LG UltraFine OLED Pro 32EP950, análisis: si los paneles OLED nos van a traer más monitores como este, los esperaremos con ansia

Este es un análisis muy especial. Los monitores con panel OLED no abundan, por lo que cuando se presentó la oportunidad de probar a fondo esta propuesta de LG la agarramos con fuerza para no dejarla escapar. Y aquí está. Hemos tenido varios días para poner contra las cuerdas este monitor, y os aseguramos que es uno de esos productos que no te dejan indiferente.

Vaya por delante que esta no es una pantalla con vocación popular. No lo es por su precio, y tampoco por sus características. Y es que este UltraFine OLED Pro es un monitor diseñado para entregarnos, sobre el papel, la mejor calidad de imagen posible en aquellas aplicaciones de creación de contenidos en las que el tratamiento del color es crítico, como, por ejemplo, la edición de vídeo o el retoque fotográfico.

Dos de las virtudes de los paneles OLED con las que los usuarios estamos familiarizados son la forma en que resuelven la colorimetría y su altísima relación de contraste nativo. Este monitor apunta muy alto, pero no le va a resultar fácil convencernos de que merece la pena que paguemos por él los casi 3000 euros que nos pide LG (si nos ceñimos a las mejores ofertas). Como veis, esta prueba nos promete emociones fuertes.

LG UltraFine OLED Pro 32EP950: especificaciones técnicas


características

panel

OLED 4K UHD de 31,5 pulgadas, 10 bits, 60 Hz, 16:9 y cobertura antirreflejos

resolución

3840 x 2160 puntos

brillo (típico)

250 nits

brillo (máximo)

540 nits

contraste (típico)

1 000 000:1

cobertura de color (típica)

99% del espacio de color Adobe RGB

99% del espacio de color DCI-P3

tiempo de respuesta

1 ms (GtG)

ángulo de visión

178º / 178º

hdr

HDR10

DisplayHDR 400 True Black

modos de imagen

Personalizado, BT.2020, BT.709, P3-D65, (HDR) P3-D65 PQ, (HDR) BT.2100 PQ, Adobe RGB, sRGB y Calibration

conectividad

1 x HDMI 2.0, 2 x DisplayPort 1.4, 3 x USB 3.0 y 1 x USB-C (carga hasta 90 vatios, DP 1.4 y HDCP 2.2)

sonido

No

consumo (típico)

72 vatios

consumo (máximo)

210 vatios

dimensiones

726,5 x 506,5 x 239,3 mm (con peana)

peso

5,5 kg (con peana)

precio

2974,21 euros

LG 32EP950 - Monitor LG Ultrafine OLED (Panel OLED: 3840x2160, 16:9, 250cd/m2, 1M:1, 1ms, DCI-P3>99%, DisplayHDR™ 400 TrueBlack); diag. 80cm; entr: HDMI x1, DP x2, USB-C x1, USB-A x4

Su diseño y su acabado están a la altura, aunque no nos han deslumbrado

En la siguiente sección de este análisis nos sumergiremos a fondo en el rendimiento del panel de este monitor, que sin duda es lo más importante, pero antes de hacerlo merece la pena que dediquemos unos minutos a revisar su diseño y su construcción.

En las fotografías que ilustran este artículo podemos ver que es una pantalla estilizada. De hecho, cuando la tienes delante parece ser más compacta de lo que es en realidad, pero no es pequeña; tiene unas bien aprovechadas 31,5 pulgadas.

Los marcos laterales miden 11 mm; el superior, 15 mm; y, por último, el inferior, que siempre es más grueso, 22 mm. No son unas cifras despampanantes, pero reflejan que LG se ha esmerado para poner a punto un diseño bastante refinado.

La cifra que juega claramente a su favor son los 31 mm que mide el recinto en la parte más gruesa. Y es que el panel OLED permite a este monitor ser sensiblemente más fino que las pantallas que incorporan una matriz LCD.

En la siguiente fotografía de detalle podemos ver el peculiar diseño de su peana. Su forma semicircular nos garantiza que el panel no perderá la estabilidad si por accidente le damos un golpe de cierta intensidad, así que en este ámbito no tengo nada que objetar.

Sin embargo, y esto me ha dejado algo frío, la peana es de policarbonato. De hecho, el recinto del monitor está fabricado completamente en plástico. Es un policarbonato de buena calidad, pero creo, honestamente, que un monitor por el que tenemos que pagar al menos 3000 euros merece un recinto completa o parcialmente metálico.

El componente de este monitor que sí es completamente metálico es el pilar que une el panel y la base de la peana. Es un cilindro impecablemente mecanizado, y contribuye aportando al monitor la masa necesaria para permitirnos ajustar la altura del panel sin necesidad de sujetar simultáneamente la base.

También podemos corregir su inclinación y pivotar la pantalla, pero no girarla en horizontal, y echo este ajuste de menos (sobre todo después de haber analizado hace muy pocas semanas el estupendo monitor ergonómico UltraFine Ergo 32UN88A de LG).

La interfaz mecánica que se responsabiliza de fijar el panel a la peana se coloca sin necesidad de recurrir a ningún tornillo, por lo que bastan un par de minutos para tener el monitor preparado para ser utilizado una vez que lo hemos sacado de su embalaje.

No obstante, la ausencia de tornillos no tiene por qué preocuparnos debido a que el anclaje de la pieza que se adosa a la parte trasera del monitor, la que podéis ver en el centro de la siguiente fotografía, es muy robusto.

Por último, en lo que se refiere a la conectividad esta pantalla da la talla. Tiene dos entradas DisplayPort 1.4, una entrada HDMI 2.0, tres puertos USB 3.0 y un conector USB-C adicional con una capacidad de entrega de potencia máxima de 90 vatios.

No está nada mal, pero, puestos a pedir y teniendo en cuenta que este monitor no es precisamente económico, habría estado bien que también tuviese una segunda entrada HDMI 2.0.

El puerto USB-C tiene una capacidad de entrega de potencia máxima de 90 vatios e implementa las normas DisplayPort 1.4 y HDCP 2.2

Antes de seguir adelante merece la pena que nos detengamos un momento para reflexionar acerca del tipo de pantalla que estamos probando. Este no es un monitor para juegos; es un dispositivo para creación de contenidos en el que, en teoría, la calidad de imagen prevalece por encima de cualquier otra prestación.

Por esta razón no es criticable que no incorpore conectividad HDMI 2.1, que tenga un panel de 60 Hz, y tampoco que no implemente las tecnologías de sincronización adaptativa G-SYNC de NVIDIA y FreeSync de AMD.

La hora de la verdad: ponemos a prueba su calidad de imagen

Para analizar la calidad de imagen de este monitor recurrí a Eizo Monitor Test y Lagom LCD Test, dos herramientas gratuitas muy útiles no solo para comprobar cómo resuelve un dispositivo de visualización el color, sino también cuáles son sus ángulos de visión, si su nitidez está a la altura, si la entrega de luz es completamente homogénea o si tiene algún píxel defectuoso, entre otras prestaciones.

La calibración que nos propone LG es fabulosa, como debe ser en un monitor para creación de contenidos con una marcada vocación profesional

La calibración de fábrica que nos propone LG es fabulosa, que es lo que corresponde en un monitor para creación de contenidos que tiene una evidente vocación profesional.

Esta marca nos entrega junto a la pantalla un informe que detalla algunas de las medidas que arroja la calibración original, y entre todas ellas merece la pena que no pasemos por alto que su precisión al reproducir el color es Delta-E < 3.

Este parámetro evalúa la diferencia que existe entre un tono reproducido por el panel y el color original, y cuando es inferior a tres la diferencia entre ambos tonos es esencialmente indistinguible.

En cualquier caso, quien necesite afinar aún más la calibración de este monitor tendrá que recurrir necesariamente a un profesional, o bien hacerse con un colorímetro y un software de calibración profesional. Si introducimos ajustes ‘a ojo’ es probable que degrademos la calibración original.

En la prueba de patrones geométricos de Eizo Monitor Test esta pantalla, como cabía esperar, no ha sufrido lo más mínimo. Su elevada resolución (como hemos visto el panel es 4K UHD) le ayuda a resolver las curvas con precisión, y el ruido de alta frecuencia no está presente ni en este ni en los otros tests de esta prueba. De hecho, este es uno de los parámetros que evidencia el esfuerzo que ha hecho este fabricante para conseguir que este monitor nos entregue unas imágenes completamente limpias.

Los negros que nos entrega este monitor son los que cabe esperar que restituya un panel OLED: sencillamente abisales. A cualquier pantalla, sea del tipo que sea, le viene bien tener un contraste nativo alto y una escala de luminancia amplia, pero los dispositivos de visualización para creación de contenidos sacan mucho partido a unos negros profundos debido a que establecen el marco de referencia idóneo para que nuestra percepción de los demás colores sea óptima.

Me he esforzado para que las fotografías que ilustran este artículo recojan con la máxima precisión posible las características que tienen las imágenes que nos entrega este monitor, y en la siguiente foto podemos ver que la entrega de luz del panel es completamente uniforme.

Las matrices OLED lo tienen más fácil que los dispositivos LCD debido a que estos últimos requieren el respaldo de un sistema de retroiluminación, pero, aun así, no es habitual encontrar una entrega de brillo tan uniforme en toda la superficie del panel como la que nos propone este monitor. Otro punto a su favor.

Cuatro de las pruebas que incorpora Eizo Monitor Test son muy útiles para identificar si alguno de los subpíxeles del panel exhibe un comportamiento anómalo, o, sencillamente, si está dañado. Estas pruebas son valiosas para revisar tanto los dispositivos LCD como los OLED, y después de inspeccionar meticulosamente la matriz orgánica de este monitor comprobé que no tenía ningún subpíxel defectuoso.

No obstante, los controles de calidad que llevan a cabo las marcas deberían ser capaces de identificar este problema y evitar que un monitor dañado llegue a las manos de los usuarios, algo que, desafortunadamente, no siempre está garantizado.

La siguiente prueba avala dos de las conclusiones a las que hemos llegado en los párrafos anteriores: la uniformidad del panel de este monitor OLED es prácticamente absoluta, y, además, el ruido de alta frecuencia es totalmente imperceptible.

Es evidente que los muchos años de experiencia en el ámbito de la fabricación de paneles orgánicos que tiene LG juegan a su favor, aunque en lo que se refiere a la inhibición del ruido de alta frecuencia también importa mucho el procesado que lleva a cabo la electrónica asociada al panel.

La propiedad de los paneles OLED que les permite entregarnos unos negros tan profundos está vinculada a la eficacia con la que cada píxel autoemisivo consigue bloquear la luz. Lo curioso es que, aun así, hay una ínfima cantidad de brillo que consigue escapar incluso de las celdillas que intentan bloquearlo.

Eso sí, como hemos visto, el brillo residual de este monitor es imperceptible, y, además, tiene una escala de luminancia muy amplia, una cualidad que suele estar presente en todos los dispositivos con panel OLED a pesar de que su capacidad máxima de entrega de brillo es menor que la de los dispositivos LCD más avanzados.

En las especificaciones de este monitor LG anuncia un tiempo de respuesta GtG (Grey to grey) de 1 ms, y, efectivamente, en Eizo Monitor Test hemos comprobado que es realmente rápido. No obstante, todos los paneles OLED arrojan un tiempo de respuesta mínimo, por lo que en este terreno el comportamiento de esta pantalla no nos ha sorprendido.

Otro punto a su favor que no debe pasar inadvertido: la cobertura antirreflejos que han puesto a punto los ingenieros de esta marca cumple su cometido con buena nota. La presencia de reflejos en las fotografías que ilustran este artículo es mínima a pesar de que la luz ambiental era muy abundante.

Lagom LCD Test nos ha ayudado a revisar cómo ha ajustado LG la corrección gamma en la calibración de fábrica. Según esta marca la curva gamma de este monitor se mantiene imperturbable en el valor 2.2 definido por la curva de referencia, lo que, en teoría, le permite interpretar y reproducir el brillo y el contraste con mucha precisión.

Nada de lo que hemos observado durante nuestras pruebas nos invita a ponerlo en duda, lo que una vez más nos recuerda la necesidad de recurrir a una herramienta de calibración profesional si queremos refinar aún más el rendimiento de esta pantalla.

Según LG este monitor arroja un consumo típico de 72 vatios, así como una cifra máxima instantánea de 210 vatios. Sin embargo, durante nuestras pruebas su consumo se mantuvo asentado casi de una forma constante en la órbita de los 40 vatios.

Es muy poco frecuente que durante nuestras pruebas un dispositivo consuma menos que lo que dice el fabricante, pero no cabe duda de que es una sorpresa agradable, especialmente en estos tiempos en los que el precio de la electricidad está por las nubes y nada parece indicar que esta tendencia vaya a cambiar a corto plazo.

LG UltraFine OLED Pro 32EP950: la opinión de Xataka

La conclusión más evidente a la que podemos llegar después de sopesar todo lo que hemos visto en este artículo es que este monitor encaja en un escenario de uso muy concreto: aquel en el que es imprescindible lidiar con aplicaciones que requieren un tratamiento preciso y minucioso del color, y que, de propina, se benefician de una restitución muy respetuosa de la señal de vídeo entrante. Las herramientas de edición de vídeo, retoque fotográfico y diseño en 3D son algunas de ellas.

La mejor carta de presentación de este monitor OLED es su fabulosa calidad de imagen global

Su baza más contundente es, sin lugar a dudas, su sobresaliente calidad de imagen global. LG no ha descuidado ni un solo apartado relevante en el contexto del escenario de uso en el que se va a debatir este monitor, y, además, sale tan bien calibrado de fábrica que es posible emplearlo para tareas rigurosas sin necesidad de afinar más su calibración. Aun así, quien quiera hacerlo tiene a su alcance todos los ajustes que necesita para sacar el máximo partido al panel de esta pantalla.

En cualquier caso, no es perfecto. Yo espero que un monitor con esta ambición y un precio oficial de 3600 euros ponga en mis manos un acabado un poco más 'lujoso', y no un recinto completamente de policarbonato.

Si manejamos el brillo con moderación y dejamos activado el protector de la pantalla es poco probable que aparezca la retención de imágenes (pero no es imposible)

También echo de menos la presencia de una segunda entrada HDMI. Y, por último, al igual que cualquier otro dispositivo OLED, está expuesto a adolecer a medio o largo plazo de retención de las imágenes estáticas en el panel.

LG ha introducido en este monitor unas tecnologías muy similares a las que podemos encontrar en sus televisores OLED para minimizar la posibilidad de que aparezca la por algunos usuarios tan temida retención de imágenes. Aun así, quien lo compre debe contemplar la posibilidad, por remota que sea, de que este problema dé la cara en algún momento.

En cualquier caso, mi valoración global de este producto es muy positiva porque tiene la mejor calidad de imagen global con la que he tropezado en un monitor hasta la fecha. Quien pueda permitírselo hará bien en incluirlo en su lista de opciones.

LG 32EP950 - Monitor LG Ultrafine OLED (Panel OLED: 3840x2160, 16:9, 250cd/m2, 1M:1, 1ms, DCI-P3>99%, DisplayHDR™ 400 TrueBlack); diag. 80cm; entr: HDMI x1, DP x2, USB-C x1, USB-A x4

Este monitor ha sido cedido para este análisis por LG. Puedes consultar nuestra política de relaciones con las empresas.

Más información | LG

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