7 claves del análisis del HTC One M9

Como habrás leído ya, tenemos análisis del HTC One M9 en Xataka. A unos días de que se ponga oficialmente a la venta, hemos podido pasar dos semanas con el nuevo HTC One y trasladarte de forma sincera y en detalle lo que nos ha parecido este One M9, primer gama alta de 2015 que llega al mercado. Y no nos ha dejado indiferente.

1. En la gama alta hay que ser excelente

¿Ha hecho HTC un buen terminal con el One M9? Sí. Pero no ha sido suficiente como os detallamos en el análisis de Xataka. Lo venimos repitiendo desde el año pasado y es completamente cierto ya: la gama alta está tan apretada que, si no presentas innovación o una excelencia absoluta, no tienes nada que hacer.

Hacer pagar más de 750 euros por un smartphone hoy en día requiere no ofrecer dudas. Y la culpa no es solo de los rivales por arriba sino especialmente por abajo, donde la relación calidad/precio es cada día más impresionante (y variada).

2. Más megapíxeles, sin control, no sirven de nada

Las pruebas del HTC One M8 y la comparativa con sus rivales no dejaba lugar a dudas de que para el One M9 la resolución no podría mantenerse en 4 MP. HTC lo entendió y apostó por una cifra seria hoy en día.

Pero, a falta de conocer esa solución que prometen desde HTC mediante una actualización para cuando llegue al mercado, la sensación que nos ha dejado en la prueba es de megapíxeles sin control. De empezar de cero. Sin procesado adecuado, un nivel no se gama alta máxime cuando desde el primer One, HTC ha querido presumir de terminal eminentemente fotográfico.

3. No solo hay que llegar, hay que hacerlo bien

HTC va a llegar al mercado de los gama alta de este 2015 el primero. Ya lo hizo el año pasado sin muy buen resultado, y este 2015 repite estrategia. Golpear primero puede estar bien si ese golpe es certero y contundente. Pero si pones muy fácil la reacción de los rivales, el efecto se desvanece al instante.

Los problemas con la cámara, el calentamiento (se haya solucionado o no, como pasó con el tema del doblado del iPhone 6, es un comentario que arrastrará sin duda) o la batería que no sobresale no se van a solucionar completamente con una actualización. No hay milagros de este tipo en electrónica de consumo ni se puede permitir HTC presentar una beta de su producto.

4. Valiente apuesta por la pantalla práctica

Si HTC ha tomado la decisión de mantener el panel 1080p porque está convencido de que esa resolución en 5 pulgadas es suficiente para una experiencia satisfactoria, chapeau. Lo que no es admisible es que un año después no haya habido evolución del panel en ningún otro apartado. Ni brillo, ni ángulos de visión ni tan siquiera en consumo.

Pero además, para el HTC One M9 el problema es que otros fabricantes sí que han escogido mejorar sus pantallas y han acertado. Si en el mercado solo encontráramos soluciones como las del LG G3, que se atrevió con una pantalla QHD sin solucionar problemas de autonomía entre otros. Pero no es así. El Galaxy Note 4 o el más reciente Galaxy S6 ya han demostrado que se puede ir más allá en la pantalla sin comprometer apartados clave.

5. HTC Sense 7 es la mejor capa sobre Android

Mucho hay que agradecer a HTC lo que su HTC Sense ha hecho porque el resto de fabricantes se afanen estos últimos años en mejorar la experiencia con Android especialmente a nivel visual. El HTC Sense 7 es una buena culminación de su obra pero quizás ya innecesaria para muchos usuarios que han encontrado en Android 5.0 un buen equilibrio del apartado visual.

Eso no quita que la combinación de HTC Sense con la funda Dot View (e incluso Blinkfeed) sea una solución que tenga sus adeptos. Razón para quedarse ahí no les faltan si nos ceñimos al buen funcionamiento y feeling.

6. El riesgo de atreverse con un Snapdragon 810

El segundo gran terminal del mercado en atreverse con el Qualcomm 810 ha sido el HTC One M9. El LG G Flex 2 que lo estrenó no va a tener el peso ni relevancia en el mercado que el flagship de HTC, así que, quiera o no la marca taiwanesa, está sirviendo de banco de pruebas para sus rivales.

Si HTC ha decidido que no quería entrar en una carrera de especificaciones en la pantalla, ¿por qué lo ha hecho en el procesador justo cuando más dudas hay respecto al Snapdragon 810? A nivel de rendimiento nada que objetar como hemos comprobado. Pero sí que las tenemos sobre su valor real en el terminal, principalmente porque no hay demanda de más capacidad de procesamiento en ningún apartado del terminal respecto a un 805 que podría haber sido una opción más adecuada. Si al menos el One M9 hubiera despuntado a nivel de autonomía lo entenderíamos. Pero a ahora mismo, escoger el 810 parece más arriesgado que efectivo.

7. Diseño que ya es toda una referencia

Llegados a este punto y leído el análisis, no es complicado alcanzar la conclusión de que ahora mismo el gran valor del HTC One M9 está principalmente en su diseño. Y no nos referimos a poco peso, grosor o reducción de marcos. Estamos hablando de personalidad.

Manteniendo prácticamente intacto el mismo diseño desde la primera generación, HTC ha conseguido tanto que el One sea considerado como uno de los terminales con mejor diseño y tacto de siempre, como un motivo de fidelidad y diferenciación muy potente. Pero hoy en día, el compromiso se rige por otros valores. Veremos si llega un One M9s pronto.

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