Samsung Galaxy Note Edge, análisis

Innovar en el mundo de la telefonía es difícil. A simple vista puede parecer que hacer diferente es fácil: coger un nuevo diseño, reinventar el aburrido, pero efecto, smartphone rectangular y lanzarlo al mercado. Detrás de todo eso hay una gran inversión de tiempo y dinero así como la incertidumbre de si será un éxito o no. Es una tarea muy dura y no todos se pueden permitir el lujo de ser vanguardistas.

Samsung ocupa una posición muy privilegiada que le permite, de vez en cuando, salirse de su línea y probar ideas diferentes. Ya lo hizo con el discreto Galaxy Round pero ahora lo intenta con un concepto de pantalla curva que conocimos hace ya tiempo y que lo aplica a uno de los terminales que mejor les funciona: Samsung Galaxy Note 4. El resultado de esta combinación es Samsung Galaxy Note Edge donde los coreanos intentan abrir mercado combinando algo nuevo con algo conocido. ¿Qué aporta su curvatura? Respondamos a estas y otras preguntas en nuestro análisis.

Especificaciones técnicas

Sobre el papel, Samsung Galaxy Note Edge es casi una copia exacta del Note 4. Un buen precedente, si tenemos en cuenta que es una de las configuraciones de hardware más potentes de 2014. Snapdragon 805, 3GB de RAM y un Super AMOLED de 5,6 pulgadas entre sus especificaciones más destacadas.

Samsung Galaxy Note Edge
Pantalla Super AMOLED de 5.6 pulgadas
Resolución Quad HD (2.560 x 1.600)
Procesador Qualcomm Snapdragon 805 2.7 GHz 4 núcleos
Procesador gráfico Adreno 440
RAM 3 GB RAM
Memoria 32 / 64 GB (microSD hasta 128 GB)
Batería 3000 mAh
Versión S.O. Android 4.4
Conectividad Wireless 802.11a/b/g/n/ac, Bluetooth 4.0 LE, LTE y NFC
Cámaras 16 MP / Vídeo 4K / Estabilización óptica
Dimensiones 151,3 x 82,4 X 8,3 mm
Peso 174 gramos
Extras Sensor cardíaco, lector huellas, sensor de rayos ultravioleta, medición de oxigenación en sangre y emisor IR
Precio oficial de salida 899 euros. En Amazon lo podéis encontrar a 860 euros.

Samsung no ha querido que a este móvil le falte nada y pone en su interior una de las configuraciones más potentes que hemos visto este 2014. Esto le hace ganar muchos enteros ya que, aunque la apuesta por la curva es atrevida, no se puede decir que los coreanos hayan cuidado su producto al máximo. Este es sin duda el mejor hardware que pueden ofrecer este año.

En la pantalla nos encontramos un gran precedente: el panel AMOLED del Note 4 elegido, por muchos, como la mejor pantalla de un dispositivo móvil este año. Ahora nos queda por ver si la curva afecta su magnífico rendimiento. Sin compromisos, muchos extras y con la única duda si la reducción en la batería no afectará a la autonomía.

Análisis en vídeo

Antes de comenzar con nuestro análisis en texto, os animamos a que veáis el Samsung Galaxy Note Edge en vídeo.

Diseño

Samsung ha decidido partir de una base muy buena para lanzar un producto diferente y este año el Note 4 ha sido un móvil que ha despuntado en diseño. Sin embargo, para alojar la pantalla curva ha habido que realizar una serie de modificaciones y compromisos. El que más destaca a simple vista es el material: adiós al aluminio, hola (de nuevo) plástico.

¿Un paso atrás? Es una cuestión bastante subjetiva. Si tenemos en cuenta que es un terminal con un precio tan elevado lo normal es exigirle a Samsung que no escatime en este apartado pero hay que entender que también hay que alojar una pantalla diferente y el plástico, aunque estéticamente no luzca tan bien, hace que el terminal sea robusto y estéticamente, al menos en el modelo blanco que ha llegado a España, no luce mal.

El otro cambio que nos encontramos es la distribución del botón de encendido. Samsung ha tenido que llevárselo a la parte superior y el resultado es bastante incómodo. Dada las dimensiones y la forma del terminal llegar a él con una mano hace que tengamos que acomodar el teléfono para pulsarlo sin problemas. La otra opción es usar las dos lo cual para usos rápidos no es la mejor opción. Para encender, al menos, siempre tendremos el botón físico en la parte inferior.

La curva de la pantalla, su elemento más diferencial, se extiende a lo largo del marco derecho del terminal. La sensación al tacto al principio es extraña pero luego es una parte más que no resulta extraña. El espacio frontal está bien aprovechado pero hay un gran inconveniente: no es un móvil para zurdos, quien firma este análisis lo es.

A pesar de ser un móvil bien construido, el Note Edge no es un móvil para zurdos.

En mi caso estoy acostumbrado a usar móviles con la derecha y no me encuentro con problemas pero al intentar usarlo con la izquierda la experiencia es frustrante. No llego bien a la curva y sí, puedo configurarlo para usar el móvil del revés pero tener el botón de inicio en la parte superior no me resulta cómodo. Es comprensible que habiendo mayoría de diestros se piense más en ellos pero en cualquier caso no se puede decir que el Note Edge sea un phablet diseñado para usar con una mano en momentos puntuales.

La relación de tamaño y peso es correcta, ni muy ligero ni muy pesado. En el diseño se mantienen algunos elementos del Note 4 como la pequeña joroba del conector de audio que al ponerlo sobre la mesa hace que se balancee un poco si presionamos sobre alguna de sus esquinas superiores.

También se mantienen otros elementos marca de la casa como la carcasa de falsa piel (en el acabado blanco se nota más la sensación a plástico) o la posibilidad de extraer esta pieza para acceder a la batería y las tarjetas micro SIM y microSD. Todo son detalles que suman salvo un elemento que Samsung sigue manteniendo por algún motivo: el altavoz, pequeño en tamaño, en la parte trasera. No es el mejor lugar si tenemos en cuenta que es fácil de tapar cuando lo cogemos con las manos o lo apoyamos sobre alguna superficie.

La sensación que da el terminal en mano es de ser muy robusto y de no cometer grande errores. Ha sabido poner la curva con buen criterio pero en el proceso ha cometido algunos pequeños errores: un botón de encendido poco accesible y una curva orientada a los usuarios diestros. El resto no era fácil y si tenemos en cuenta otros teléfonos con pantalla curva, Samsung es quien mejor lo ha resuelto.

Pantalla

Samsung coge su panel AMOLED más avanzado y lo reduce una décima de pulgada frente al Note 4 para dejarlos en 5,6. Resolución WQHD que tiene que meter unas líneas de ancho extras para meter la curva del lateral derecho dejando así la resolución en un total de 1600x2560 píxeles. En total, un ancho de 0,75 centímetros.

Todo el panel es un continuo pero el Note Edge lo trata a nivel de software como si fueran dos pantallas diferentes. Por un lado una de 2560x1440 píxeles y otra, la curva, de 2560x160 píxeles. Lo lógico es pensar que, viendo los resultados conseguidos con el Note 4, íbamos a conseguir una calidad parecida pero lo cierto es que hay aspectos en los que presenta debilidades.

Cuando giramos la pantalla es fácil ver algunos tonos azules. El ángulo de visión, aún así, es bastante extenso. El gamma del panel se podía haber ajustado mejor, por ejemplo en el blanco se nota algo amarillenta, sensación que se incrementa cuando la ponemos al lado de otros paneles. Cuando tiene mucho brillo, se pueden apreciar fugas de luz en los marcos. La temperatura de color es excelente eso sí (6.719 K).

En cuanto al brillo y la luminosidad el Note Edge cumple bien: 496 nits de luminancia y un brillo mínimo de 1 nit. El cristal frontal da la sensación de ser algo más grueso ya que los reflejos con mucha luz ambiente en exteriores son más notables que en otros terminales de Samsung este año. Nada que haga que sea especialmente molesto y que los nits se encargan de paliar.

La curva de la pantalla impresiona de primeras pero una vez lo usamos unos cuantos días de como móvil principal pierde el efecto sorpresa.

Al tacto la sensación es buena y la resolución WQHD no es algo que se nota en exceso, si bien es cierto que para aplicaciones como Note S se agradece tener ese extra de puntos por pantalla para conseguir trazos más precisos. La parte curva se nota al tacto desde el primer momento y aunque al principio es raro notarla al rato nos acostumbramos a hacer gestos sobre ella y sacarla cuando la necesitemos.

Cuando la pantalla está en reposo, podemos activar una opción para que se active solo esa parte del panel y leer en ella notificaciones. Algo parecido a lo que ofrece Motorola con sus Moto X pero con una integración no tan acertada. Más adelante analizaremos estos detalles en la parte de software.

Samsung ha sabido integrar bien la curva en un panel que tan buenos resultados le ha dado en el Note 4. La integración, a nivel técnico es buena, y el panel (con sus inconvenientes) sigue demostrando que AMOLED ha evolucionado mucho en 2014.

Rendimiento y autonomía

Los Samsung Galaxy Note, al ser terminales de finales de año, siempre han contado con las mejores configuraciones de hardware. Este año lo ha demostrado con un Snapdragon 805 y 3GB de RAM que, como el Note 4, hacen que destaquen dentro de una gama alta que se ha quedado enganchada en el 801 de Qualcomm.

Samsung Galaxy Note Edge Samsung Galaxy Note 4 LG G3 One Plus One Huawei Ascend Mate 7
Antutu 42.056 41.192 32.715 36.150 42.892
Quadrant 20.904 26.397 22.809 23.553 12.262
3DMark 14.693 @ Icestorm Unlimited 14.297 @ Icestorm Unlimited 11.879 @ Icestorm Unlimited 12.596 @ Icestorm Unlimited 13.814 @ Icestorm Unlimited

Resulta curioso ver cómo a pesar de tener una de las configuraciones más potentes y despuntar frente a otros móviles, en la práctica no se traduce en una ventaja competitiva sobre el resto. La resolución WQHD le penaliza, también en autonomía, y la optimización del software por parte de Samsung sigue teniendo margen de mejora.

Tiempos de respuesta altos en tareas básicas y algunos retrasos en las animaciones difíciles de justificar con semejante combinación de hardware. Algunos se pueden solventar, cambiando launcher y desactivando opciones como el lanzador de Voz S, pero (sin llegar a ser frustrante) es algo en lo que Samsung debería ponerse en serio.

Más allá de estos pequeños detalles no hay dudas en cuanto al rendimiento con el resto de aplicaciones. Carga juegos y vídeo sin mayor problema y da la seguridad que se le pide a un terminal de estas características. Nada excepcional, a pesar de contar con una ventaja respecto a sus competidores.

En cuanto a la batería nos encontramos con 3.000 mAh, una cantidad generosa que ha demostrado ser suficiente en otros terminales pero que en el caso de este terminal hace que el aumento de resolución se note. Aún con esas, podemos llegar al final del día sin mayores problemas.

Haber perdido algo más de 200 mAh puede parecer una minucia pero cuando tenemos una pantalla tan exigente en consumo es algo que se echa de menos. Aquí Samsung ha dado un pequeño paso atrás. De media he llegado a cinco horas con la pantalla encendida y aunque en el día a día ha aguantado sin mayores problemas, en los más intensos (especialmente cuando he estado usando conectividad 4G todo el día fuera) sí que ha terminado pidiendo el cargador antes de tiempo. Bien en autonomía, pero la balanza entre recursos y batería se ha desequilibrado un poco y como prueban algunos benchmarks, la autonomía ha empeorado respecto a la del Note 4.

Software

Llegamos a unos de los puntos más interesantes del análisis. Samsung siempre se ha caracterizado por incluir muchas aplicaciones propias para enriquecer las opciones con las que se encuentre el usuario. A veces lo hace bien, especialmente con el software del Note, en otros casos su valor es más cuestionable. En el caso del Note Edge partimos de la base de un phablet y todo lo que gana con la curva en la pantalla.

Con la pantalla encendida, y pasado el desbloqueo, nos encontramos con una sorpresa un poco amarga: en la derecha siempre tendremos una pequeña franja negra. Está en el borde derecho y aunque es fina se deja notar. Un espacio muerto que no ofrece nada. Cuando deslizamos el dedo desde ese punto hacia el centro vemos que sale la barra que quiere sacar provecho a esa porción de la pantalla.

Podemos configurar varias y tan solo hay que deslizar el dedo en horizontal sobra ella para pasar de una a otra. Tenemos desde accesos directos a las aplicaciones (configurable) a notificaciones, herramientas rápidas u otras que podemos ir añadiendo más a través de la tienda de aplicaciones de Samsung.

La integración es torpe y no termina de ser útil en muchos casos. ¿Podemos acceder a más cosas de forma rápida? Sí, pero nos encontramos varios problemas. Por un lado tenemos una redundancia de notificaciones entre la barra superior de Android y la que introduce Samsung en el lateral. Ver la misma información por duplicado no aporta ningún valor.

Ver los trending topics de Twitter o leer titulares tampoco aporta mucho valor y herramientas como una cinta métrica demuestran que Samsung no tiene del todo claro cómo sacarle provecho a la pequeña curva. Eso sí, hay algunos detalles atractivos, como descolgar el teléfono cuando nos llaman sin necesidad de ocupar toda la pantalla.

Tener los controles del reproductor de música (Spotify y PowerAmp en las pruebas que hemos hecho) está bien pero, de nuevo, nos encontramos con repetición de elementos ya que podemos encontrarlos también cuando desplegamos la barra de notificaciones en la parte superior.

También podemos configurarla en la pantalla de bloqueo para mostrar un mensaje. Una filosofía heredada del texto de personalización que se empezó a introducir en generaciones anteriores de la familia Galaxy. Pequeñas pinceladas que saben a poco y demuestran que Samsung acierta con la tecnología pero no tanto con la integración en el uso diario.

La franja negra a la derecha siempre estará presente salvo que tengamos una barra en la curva.

Más allá de lo que ofrece con la curva, nos encontramos con las aplicaciones que ya vimos en el Note 4 siendo Note S lo más destacado. Aquí si que Samsung demuestra tener una tecnología única y diferencial: la respuesta del stylus es muy precisa y anima a que lo usemos para tomar notas manuscritas.

Por lo demás, aplicaciones que ya conocemos como un sensor de huellas que todavía no ofrece una respuesta del todo precisa, Salud S con sus múltiples mediciones, Scrapbook para coleccionar recortes o una multiventana cada vez más útil. Sin duda, Samsung es uno de los fabricantes que mejor aprovecha el formato phablet.

También tenemos algunas aplicaciones de regalos, lo que se traduce mayormente en suscripciones gratuitas durante un periodo determinado de tiempo a ciertas revistas y o servicios. Un detalle que siempre es bienvenido aunque en este caso la selección es algo más corta que en otros dispositivos como, por ejemplo, el Tab S.

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Cámara

Tras los experimentos con sensores propios en el Galaxy S5 y Galaxy Alpha, Samsung vuelve a Sony y monta el mismo IMX240 que vimos en el Note 4. Es decir, 16 megapíxeles de resolución, una diagonal de 6,82 milímetros y unos resultados realmente buenos en la mayoría de situaciones. Veamos algunos ejemplos.

Contraluz donde se puede apreciar muchos detalles tanto en las sombras de la derecha (al fondo se ven las ventanas detrás de las ramas) o también en las zonas más iluminadas. Se quema un poco en el cielo pero la cámara ofrece muy buen rendimiento en los detalles (ver recorte) y en la gestión de los colores.

Foto de interior con luz natural. Enfoque macro a una figurita donde se aprecian los detalles de la pintura en la punta del pie con un ligero desenfoque más lejos de este punto. Se puede apreciar un poco de ruido de fondo pero el resultado es notable aunque en la hombrera se sobreexponga.

Foto nocturna con luz artificial. La cámara capta bien los diferentes colores de las luces y no mete grano para ofrecer una imagen clara y con muchos detalles. Buenos resultados, congela muy bien el movimiento aunque en la derecha se puede ver una mujer andando desenfocada.

Foto de interior con luz artificial. La cámara capta muy bien los tonos de la carne y el desenfoque deja por detrás es muy conseguido. El poco ruido que mete no es molesto cuando ampliamos.

Foto de exteriores con luz muy dura (cerca del atardecer). En la facha del edificio se nota mucho la luz pero se pueden apreciar los detalles de las ventanas e incluso las líneas de los ladrillos. El rango dinámico es muy extenso y la cámara hace un gran trabajo moviéndose desde las zonas más iluminadas a las más oscuras fijaos en el coche negro en primer plano.

En la frontal nos encontramos con 3,7 megapíxeles y, de nuevo, un esfuerzo por parte de Samsung para potenciar el autorretrato. La calidad de este sensor en cuanto a nitidez y luz sorprende mientras que los modos que tiene para hacer selfies (un modo belleza para suavizar la cara y las fotos panorámicas) son bastante curiosas.

La opinión y notas de Xataka

Samsung es consciente de que su Galaxy Note Edge es una rareza y no será un superventas. Lo cierto es que lo tiene difícil ya que aunque parte de una gran base, el producto final no acaba siendo mucho más diferente de un Note 4. Es un intento valiente por lanzar algo diferente pero que en la práctica se diluye ante los escasos usos prácticos que tiene la curva de su pantalla.

Le salva un gran hardware pero Samsung demuestra que aunque domina muy bien la parte técnica, en este caso no ha sabido acompañarla, todavía, de aplicaciones y usos que de verdad aprovechen esta curvatura. El tiempo dirá si este Edge es el pionero de una nueva forma de entender la pantalla de los móviles o si bien es una idea alocada que se quedó simplemente en eso, una idea alocada.

8,7

Diseño 8,5
Pantalla 9
Rendimiento 9,5
Cámara 8,5
Software 8,5
Autonomía 8

A favor

  • Sigue siendo la mejor experiencia para tomar notas a mano
  • Saber meter la pantalla curva con acierto
  • En esencia, sigue siendo un Samsung Galaxy Note 4

En contra

  • En precio, 899 euros
  • La curvatura de la pantalla no ofrece ningún valor real en el día a día
  • El diseño asimétrico hace que no sea un móvil pensado para zurdos

El teléfono ha sido cedido para la prueba por parte de Samsung. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas

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