Estas serpientes robot acudieron tras el terremoto de México para aprender a localizar víctimas

Al devastador terremoto que azotó a México el pasado 19 de septiembre le siguiendo días de frenética búsqueda de víctimas bajo los escombros. Durante esa búsqueda, además de personas y perros, pusieron su particular granito de arena varias serpientes robóticas.

Son obra del laboratorio de biorobótica del Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburg y fueron desarrolladas precisamente para poder moverse en lugares estrechos y recónditos de difícil acceso y movilidad aún más complicada.

Tienen 5 centímetros de ancho, casi un metro de largo y están divididas en 16 secciones articuladas, lo que les permite reptar y llegar a donde nadie más podría. Con un foco y una cámara de vídeo allí donde estaría la cabeza de estas serpientes, son perfectas para recoger imágenes y enviar la información a los

También son arqueólogas y técnicas nucleares

En una entrevista para la revista Science, Howie Choset, investigador del equipo que las ha creado, ha explicado muchos detalles sobre su creación y funcionamiento. También ha explicado que, en esta ocasión, sus serpientes no han salvado a nadie, pero sí han servido para aprender y terminar de afinar sus criaturas para la próxima vez.

Las serpientes de Choset y su equipo no solo serán de ayuda en futuras catástrofes como la vivida en México. También han sido muy útiles en ocasiones anteriores para analizar yacimientos arqueológicos o para tareas de inspección y mantenimiento en centrales nucleares.

Las dificultades de un terremoto

Pero trabajar en un entorno como el de los escombros tras un terremoto fue algo completamente nuevo y supuso nuevos desafíos para estas roboserpientes. Por un lado, porque deslizarse sobre un terreno así es más difícil de lo que podría parecer observando el movimiento de una serpiente real. "Ahora sentimos mucho más respecto que antes por lo que pueden hacer las serpientes de verdad", confiesa Choset.

También porque en un entorno así, en el que cada minuto cuenta a la hora de encontrar y rescatar a las víctimas, una cámara no es suficiente: un micrófono con el que captar voces o respiraciones, así como un detector de gas para dar la alarma en caso de fuga fueron algunas de las mejoras que los equipos de rescate sugirieron a los ingenieros.

Fotos | Laboratorio de biorobótica de la Universidad Carnegie Mellon
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