
Si una IA puede imitarte con unos clics, ¿quién te protege? Dinamarca ha propuesto una solución
Una foto de alguien que pareces tú pero no eres tú (como esa vergonzosa moda de desnudar mujeres con Grok que se hizo viral en X) o un audio usando tu voz para una estafa son solo un par de ejemplos que están a la orden del día del uso de inteligencia artificial que juegan con nuestra identidad de alguna manera.
Varias celebridades ya se han puesto manos a la obra y han recurrido a las marcas registradas para proteger su imagen y su voz: Matthew McConaughey ya tiene registros concedidos y Taylor Swift ha presentado solicitudes, según Forbes. Pero ¿qué pasa con la gente de a pie? Dinamarca ha presentado un proyecto de ley para que compartir esas imitaciones sin permiso sea ilegal.
Mi imagen y mi voz, mi derecho. Lo que el país nórdico pretende es que la difusión de imitaciones digitales realistas del aspecto o la voz de una persona sin su consentimiento sea ilegal. ¿Cómo? Con una reforma de la ley de propiedad intelectual que proteja tanto a la ciudadanía anónima como a artistas. De momento, es un proyecto a trámite, pero el ministerio quiere que entre en vigor a principios de 2027.
Por qué importa. Porque hace tiempo ya que el ojo humano no es fiable para discernir qué es una imagen real y qué no, así que en la práctica es muy fácil crear un deepfake y muy difícil reconocerlo. Tampoco los detectores automáticos son la panacea: hay benchmarks que evidencian que a partir de deepfakes reales de redes sociales, el rendimiento de los modelos de código abierto baja hasta un 50%.
Qué está haciendo Europa contra los deepfake. En realidad, la UE al completo exige desde el 2 de agosto de 2026 etiquetar los deepfakes, de acuerdo con el artículo 50 de la Ley de IA de la Unión Europea, bajo la amenaza de multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. Pero Dinamarca ha ido un paso más allá: da a cada persona el derecho a decir que no.
No es el único estado que añade una capa de protección extra: Francia prohíbe compartir contenido generado por IA de una persona sin que esta dé su consentimiento cuando no sea evidente que es artificial o no esté indicado. En el Reino Unido, crear o solicitar deepfakes íntimos sin consentimiento es delito desde febrero, y compartirlos puede acarrear hasta dos años de cárcel.
En detalle. De hecho, con esta reforma habría dos niveles de protección: uno general contra las imitaciones digitales realistas de rasgos personales y otro específico para artistas e intérpretes. Habrá excepciones para la caricatura, la parodia, la sátira y la crítica al poder y a la sociedad.
La ministra de Cultura danesa, Zenia Stampe, ha explicado que uno de los objetivos principales es que las grandes tecnológicas retiren rápido el contenido manipulado para minimizar el daño. Y es que la reforma no regula la creación de estas imitaciones, sino su difusión: lo que busca es frenar su circulación.
Hecha la ley. Que esta reforma de la ley de propiedad intelectual acabe entrando en vigor es una buena noticia para los derechos de las personas, pero que exista no garantiza que funcione. De hecho, la obligatoriedad de etiquetar los deepfakes se vio en la misma tesitura: ya sea por las excepciones o porque al señalarlo todo, hace que prácticamente se vuelva invisible.
En este caso, su eficacia dependerá de lo rápida que sea la retirada, pero eso exige detectar primero y ya hemos visto que esto no es algo que se haga con fiabilidad ni por personas no por máquinas. Por otro lado y aunque es una ley que aplica en el territorio soberano de Dinamarca, internet no tiene fronteras.
Portada | eimoberg
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