Moto X, análisis

Hacer un análisis de un producto que lleva ocho meses en el mercado debería ser un pequeño desafío. Pero claro, no lleva ocho meses en nuestro mercado. El desembarco --al fin-- del Motorola Moto X en nuestro país nos ha dado la oportunidad de analizar uno de los terminales que más dieron que hablar antes, durante y después de su lanzamiento en Estados Unidos el mes de agosto pasado.

Este análisis casi en diferido no descubrirá demasiado en cuanto a sus características o diseño. Y sin embargo, hay un argumento que creo aporta valor a este texto: el hecho de que precisamente esa veteranía en el mercado nos da la oportunidad de valorar si el Moto X sigue mereciendo la pena 240 días después de su lanzamiento. Eso sí es todo un desafío... para cualquier smartphone actual, claro.

Motorola Moto X, principales características

Con la actual carrera de especificaciones que vivimos en la gama media-alta, un terminal de mitad de 2013 puede quedar pronto latimado en su hoja de especificaciones. Las principales de este Moto X son las siguientes.

Motorola Moto X
Dimensiones físicas 129,3 x 65,3 x 10,4 milímetros, 130 gramos
Pantalla AMOLED de 4,7 pulgadas
Resolución 1280x720 píxeles (316 ppp)
Procesador Qualcomm Snapdragon MSM8960Pro, dual-core a 1,7 GHz
Procesador gráfico Adreno 320
Procesadores auxiliares Procesador de lenguaje natural, procesador de computación contextual
RAM 2 GB
Memoria 16/32 GB, sin microSD
Versión software Android 4.4.2 (KitKat)
Conectividad LTE, NFC, WiFi 802.11ac, BT 4.0 LE
Puertos de expansión MicroUSB (con USB Host)
Cámaras 10 megapíxeles, Flash LED (Secundaria de 1,4 MP)
Batería 2.200 mAh (no extraíble)
Precio A partir de 395 euros.

Review en vídeo del Motorola Moto X

Arrancamos cómo no nuestro análisis del Moto X con un repaso detenido en vídeo:

Diseño

No parece un móvil de 4,7 pulgadas. Eso es lo primero que sorprende del Moto X, sobre todo cuando uno ha tenido en la mano bastante tiempo un Nexus 4. Este último da sensación de ser más grande y más pesado, a pesar de que las diferencias son muy pequeñas.

Así, las dimensiones del Moto X son de 129,3 x 65,3 x 10,4 mm (contra los 133,9 x 68,7 x 9,1 mm) y el peso de 130 gramos (mientras que el del Nexus 4 es de 139). Sin embargo, en Motorola se las han apañado para lograr un terminal que parece más compacto, más ligero y, sobre todo, más cómodo de usar sobre todo para los que gustamos de poder llegar a todo con una sola mano.

Eso es posible en el Moto X, un dispositivo con una carcasa de plástico que no da en absoluto sensación de proteger un dispositivo "clase B". A ello ayudan varios factores, como su parte posterior ligeramente curva, o el acabado de esa misma parte posterior, con una textura lisa al tacto pero que dispone de una textura visual singular, con una especie de pequeñas escamas que le dan cierto toque diferencial.

Motorola se las han apañado para lograr un terminal que parece más compacto, más ligero y, sobre todo, más cómodo de usar

La parte trasera está dominada por la cámara posterior y su flash LED; además de un altavoz --y solo uno, de él hablaremos más adelante-- y de ese reconocible logo de Motorola. En los laterales encontraremos la ranura para la tarjeta Nano SIM (a la izquierda) y los botones de encendido y volumen a la derecha. El conector microUSB 2.0 (con soporte USB Host) está en la parte baja, mientras que en la parte alta únicamente destaca el conector de auriculares de 3,5mm.

En el diseño frontal domina de forma clara esa pantalla de 4,7 pulgadas de la que hablábamos, que está franqueada por marcos laterales discretos y por marcos inferior y superior algo más anchos. La presencia de botones software para los accesos tradicionales de Android (el botón para volver atrás, el botón de inicio y el botón que ofrece una visión de las tareas en ejecución) ayuda en ese sentido a ahorrar espacio, y en la parte superior nos encontramos con el altavoz para las llamadas, además de la cámara frontal.

El diseño, en esencia, no es en absoluto revolucionario o diferencial. Y sin embargo, la sensación en la mano es sorprendentemente buena. La avalancha de phablets y esa tendencia al "cuanto más grande, mejor" es --y esto es obviamente opinión especialmente personal-- cansina, y encontrarse de nuevo con un smartphone tan equilibrado en este apartado es casi refrescante.

Pero claro, hay pegas. Y no son culpa del smartphone en sí, sino de Motorola, que planteó este dispositivo con el objetivo de conquistar Estados Unidos. Lo haya logrado o no --las cifras no son conocidas, pero el WSJ apuntaba a ventas decepcionantes al menos inicialmente--, su apuesta se centraba en un apartado clave: el ensamblado en Estados Unidos.

Ese ensamblaje le daba a Motorola la oportunidad de 1) ganar en imagen de marca (el patriotismo allí está a otro nivel), y 2) poder ofrecer su verdadera característica diferencial: la personalización. Esa personalización, que al principio soñamos que fuera mucho más ambiciosa (procesador, memoria, pantalla...) se quedó casi en un bluf cuando supimos que "solo" se limitaban a la personalización de la carcasa, los botones y el serigrafiado de esa carcasa posterior.

Las comillas del "solo" están puestas adrede. Porque a las combinaciones de colores para estos elementos se le sumaron las de las texturas de las carcasas, con esas interesantes variantes con carcasas de madera que añadían, ahora sí, un toque diferencial a un dispositivo que Motorola quería hacer diferente tanto desde fuera como desde dentro.

La idea fue en mi opinión un éxito conceptual, aunque su resultado haya sido aparentemente discreto. Ningún dispositivo puede personalizarse con el nivel que ofrece el Moto X, y aunque hay carcasas y elementos que permiten lograr una personalización similar en el resto de smartphones del mercado, Motorola daba un paso más con un proceso mucho más a medida de los usuarios.

La puesta en marcha de Moto Maker, la aplicación web con la que configurarnos el Moto X a nuestro gusto, demuestra lo bien que se pueden hacer las cosas, y de hecho os recomiendo que "juguéis" un poco con ese servicio y personalicéis un Moto X, aunque no podáis comprarlo. ¿La razón? Que Moto X solo está disponible en Estados Unidos. De momento, claro, porque responsables de Motorola ya han confirmado que su disponibilidad en Europa se producirá durante la segunda mitad del año.

Rendimiento y autonomía

El tiempo no perdona, y no lo hace especialmente en el terreno de la telefonía móvil, donde el efecto lanzamiento de los smartphones suele durar bien poco. Nuevos procesadores o pantallas (entre otros componentes) hacen que lo que era nuevo ayer ya no lo sea hoy, y eso hace que precisamente el Moto X pueda salir perjudicado, y mucho, en este análisis particular.

De hecho, el Moto X es sobre el papel un dispositivo que casi podríamos calificar como un gama media-baja. Ya decíamos lo mismo hace ocho meses, cuando aquel 1 de agosto de 2013 se desvelaban por fin las claves de este modelo.

Motorola, por supuesto, tenía sus argumentos para vendernos ese hardware de una forma distinta. El llamado Motorola X8 Mobile Computing System era un nombre bastante rimbombante para lo que en esencia era una configuración de procesadores más bien "normalita". Pero claro, tenían que sacarle partido al nombre. Lo de X8 venía muy a cuento, aunque fuera con truco.

La CPU dual-core Qualcomm Snapdragon S4 Pro (MSM8960Pro) a 1,7 GHz aportaba los dos primeros micros, mientras que la GPU Adreno 320 y sus cuatro cores hacía que la suma se incrementase notablemente. Ya teníamos seis. Para completar el conjunto la empresa añadió dos núcleos de bajo consumo, uno para idioma natural y otro para computación contextual.

El singular octeto ya tenía forma, pero su potencia parecía claramente por debajo de los poderosos Snapdragon 600 y sobre todo de los Snapdragon 800 que comenzaban a ser protagonistas en otros desarrollos de otros fabricantes. ¿Cómo es posible que el Moto X compita con tales bestias?

La respuesta es tan sorprendente como lógica: no necesita hacerlo como te contamos a continuación por nuestra experiencia en el día a día.

Pero sigamos. A ese procesador le acompañan 2 GB de memoria RAM y dos opciones de capacidad de almacenamiento: 16 o 32 GB. Aquí hay un hándicap importante para muchos usuarios. Motorola ha decidido no integrar ranura microSD, algo que puede ser factor importante de compra para muchos usuarios. Teniendo en cuenta la cantidad de contenidos que almacenamos en nuestros móviles hoy en día, el modelo con 16 GB quizás se queda algo corto, aunque no es mala opción contar también con una solución teniendo en cuenta que el almacenamiento en la nube es también tendencia clara en el mercado.

¿Cómo ha sido el rendimiento del Moto X en el día a día? Ya comentábamos que a priori esos ocho meses de veteranía y una apuesta hardware tan discreta podrían ir en contra del smartphone, pero el Moto X nos ha dejado muy gratamente sorprendidos.

De hecho, como mencionábamos, no echamos de menos la mayoría de las grandes características de otros competidores. El procesador --modesto, sin duda-- es lo suficientemente capaz de mover con fluidez el sistema oeprativo y sus aplicaciones.

Obviamente ese rendimiento no es comparable al de los poderosos Snapdragon 600 y sobre todo Snapdragon 800, pero si no sois usuarios especialmente dependientes en este apartado --quizás por jugar a juegos exigentes-- deberías considerar muy mucho este terminal como uno de los más preparados para la experiencia de uso habitual.

Con el Motorola Moto X es conveniente olvidarse de especificaciones y disfrutar de un terminal que "funciona"

En rendimiento "bruto" el Moto X se sitúa a caballo entre dispositivos como el Nexus 4 o los HTC One y Samsung Galaxy S4 del año pasado. Por supuesto no logra la potencia de estos últimos, pero las diferencias no son tampoco tan amplias como para descartar al terminal de Motorola por unas posibles "malas notas" en este sentido.

Así, mientras que el Moto X puntúa 8.965 puntos en Quadrant 2.0, el S4 supera los 12.600 y el Nexus 4 logra pasar rozando los 5.000. Por otro lado, las pruebas con AnTuTu también confirman esos datos: 18.612 puntos en el Moto X, 26.282 en el S4 y 16.208 en el Nexus 4 vuelven a servir como referencia para esos datos de rendimiento en pruebas sintéticas.

Pero claro, esa comparación no es del todo justa, ya que tanto el S4 como el N4 no son dispositivos con los que ahora tenga que competir el Moto X. Los modernos Samsung Galaxy S5, HTC One (M8) o incluso un Nexus 5 mucho más paralelo por su precio superan de largo en rendimiento puro al Moto X, con puntuaciones Quadrang que llegan a los 21.000 puntos y en AnTuTu que rondan los 36.000.

Esas cifras podrían asustarnos si no hubiéramos visto al Moto X en acción. Pero lo hemos hecho, y la fluidez del sistema y las aplicaciones es, como mencionábamos, total. Eso plantea el debate lógico: ¿realmente necesitamos tanto procesador en los smartphones actuales? Uhm.

Incluso la pantalla, uno de los puntos más débiles como vas a ver a continuación, tiene un rendimiento notable en ese uso habitual. Esa resolución 720p que a priori podría ser criticada por su poca ambición se une a ese procesador para reforzar un apartado fundamental: la autonomía de la batería.

Es en este punto donde la batería de 2.200 mAh del Moto X demuestra su potencial, con una autonomía que permite llegar sin problemas al final del día con un uso medio (tirando a exigente) y que garantiza nuestra tranquilidad en ese sentido. No es una batería espectacular, desde luego, pero para las dimensiones del dispositivo se comporta, de nuevo, con solvencia sobrada.

Pantalla

La pantalla, de la que hablábamos anteriormente, es quizás el apartado en el que más flojea este dispositivo junto a su cámara. Se trata de una pantalla AMOLED de 4,7 pulgadas de diagonal y resolución 720p (lo que da una densidad de píxel de 316 ppp).

Esa densidad es hoy en día poco destacable, sobre todo con la avalancha de terminales 1080p y con esa promesa de dispositivos con pantallas 1440p en los próximos meses. Y sin embargo, no hay problema en ese sentido: la definición de todos los elementos visuales es sobresaliente --la pantalla Retina del iPhone 5 es de 326 ppp, una referencia útil-- pero donde sí hay ciertos problemas es en el brillo y contraste de esa pantalla.

No es un problema dramático desde luego, pero sí es cierto que el Moto X pierde puntos con respecto a sus competidores, sobre todo si hablamos de una gama alta en la que las pantallas son prodigiosas. Aunque en interiores el comportamiento de la pantalla del Moto X es más que decente, en exteriores el brillo y contraste son limitados.

Donde no hay decepciones es en el sonido. Ese único altavoz del Moto X no debería competir con sistemas como el doble altavoz frontal del HTC One, y sin embargo el sonido que obtenemos es de buena calidad. Pero sobre todo, destaca por el volumen: es uno de los teléfonos con mayor volumen que recuerdo, y será difícil que no oigáis el tono de llamada o de notificaciones si lo configuráis al máximo volumen.

El apartado de la conectividad está también perfectamente servido. Nos encontramos con un terminal con soporte LTE (800/1800/2600 en Europa) además de la posibilidad de conectarlo a redes WiFi 802.11ac (así como a estándares WiFi anteriores, claro), Bluetooth 4.0 (A2DP, LE, EDR), soporte NFC, y el citado puerto microUSB con soporte USB Host. Mucho y bueno en ese sentido, desde luego.

Software

Nos encontramos ante un dispositivo basado en Android 4.4.2 (cuando fue presentado en Estados Unidos lo hizo con Android 4.2.2), pero que sobre todo destaca por contar con escasísimas personalizaciones. Aquí es probable que el hecho de que Motorola fuera de Google --ahora es parte de Lenovo, como sabéis-- incidiera en ese apartado. En el Moto X nos encontramos prácticamente con la misma experiencia que con un Nexus 4/5 o con terminales "Android puros".

Eso es muy de agradecer ante el habitual alarde --a menudo, exagerado-- de elementos y componentes personalizados que ofrecen los grandes del segmento Android. No solo en el apartado visual, con lanzadores, iconos o widgets de discutible buen gusto --pero para gustos los colores, claro-- sino en su oferta de aplicaciones integradas.

Aquí la referencia obligada es la de Samsung y aquel Galaxy S4 que hace un año hizo una propuesta software realmente ambiciosa. Las "S" nos asaltaban por doquier: S Health, S Translate, S Voice, y lo hacían acompañadas de otras opciones de control gestual como Air View o Smart Scroll. ¿Dónde han quedado todas aquellas mejoras? A pesar de haber sido heredadas por el Samsung Galaxy S5, su relevancia en el anuncio de este último terminal ha sido mínima. Los países de habla inglesa tienen un término especialmente válido para calificar a estas novedades: 'gimmics', trucos, artilugios. Y los artilugios tienen el riesgo de quedarse en eso.

En el caso del Moto X, la apuesta ha sido más comedida, pero mucho más práctica. Las novedades software son importantes en varios apartados, pero hay dos con nombre propio que destacan sobre todas las demás: Touchless Control (con una traducción imprecisa en la versión española, "Control por voz") y Active Display ("Pantalla activa").

Ambas son ya de sobra conocidas por nuestros lectores, pero es bueno recordar sus prestaciones. En el caso del control por voz, la magia llega de la mano de uno de esos procesadores de bajo consumo que forman parte de la plataforma de computación móvil X8 de Motorola. Ese procesador está siempre vigilante, y permite que activemos el dispositivo con un comando de voz.

El comando, como sabréis, no es otro que "Okay, Google Now" (el mismo en español, que deberemos pronunciar como podamos, pero siempre de la misma forma). Lo que diferencia a este sistema del reconocimiento de voz en el buscador de Google es el hecho de que en el Moto X podemos, como decíamos, activar el dispositivo por voz aun cuando este está con la pantalla apagada.

La configuración de esta característica se realiza a base de repetir esa frase varias veces, lo que hará que se autentique al usuario por su voz: probad a que otras personas, incluso con voz parecida, activen el teléfono: será difícil que lo logren.

Una vez activado, el asistente Google Now toma el control y queda a la espera de nuestras órdenes y consultas, y podremos efectuar cualquier búsqueda o aprovechar los comandos específicos del sistema para que nos muestre los resultados con el atractivo diseño visual de esas tarjetas o "Cards" habituales en Google Now.

Por otro lado tenemos la Pantalla Activa, un sustituto de la pantalla de bloqueo que nos avisa de forma elegante de que llegan nuevos mensajes, emails, etc. Lo hace solo iluminando los píxeles de pantalla necesarios para esa notificación --una ventaja de AMOLED--, lo que ahorra energía.

En esas notificaciones podremos previsualizar parte del mensaje que origina el aviso arrastrando el dedo hacia arriba. Si lo soltamos en esa parte superior se nos lanzará la aplicación correspondiente para poder actuar en consecuencia de forma mucho más directa, mientras que hay acciones asociadas también al desplazar el dedo a los lados, por ejemplo para descartar esas notificaciones.

El problema tanto con uno como con otro es el obstáculo natural que supone nuestro sistema de bloqueo del terminal. Si usamos un PIN o un patrón para protegerlo, al tratar de realizar ciertas acciones con el control por voz (por ejemplo, enviar un correo) o de lanzar WhatsApp tras llegarnos una notificación en la Pantalla Activa, se nos mostrará la petición de PIN o de patrón. Lógico, pero incómodo. Quizás en Motorola estén evaluando mejoras (autenticación directa por voz, por ejemplo), pero de momento el sistema es en cierta medida ineficiente si tenemos protegido el teléfono, algo que por otro lado es muy, muy recomendable para evitar accesos no deseados. La empresa ya ha hecho movimientos en este sentido, como demuestra el lanzamiento del curioso accesorio Motorola Skip, que aprovecha la "magia" de la tecnología NFC.

En el caso de la Pantalla Activa, existe otro inconveniente adicional: de momento solo podemos actuar sobre la última de las notificaciones recibidas, así que en este sentido si llegan varias no hay opción de elegir de cuál queremos abrir la aplicación correspondiente.

Motorola Assist es otra de las soluciones importantes a nivel software, y se trata de un asistente para poder usar buena parte de las funciones del Moto X desde el coche, por ejemplo, o en ciertos rangos horarios, como a las horas de dormir. Esta aplicación se conecta a nuestro calendario para evitar que seamos molestados en esos ratos ocupados que marcamos para este tipo de citas en las que no queremos que el teléfono suene ante llamadas o notificaciones.

La característica hace además uso del GPS del smartphone --que obviamente deberemos tener siempre activado, algo que puede representar un problema por el consumo de batería, entre otras cosas-- para detectar si estamos conduciendo y así ofrecer sus ventajas. Si activamos ese modo de funcionamiento, el teléfono toma la actitud de "No molestar" y podremos establecer esos horarios de forma personalizada.

El teléfono es capaz por ejemplo de activar el modo manos libres en el coche cuando recibimos llamadas, o de evitar que tengamos que distraernos para leernos un mensaje que nos llega durante la conducción.

Hay otras opciones de interés en el apartado software. Por ejemplo, Motorola Connect, una extensión para Chrome que muestra las notificaciones del teléfono desde el navegador en nuestro ordenador, y que por ejemplo nos permite contestar a mensajes desde el teclado del PC o portátil. El ID de dispositivo de Motorola permite localizar el dispositivo en caso de pérdida --algo que es complementario al propio servicio de Google--, mientras que la opción "Transferir pantalla" de los ajustes permite aprovechar la tecnología Miracast si disponemos de un televisor compatible.

La oferta software, con sus pequeñas sombras, es tan completa como equilibrada, sin grandes o llamativas propuestas que luego tienen el riesgo de convertirse en anecdóticas. Puede que Touchless Control pueda ser visto así, pero creedme: para alguien que --como yo-- acabe acostumbrándose, lo de dictar mensajes, hacer llamadas o realizar pequeñas consultas sin tocar un botón es una pequeña revelación.

Cámara

Hablar de la cámara del Moto X es inevitable (la frontal, de 1,4 Mpíxeles, no es especialmente relevante), porque hoy por hoy las cámaras integradas en estos smartphones son parte crucial del conjunto. En el caso del Moto X nos encontramos con un sensor de 10 Mpíxeles (10,5, para ser más exactos), apertura f/2,6 y tecnología Clear Pixel.

Este último concepto tan marketiniano trata de destacar el hecho de que según Motorola el sensor de la cámara del Moto X es capaz de captar un 75% más de luz que la media gracias, sobre todo, a sus píxeles de 1,4 micras, un tamaño muy decente que, eso sí, se queda muy lejos del sensor Ultrapixel del HTC One, cuyos píxeles miden dos micras. En cierto modo, las aproximaciones de HTC y Motorola al problema son la misma, tratando de capturar más luz en lugar de apostar por mayores resoluciones de sensor.

Sin embargo, los resultados pueden ser contradictorios. Pasó con los Moto X, que tuvieron algunos problemas iniciales con su cámara. En Motorola lanzaron una actualización software que afortunadamente corregía aquellos conflictos con el post-procesado de las imágenes, y desde entonces el comportamiento de la cámara ha mejorado notablemente.

Lo cual no significa, por cierto, que sea una cámara comparable a la de modelos más modernos y ambiciosos. El Moto X sale perdiendo al tratar de evaluar su rendimiento frente a los Galaxy S4/S5, HTC One o iPhone 5/5C/5S. La cámara del Moto X es correcta, con un comportamiento aceptable en exteriores y casi destacable en condiciones de poca luz. Y sin embargo, si buscáis el perfecto híbrido entre móvil y cámara de fotos, os equivocaréis con este smartphone de Motorola. Os dejamos con una galería con algunas muestras.

Ver galería completa » Fotos con la cámara del Moto X (12 fotos)

Si podéis darle cierto pase a este apartado, os encontraréis con una cámara solvente en muchas situaciones. Entre otras cosas es de agradecer su rapidez de lanzamiento y de disparo, que sin ser comparables a los del iPhone 5S son bastante notables. La aplicación de cámara es, como el resto del software del Moto X, una delicia para los que evitan herramientas sobrecargadas y efectistas.

Existen varios modos de disparo, con un autoenfoque seleccionado por defecto que podremos modificar a enfoque manual (seleccionando el punto que queremos enfocar en pantalla), y con alternativas como el modo HDR (por defecto en automático, yo probaría a desactivarlo según la situación), el panorama o el modo ráfaga que hace que al mantener el dedo en pantalla se vayan capturando imágenes rápidamente.

Un detalle curioso de Motorola es la integración de un gesto que podemos hacer con la mano y que permite lanzar la cámara de forma alternativa al acceso habitual en pantalla. Para lograrlo basta con coger el Moto X y hacer un par de veces el mismo gesto que haríamos al abrir el pomo (circular) de una puerta o el que hacemos al atornillar y desatornillar. Ese gesto es lo suficientemente único como para que no sea confundido con el movimiento del móvil cuando lo tenemos en el bolsillo o en una cartera, por ejemplo, y funciona razonablemente bien para acceder a la función de toma de fotos de forma rápida y cómoda.

El Moto X graba vídeo en 1080p/30fps, pero además disponemos de un modo de cámara lenta (sin sonido, eso sí) que graba a más fotogramas por segundo, aunque luego lo muestra a 15 FPS para ofrecer un resultado algo exagerado. Eso sí, ese modo permite luego editar y recortar el vídeo para quitar la parte que no nos guste.

La opinión y nota del Moto X en Xataka

El análisis de un terminal que llega a nuestro país tantos meses después de su lanzamiento parecía condenar al Moto X a una batalla desigual, pero lo cierto es que el terminal nos ha dejado un fantástico sabor de boca.

De hecho, la reflexión que ya apuntábamos que nos ofrece el Moto X tras usarlo todos estos días es aplastante: una configuración equilibrada puede satisfacer perfectamente todas las necesidades de un usuario de smartphones actual.

El rendimiento del Moto X en casi todas las áreas es notable, y esa batalla por las especificaciones en la que otros fabricantes están inmersos queda lejos de un Moto X que demuestra lo que es posible con una configuración modesta. Con sus sombras (cámara, pantalla, falta de SD), el Moto X platea una opción perfectamente válida incluso en el momento actual. Y lo hará aún más cuando Moto Maker llegue también a nuestro país.

Lástima, eso sí, de precio. Aun cuando el conjunto es claramente destacable, es difícil defender ese coste frente a terminales más avanzados a nivel hardware y con esa misma gama de precios. Esa defensa del Moto X, no obstante, se vuelve sencilla una vez uno comienza a usarlo.

Ver galería completa » Moto X (16 fotos)

7,7

Diseño 9
Pantalla 7
Rendimiento 7
Cámara 6,5
Software 9
Autonomía 7,5

A favor

  • Compacto y ligero
  • Diseño personalizable (en el futuro)
  • Rendimiento y autonomía
  • Toucless Control y Pantalla Activa

En contra

  • Calidad/resolución de la pantalla
  • Rendimiento de la cámara
  • No hay ranura MicroSD
  • Relación precio/prestaciones discutible

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Motorola. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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