¿Hay lugar para los wearables para perros?

No han sido los wearables precisamente los protagonistas del MWC 2016, al menos no como sí lo fueron en otras ocasiones cuando podían verse más pulseras inteligentes y smartwatches por stand. No obstante, no está todo dicho en estos sensores hechos accesorios, y al parecer no sólo hay más tipos de clientes potenciales, sino más especies.

Normalmente usamos estos dispositivos porque la información de sus sensores nos dice algo sobre nuestro organismo o rutina. Unos datos valiosos dado que nos dan indicaciones sobre parámetros que de otra manera no sabríamos, pero ¿no sería aún más valiosa en el caso de que el individuo no tenga manera de comunicarse con nosotros? Perros y demás mascotas, vosotros ahora también sois carne de wearable.

Internet de las mascotas

Habitualmente dejamos a nuestro perro solo en casa durante al menos unas horas al día, algo que una vez se asimila (por parte de ambos) suele dar pocos problemas. No obstante, hasta ese punto pueden pasar meses y, aún así, no siempre nos vamos igual de tranquilos (por ejemplo, si el animal está enfermo o intranquilo puntualmente por algo del exterior).

Desde hace tiempo hemos visto dispositivos con los que poder vigilar a nuestra mascota, con cámaras o radios al estilo de los comunicadores para bebés. Pero puede haber una monitorización bastante eficaz sin la necesidad de instalar múltiples cámaras ni lo que el ver ese streaming en nuestro smartphone supone en cuanto a los datos. Es aquí donde puede encajar el wearable, pero no en nuestra muñeca, sino sobre el propio animal.

¿Por qué puede ser útil esto? Exactamente del mismo modo que lo es cuando lo llevamos nosotros voluntariamente. En la actualidad solemos medir los pasos y las pulsaciones, y con menor frecuencia otros parámetros como la temperatura. Parámetros que cuando nuestro sujeto no se expresa verbalmente podemos usar para conocer el estado en el que se encuentra, como nerviosismo, excitación e incluso dolor.

A otro perro con ese wearable

No obstante, en este caso hay varios factores a considerar para que la detección de estos parámetros sea válida y, por tanto, útil. De plantear un wearable para animales, lo primero a tener en cuenta es que éste ha de atravesar una considerable capa de pelo (bastante distinto de la muñeca desnuda humana, aunque ésta tenga también vello), por lo que nos tendremos que asegurar de que el sensor tenga el contacto suficiente para que tome la medida que sea aunque haya movimiento.

Las prendas para animales suelen molestar pese a estar diseñadas para ellos

Es por ello que lo más práctico sea que el wearable sea un collar, aunque esto limita algo más todo lo que se aspira a controlar. Otra opción sería el diseño de una prenda, al estilo de las que en ocasiones vemos en las mascotas porque los propietarios han tenido a bien vestir a su perro casi más por antropomorfismo que por necesidad. Son prendas adaptadas a la forma del animal, pero aún así en muchas ocasiones suelen molestar y, en el peor de los casos, el can se rascará y contoneará con el fin de quitarse la prenda.

Algunas alternativas

Entre todos los terminales, gafas de VR y 5G del MWC, también había sitio para las mascotas. Una de las propuestas es la de Sense Of Intelligence, una pequeña empresa finlandesa que aprovechaba el evento para presentar su producto: un wearable con distintos diseños y una app desde la que recibir y gestionar todos los datos, pero sobre todo "traducirlos".

Que el animal no tenga que adaptarse al producto, sino que sea éste el que se adapte al animal

Lo que pudimos ver de la mano de su CEO, Toni Koutu, en concreto son dos diseños: uno de un chubasquero con sensores y otro de un collar. Según nos explicaba en el proyecto han trabajado veterinarios para orientar de cara a aprovechar la información detectada y, sobre todo, que el animal no tenga que adaptarse al producto, sino que sea éste el que se adapte al animal (algo que pone algo más en duda el diseño del impermeable).

La app que nos mostraron (aún no disponible en la App Store) tiene una interfaz y una navegación bastante sencillas. Hay varias secciones, entre ellas la de ver la posición de nuestro animal, ya sea dentro o fuera de casa. La app "traduce" los valores obtenidos por el sensor para expresarlos en forma de estado, como pueden ser "felicidad" (interpretando la frecuencia cardíaca y otros datos), estrés o la frecuencia en la que ladra.

La conexión del wearable se realiza por conexión inalámbrica (Bluetooth o WiFi). Así, la app permite almacenar los datos de distintos animales, de modo que se puede hacer un seguimiento individual y colectivo de la conducta y el estado de los perros a distancia. Lo que plantea de algún modo es que el propio dueño se autoevalue teniendo en cuenta la "felicidad" de su perro o perros.

Que no acaben en el cajón

Como decíamos, los wearables tuvieron su auge para pasar a un plano más secundario y acabar en un cajón en no pocas ocasiones. Con productos bien planteados y sobre todo asequibles, con los animales tienen una segunda oportunidad, si por ejemplo fuesen válidos a la hora de monitorizar constantes en un hospital pudiendo gestionar los datos individualmente y teniendo así un buen registro.

En Sense Of Intelligence tienen su producto en la última fase para ser lanzado, el cual de momento sólo tiene app para iOS. ¿Serán los perros los nuevos runners? De momento estos wearables tienen el reto de adaptarse a unos usuarios comprensiblemente exigentes, veremos si los sensores logran ser de utilidad para tener un mejor cuidado de nuestras mascotas.

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