¿Haremos más el amor en los coches autónomos?

"Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000", decía la célebre canción de Los Inhumanos. Pero claro, aquello eran otros tiempos: hoy en día la industria ha avanzado mucho y los coches son más espaciosos y confortables que nunca. Sin embargo lo de tener relaciones sexuales dentro del coche mientras conducimos podría no tener sentido muy pronto. La razón no es otra que el coche autónomo, claro.

Ese hipotético futuro en el que dejaremos de conducir para dejar que estos coches nos lleven de un lado a otro podría representar también un cambio importante en la forma en la que utilizamos el coche como un escenario más para las relaciones sexuales.

¿Es ilegal hacer el amor en el coche (actualmente)?

Todo apunta a que efectivamente ese tipo de encuentros serán más frecuentes y mucho más seguros, al menos desde el punto de vista de la seguridad vial, pero lo que es evidente es que ni los fabricantes ni los reguladores quieren enfrentarse de momento a la cuestión.

En The Inverse hacían una reflexión sobre el tema y dejaban claro que las relaciones sexuales con el coche como escenario son casi tan antiguas como los propios coches, pero aquí la regulación suele ser normalmente poco explícita. Hay delitos como los relacionados con la prostitución y el exhibicionismo, pero estamos hablando de vehículos totalmente parados.

La cosa cambia con el coche en movimiento: las películas han hecho aún más popular las prácticas de masturbación o estimulación sexual por parte de otra persona durante la conducción, y ahí sí nos enfrentamos a una infracción más o menos grave. En El Mundo informaban de cómo un conductor había sido multado con 150 euros en 2010 por masturbarse mientras conducía a plena luz del día en Valencia, por ejemplo.

¿Lo será en ese futuro hipotético con los coches autónomos como protagonistas?

Sin embargo en coches autónomos la cosa cambia completamente: algunos ni siquiera tienen volante, pero es probable que en esos casos intervengan también regulaciones que eviten lo mencionado anteriormente sobre prostitución y exhibicionismo.

En Estados Unidos los redactores de Jezebel realizaron un estudio en 2008 para averiguar cuál era la regulación aplicable en casos de estimulación sexual -ahí lo dejamos- durante la conducción. En 13 de los 50 estados encontraron que esa regulación estaba totalmente anticuada y además era especialmente severa en Michigan, por ejemplo, podrían condenarte a 15 años de cárcel, y los reincidentes podrían enfrentarse a una cadena perpetua por este motivo.

Ha habido debates relacionados con este tema al hablar de lo que pasaría si uno se queda dormido mientras está en un trayecto en el coche autónomo. En un estudio de la Universidad de Michigan de 2014 se les preguntó a los voluntarios qué harían en un coche autónomo cuando no tuvieran que estar atentos a la conducción. Dormir en esos coches estuvo siempre entre las tres respuestas más votadas según el país de residencia de los encuestados (la más votada en Japón, por ejemplo).

Los fabricantes lo ponen fácil

Lo cierto es que el mercado automovilístico actual parece claramente comprometido con el confort. Que un coche sea más o menos rápido ya no tiene tanto sentido como argumento de venta, y ahora hay parámetros muy distintos que son relevantes para el comprador de coches. El consumo es uno de ellos, seguro, pero también lo es el equipamiento.

Es ahí donde los fabricantes están claramente comprometidos con todo tipo de opciones que hacen que la conducción sea cada vez más cómoda, y uno de los claros síntomas de la relevancia de ese parámetro ha sido el hecho de que los coches son cada vez más grandes y, por supuesto, más confortables.

No parece que eso vaya a cambiar en el caso de los coches autónomos, que precisamente podrían plantear todo tipo de revoluciones en los habitáculos interiores para transformar la experiencia en el viaje. Nosotros ya pudimos comprobar cómo podría ser ese futuro con el Mercedes F 015, pero es evidente que aquí las propuestas podrían ser aún más ambiciosas.

Y nos referimos, por supuesto, a incluir esas opciones dirigidas a la privacidad durante la conducción en la que asientos mucho más reclinables, cristales tintados y su combinación con esos sistemas de conducción autónoma podrían convertir a estos coches en vehículos mucho más... atractivos. Por decirlo de algún modo.

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