imágenes | Angel Fux 1 y 2
En Xataka | Han sido necesarias 50.000 fotos para capturar esta alucinante imagen de 81 Mpíxeles de la Luna
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 1 Comentario