Durante siglos, esto sustituyó al aire acondicionado en las casas francesas. Y sigue funcionando

Calor Aire Acondicionado Francia

Decoración y refrigeración, todo un win win

Azucena Martín

Editora

Muchos tenemos la sensación de que la existencia del aire acondicionado nos ha salvado la vida. De hecho, en algunos casos es mucho más que una sensación, pues existen estudios que apuntan a que el uso de estos aparatos salva miles de vidas cada año. Sin embargo, antes de que existiesen, la gente también pasaba calor y tenía sus propios métodos para soportarlo. A falta de tecnología, la clave solía estar en los materiales de construcción de los edificios, pero también en la decoración. Y es que, según un estudio publicado en 2018 por la investigadora francesa Dominique Hervier, en Francia han combatido el calor durante siglos gracias al uso de esteras y alfombras de materiales finos, cubriendo suelos y paredes.

Evidente pero importante. Es evidente que las mullidas alfombras de lana que se suelen usar durante el invierno no son una buena compañía en verano. Lógicamente, llegado este momento, era importante guardarlas hasta la próxima temporada. Sin embargo, lejos de dejar el suelo al descubierto, era tradición recurrir a esteras más finas, de materiales como el yute, el sisal o el junco. 

Inercia térmica. En realidad, la clave no está en las esterillas, sino en el propio suelo. Se solía recurrir a materiales con buena inercia térmica. Es decir, aquellos que son capaces de absorber la mayor cantidad posible de calor durante el día y liberarlo luego poco a poco cuando las temperaturas bajan. El problema es que esa liberación podría calentar un poco el ambiente. Ahí es donde entran en juego las esterillas finas para proteger los pies y el resto del cuerpo del calor.

Menos humedad en el ambiente. Todos hemos discutido alguna vez con otras personas sobre si es peor el calor húmedo o seco. Aunque generalmente preferimos aquello a lo que estamos acostumbrados, lo cierto es que, científicamente hablando, podría decirse que es peor el húmedo, ya que, con el aire cargado de vapor de agua, el sudor que liberamos para enfriarnos no puede evaporarse. Por eso, retirar humedad del ambiente para reducir la sensación térmica es esencial. Estas esterillas se fabricaban con fibras vegetales, que precisamente tienen esa capacidad de extraer agua del aire húmedo y volver a liberarla lentamente cuando este se seca. Esto no reduce la temperatura, pero mejora el confort térmico, ya que nuestro cuerpo puede seguir refrigerándose mediante sudoración. 

Ojo con las ventanas. Las alfombras de yute tampoco sirven de nada si se mantienen las ventanas abiertas durante las horas de más calor. Esto es algo que se sabía muy bien en el pasado y de lo que se intenta concienciar en el presente, aunque es cierto que el cambio climático está empezando a cambiar la jugada. Si esto se hacía correctamente, con unos pocos gestos más, como el uso de esterillas, se podían mantener las casas bastante frescas. 

No es aire acondicionado, pero ayuda contra el calor. Lógicamente, no podemos comparar una esterilla de yute con el aire acondicionado. Sin embargo, tampoco podemos comparar el calor de hoy en día con el que hacía en muchos momentos del pasado. El uso de estas alfombras era una buena opción para mantener las viviendas vestidas y, de paso, soportar las inclemencias del verano. Al fin y al cabo, la elección de los materiales ha sido un factor clave de la climatización durante cientos e incluso miles de años. Lo evidente casi siempre es una gran opción. 

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