
En la Cueva de los Aviones de Cartagena se ha encontrado la evidencia definitiva
Durante mucho tiempo, la narrativa evolutiva nos ha relatado una historia de superioridad en la que el Homo sapiens sobrevivió porque era más inteligente, más adaptable y sobre todo porque era capaz de planificar a largo plazo. A su lado quedaban los neandertales, que se les veía como un grupo de cazadores oportunistas que vivían al día sin planificar nada. Pero la ciencia lleva años empeñada en reescribir esta historia.
El caso español. Hace 115.000 años, mucho antes que nuestra especie pisara la Península Ibérica, los neandertales ya habitaban la Cueva de los Aviones en Cartagena e incluso recolectaban marisco para poder alimentarse. Pero no lo hacían de cualquier manera ni en cualquier momento, sino que tenían un calendario de recolección perfectamente diseñado.
Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo donde participó la Universidad de Burgos y el Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, sin necesidad de máquina del tiempo, sino que 'solo' han necesitado un análisis de isótopos de oxígeno.
Cómo lo han hecho. Aquí los investigadores analizaron los restos de conchas de dos especies muy concretas, como son el Phorcus turbinatus conocido popularmente como caracolillo, y la Patella ferruginea. Lo interesante de estos es que, a medida que los moluscos crecen, el carbonato de sus conchas atrapa isótopos de oxígeno cuya proporción varía dependiendo de la temperatura del agua del mar en ese momento exacto.
Al analizar estas capas, los científicos encontraron un auténtico "termómetro prehistórico", logrando una resolución sin precedentes, ya que descubrieron la época exacta del año en la que el molusco fue recolectado y consumido.
Los resultados. Lo que se vio es que el 78% del consumo de estos moluscos se producía en los meses más fríos, entre noviembre y abril. Por el contrario, durante el verano, el consumo caía en picado a un escaso 5%. Y aquí la pregunta es prácticamente obligatoria: ¿Por qué los neandertales preferían adentrarse en la costa en pleno invierno para buscar marisco?
La respuesta apunta a que durante el invierno y el otoño, debido a su ciclo reproductivo, estos moluscos tienen más carne, una mejor textura y, por tanto, un mejor sabor. Pero además, al evitar el verano, los neandertales se libraban de la rápida descomposición de los alimentos por el calor y, mucho más importante, evitaban las temibles "mareas rojas" que eran una proliferación de microalgas tóxicas que hacen que el marisco sea venenoso durante los meses cálidos.
El complejo de inferioridad. Lo verdaderamente importante de este estudio no es descubrir que los neandertales comían mariscos, sino que está en la demostración irrefutable de que hacían una recolección estacional planificada. Y es que hasta ahora se pensaba que la capacidad para entender los ciclos anuales y planificación de la dieta era consecuencia de una ventaja cognitiva de nuestra especie, pero ahora vemos que los neandertales eran más avanzados de lo que pensamos.
Imágenes | Marc Tremblay wirestock en Magnific
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