Escritorio elevable o escritorio tradicional: qué tipo de mesa elegir para teletrabajar sin gastar de más

Escritorio Elevable Vs Tradicional

Los escritorios elevables se han puesto muy de moda porque permiten trabajar de pie o andando, pero, ¿merecen siempre la pena?

Juan Lorente

Editor ecommerce

Llevo ya más de cinco años teletrabajando en casa. Son ocho horas diarias (a veces, algunas más) que paso delante del ordenador cinco días a la semana y, como es lógico, uno busca estar lo más cómodo posible. En todo este tiempo he invertido en dos monitores (los prefiero a un ultrawide) y una buena silla, pero hay algo en lo que no y me arrepiento: el escritorio.

Me apaño con una mesa de Ikea que tiene más años de los que me gustaría reconocer, pero al pensar en cambiarla me surge una duda que quizás también se te ha presentado: ¿es mejor un escritorio convencional o uno elevable? Hay una diferencia obvia entre los dos, pero no es lo único que hay que tener en cuenta a la hora de elegir. Tras semanas dándole vueltas al tema, te cuento los puntos fuertes (y débiles) de cada uno para que no gastes más dinero del necesario.

Ikea Mittzon (140x80 centímetros)

Escritorio elevable Flexispot E5 Pro (140x80 centímetros)

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¿Importa tanto la altura de la mesa?

Antes de pasar a hablar de cada tipo de escritorio, hay un punto en el que merece la pena detenerse: la altura del mismo. Si bicheamos alguna tienda como Ikea, vamos a ver que la mayoría de los escritorios tienen una altura situada entre los 72 y los 75 centímetros. Esto podría considerarse una "altura media", pero el problema es que, obviamente, no todo el mundo mide igual.

Sin regular la silla, es muy posible que una persona que mida entre 1,60 y 1,65 metros no esté cómoda, así como una persona alta (de más de 1,85 m) tenga que encorvarse. Claro, siempre podemos regular la silla para situar el asiento más alto o bajo, pero también puede provocar que cojamos una postura incómoda si no lo hacemos bien o incluso que los reposabrazos choquen con la mesa.

A esto hay que sumarle el detalle de que no es sano pasar ocho horas sentados sin movernos. Sin cambiar de postura, es fácil que a lo largo de la jornada aparezcan molestias o dolor en zonas como el cuello, las cervicales o los lumbares. Ahí nos puede ayudar levantarnos a dar un pequeño paseo por casa para estirar las piernas. También trabajar de pie y ahí es donde entran los escritorios elevables.

Elegir un escritorio elevable

No hay sorpresas aquí: un escritorio elevable es aquel que puede regular su altura. Estos tienen un sistema eléctrico (con uno o dos motores, según el modelo) que nos permite subir o bajar el escritorio pulsando un botón, algo que tarda unos segundos. No están pensados para que podamos trabajar de pie toda la jornada, sino para que adaptemos la altura en función de lo que necesitemos en cada momento. De hecho, podemos encontrar modelos que nos permitan memorizar alturas y así hacerlo todo más rápido a diario.

Podemos sentarnos por la mañana a trabajar y, después de comer (algo que puede provocar un poco de somnolencia), subirlo para trabajar de pie. Otra alternativa que nos presenta este tipo de escritorios y por la que opta mucha gente es colocar una cinta de andar debajo del escritorio, lo que permite seguir trabajando y estar activo a la vez. Y también pone mucho más fácil el llegar a la media diaria de pasos recomendada.

Ahora bien, hay cosas a tener en cuenta. Lo primero es que este tipo de escritorios no son baratos, especialmente si buscamos un modelo que soporte bastante peso o que cuente con un sistema que suba y baje la mesa rápidamente. Además, al llevar un sistema eléctrico, existe la posibilidad de que en algún momento se averíe y dejemos de poder utilizarlo.

Dos apuntes más. También va a depender del modelo, pero hay escritorios elevables que, al subirlos del todo, pueden vibrar o no tener la estabilidad que esperaríamos. Además, estos escritorios nos exigen tener un buen sistema de gestión de cables o, como poco, que los tengamos bien colocados. La razón es que el escritorio podría pillar uno o varios de ellos al subir y bajar.

Elegir un escritorio tradicional

La alternativa es el escritorio de toda la vida. Aquí no hay mucho misterio, puesto que podemos encontrar este tipo de escritorio en casi cualquier tienda. Eso precisamente hace que tengamos muchísimas más opciones para elegir, ya sea a la hora de escoger tablero (grosor, color, materiales, etc.) o la estructura del mismo. De hecho, hay tiendas como Ikea que te permiten comprar distintas estructuras para montar cajoneras y para tener, de paso, espacio de almacenaje.

El hecho de carecer de un sistema eléctrico o de partes móviles hace que también haya menos balanceo, así como menos probabilidades de que se rompa. También está el hecho del precio, puesto que hay opciones sensiblemente más económicas que la mayoría de escritorios elevables. De hecho, incluso podemos optar por mesas con mejores materiales o con estructuras más sólidas sin necesidad de gastar tanto.

Como también es lógico, lo negativo de este tipo de escritorios es, precisamente, que no se pueden elevar. Esto nos va a “condenar” a estar siempre sentados, por lo que no nos queda más remedio que levantarnos a andar un poco por casa si queremos movernos. También hace que dependamos más de tener una buena silla, puesto que si esta no lo es, vamos a acabar estando incómodos en algún momento de la jornada.

Pequeño apunte. Si eres la única persona que utiliza el escritorio, no hay problema, pero es complicado acertar en altura si es compartido. En ese sentido, conviene tener una silla que se pueda regular fácilmente, aunque también un reposapiés en el caso de que una de las personas tenga poca estatura y necesite subir mucho la silla.

Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente

escritorio tradicional

escritorio elevable

LO BUENO  🟢

Te permite regular la altura con un botón y poder trabajar de pie (o con una cinta de caminar).

Es más económico, estable y no necesita enchufe.

LO MALO 🔴

Son escritorios más caros y, cuando se elevan del todo, pueden perder estabilidad.

Te mantiene rígido y sentado en la silla todo el día.

Ideal para:

Personas que trabajan en casa más de 6 horas al día y quieren poder hacerlo sentados o de pie según el momento.

Personas que tienen una buena silla o quieren una opción más económica.

Echamos cuentas para ver qué te puede compensar más

Ahora que ya hemos visto lo bueno y lo malo de ambas opciones, me voy a detener en hablar de cómo es trabajar con ellas. Es complicado comparar la inversión que se necesita para comprar uno u otro, ya que entran en juego muchísimos factores más allá del hecho de que sea elevable o no (fabricante, materiales, estructura, etc). Por eso mismo, vamos a coger el mismo modelo de Ikea como ejemplo en sus dos versiones: el Mittzon de 140x80 centímetros.

  • Uso real: Apuestas por un escritorio elevable.
  • ¿Cuánto necesito invertir? En este caso, el precio es 429 euros.
  • ¿Qué obtienes a cambio? Tienes un escritorio con doble motor que te permite colocar encima hasta 80 kg de peso y poder elegir si quieres trabajar sentado o de pie.

Vamos con el caso contrario, priorizando el hacer una inversión más pequeña.

  • Uso real: Apuestas por un escritorio convencional.
  • ¿Cuánto necesito invertir? Mucho menos: 229 euros.
  • ¿Qué obtienes a cambio? Un escritorio muy similar al anterior con tres diferencias fundamentales: no es elevable, soporta menos peso (50 kg) y cuesta casi la mitad. Es cierto que te obliga a trabajar siempre sentado, pero puedes gastar la diferencia en una buena silla.

En resumen:

👉 Elige un escritorio elevable: si trabajas toda la semana en casa a jornada completa y quieres la libertad de poder hacerlo de pie (o incluso andando en una cinta) algunos ratos.

👉 Elige un escritorio tradicional: prefieres gastar menos en tu nuevo escritorio, trabajas menos horas o quieres gastar la diferencia en mejorar tu espacio de trabajo (como en una buena silla, monitor, etc)

Modelos recomendados

Escritorio tradicional: Ikea Mittzon

Ya lo coloqué arriba como ejemplo, pero vuelve a aparecer el Mittzon de Ikea con chapa de abedul (más elegante que el tablero blanco) y 140x80 centímetros. Soporta un peso máximo de 50 kg y, aunque no es elevable, permite ajustar su altura en el montaje. Además, sus patas están diseñadas para darle mucha estabilidad. Cuesta 229 euros.

Ikea Mittzon (140x80 centímetros)

Escritorio elevable: Flexispot E5

Como escritorio elevable, este Flexispot E5 es una opción interesante. Me quedo con la versión de él con tablero de bambú y 140x80 cm, que tiene ahora mismo un precio de 469,98 euros. Tiene un sistema de doble motor y cuenta con una velocidad de elevación de 35 mm/s. Además, soporta hasta 140 kg, lo que te permite montar encima un setup completo con dos monitores.

Escritorio elevable Flexispot E5 Pro (140x80 centímetros)

¿Quieres leer sobre otras mejoras para tu espacio de trabajo?

Si quieres aprender más sobre otros elementos relacionados con el espacio de trabajo en casa, puedes consultar nuestra guía de compra sobre cómo elegir una silla ergonómica o un monitor para trabajar.

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Imagen | Flexispot, Ikea, TheStandingDesk, Mahmudul Hasan, Ryan Carpenter, Xavier Foucrier

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