
Uber se adelantó moviendo ficha con la empresa WeRide, aunque no hay más detalles al respecto
Mientras tanto, esperamos la incursión de Waymo y un marco legal que todavía hace aguas
Madrid está a punto de convertirse en la primera capital de la Unión Europea con coches sin conductor circulando por sus calles. Uber, Waymo, Cabify y varias tecnológicas chinas se disputan ya un negocio millonario que, según los planes actuales, debería empezar a rodar después del verano. Aunque todavía hay bastantes preguntas sin resolver.
Qué está pasando. Uber ha sido la primera en anunciar el movimiento. En junio confirmó una alianza con la tecnológica china WeRide para operar en Madrid furgonetas eléctricas sensorizadas fabricadas por Geely, el gigante chino dueño también de Volvo Cars o Polestar. Para hacerlo posible, Uber se apoya en dos socios: Moove Cars, que aporta las licencias VTC (de la que la propia Uber posee un 30%), y Avomo, que se encarga del mantenimiento y la supervisión de los vehículos y que ya gestiona flotas similares en Austin y Atlanta.
El marco legal. Para lanzar un servicio de este tipo hacían falta tres piezas: regulación, licencias y flota. Según comparten desde El Confidencial, las dos primeras eran "las más conflictivas" y que ya estaban solucionadas, de modo que ahora "son las empresas las que tienen que dar el paso". Así que, por un lado, la DGT se encarga de homologar y certificar técnicamente los vehículos, mientras que la Comunidad de Madrid gestiona autorizaciones, seguros y el reparto de licencias entre operadores, apoyándose en cambios en la Ley de Movilidad regional.
Para evitar nuevos conflictos con el taxi, el Gobierno regional ha optado por no emitir licencias VTC nuevas, sino reutilizar las existentes con un tope de 100, a las que se sumará un permiso específico llamado "habilitación adicional de transporte autónomo". Según fuentes de El Confidencial, apuntan a que los primeros pilotos podrían arrancar en Madrid centro, Leganés y Móstoles, con Alcobendas también sobre la mesa.
La incógnita Waymo. La filial de Alphabet ha registrado en apenas dos semanas nuevas sociedades en París, Ámsterdam y Madrid (Waymo Iberia), sumándose a la que ya tenía en Múnich desde junio. El nombre elegido para España, "Iberia" y no "España", sugiere que la compañía también mira a Portugal, que ha abierto recientemente un marco legal favorable a las pruebas de conducción autónoma.
Aun así, el registro mercantil es solo el primer paso, por lo que no nos da pistas de una posible fecha de lanzamiento, ya que para operar en España Waymo necesita licencias VTC. De las tres grandes flotas del país (Moove Cars, Auro y Vecttor), la primera ya está comprometida con Uber y WeRide, y Auro ha confirmado que no negocia con Waymo porque está centrada en su expansión en Alemania. Eso deja como única vía plausible un acuerdo con Vecttor, la flota propiedad de Cabify, que reconoce mantener "conversaciones abiertas con las empresas líderes en tecnología de movilidad autónoma", aunque matiza que, de momento, "no tenemos ninguna alianza cerrada".
El precedente de Phoenix, donde Waymo acaba de romper su alianza con Uber para recuperar sus coches y operar con su propia app, sugiere que su plan a largo plazo pasa por prescindir de intermediarios en cuanto gane marca propia en cada mercado.
Lo que no cuenta Uber. La compañía anunció por todo lo alto que sus robotaxis llegarían a Madrid antes de fin de año, pero por nuestra parte no obtuvimos respuesta ni de Uber ni WeRide sobre cuántos vehículos habrá en la primera fase, si el servicio cubrirá toda la ciudad o solo algunos barrios, o si cualquier usuario podrá pedir ya un coche sin nadie al volante.
Por otro lado, la propia DGT nos confirmaba el mes pasado que no constaba ninguna solicitud de Uber ni de sus socios para realizar pruebas de vehículos autónomos. El organismo recuerda que existen tres fases de prueba: una controlada (máximo tres coches, siempre con conductor de seguridad), una extensiva (hasta diez, también con conductor) y una de pre-despliegue, donde desaparece el límite de vehículos y el conductor pasa a ser opcional, aunque siempre supervisado en remoto. Ahora mismo, la única empresa en esa última fase en España es Tesla, que prueba su sistema FSD con 30 vehículos por todo el territorio nacional.
Los riesgos que ya conoce Waymo. Tal y como destacan desde El Confidencial, la experiencia en Estados Unidos deja dos advertencias claras. La primera es el vandalismo, pues en junio, manifestantes contra el ICE quemaron cinco vehículos de Waymo en Los Ángeles, cada uno valorado entre 150.000 y 200.000 euros, obligando a suspender el servicio en la ciudad. La segunda, más grave para el negocio, son los fallos técnicos. Y es que en apenas un mes, Waymo tuvo que retirar primero 3.800 coches por entrar en carreteras inundadas y después 3.900 (el 97% de su flota) por un error de software que los llevaba a tramos de autopista en obras.
Pese a ello, la compañía defiende que sus coches sufren un 94% menos de accidentes graves o mortales que los conducidos por humanos, y un 84% menos de siniestros con ciclistas o motoristas.
Y ahora qué. El calendario apunta a que, a partir de noviembre, empezarán a verse por Madrid los primeros robotaxis de Uber, con conductor de seguridad al volante durante los primeros meses hasta que el servicio pase a ser totalmente autónomo. Los trayectos se pedirán desde la app de cada operador y el coste es una incógnita aún, pero se espera que sean más caros. Waymo todavía es un mar de dudas, pues tiene sociedad creada, pero aún le falta socio de flota para arrancar. Y en el fondo del tablero tenemos a Cabify y Bolt, que podrían sumarse más adelante con vehículos de las chinas Pony.ai o Baidu.
Imagen de portada | Hoseung Han
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