
Los vídeos de explotar espinillas causan furor y la ciencia tiene una explicación
Los caminos de Internet son inescrutables. A veces, los vídeos que marcan tendencia en las redes sociales son más que comprensibles. Por ejemplo, ¿a quién no le van a gustar los vídeos de gatitos? Sin embargo, en otras ocasiones, hay vídeos que dividen a la sociedad. Es el caso de los vídeos de explotar espinillas. Para algunos usuarios son tan placenteros como el hecho de explotarlas en persona. Para otros, precisamente esos que tampoco lo soportan en la vida real, son el culmen de lo desagradable.
¿Pero qué tiene el acto de explotar espinillas o verlo en la pantalla? ¿Por qué hay tantas personas que lo disfrutan? En realidad, con la psicología en la mano, no es algo tan raro. El problema es que, si cambiamos psicología por dermatología, puede ser peligroso en algunos casos. Aunque no tanto como nos pensamos
¿Por qué disfrutamos tanto de explotar espinillas?
Para empezar, nuestra afición por explotar espinillas se relaciona con al dopamina. Los humanos experimentamos placer cuando se libera una oleada de dopamina en nuestro cerebro. En realidad es un proceso mucho más complejo, pero podemos quedarnos con eso de forma simplificada. Se trata de la hormona que domina los sistemas de recompensa. Es decir, esos que se ponen en marcha cuando hacemos algo que es beneficioso para nosotros como especie.
Por ejemplo, el sexo es beneficioso, porque nos ayuda a perpetuar la especie. Comer chocolate es beneficioso porque nos proporciona energía. El cerebro no distingue entre energético y saludable, así que igualmente nos genera esa sensación de placer que hace que queramos repetir. Si tenemos mucho sexo será más fácil que nos reproduzcamos y si comemos mucho chocolate tendremos mucha energía. Ese es el resumen de cómo funcionan los sistemas de recompensa.
Desgraciadamente, no todo lo que activa los sistemas de recompensa es siempre bueno. Las drogas, por ejemplo, pueden replicar esa sensación de placer, a pesar de no aportarnos ningún beneficio.
Dejando eso a un lado, dejar de sentir dolor también nos genera placer, como es lógico. Es bueno para nosotros. Además, desde un punto de vista mucho más superficial, lo bello y estético resulta igualmente placentero. Por esa razón, hay personas a las que les da tanto placer explotar espinillas. Con un solo gesto de sus uñas, están eliminando algo doloroso y antiestético, por lo que reciben un buen chute de dopamina.
¿Qué pasa con los vídeos?
El caso de los vídeos que circulan por redes sociales no es exactamente el mismo. Ahí solo somos espectadores. No estamos explotando directamente las espinillas. Aun así, basta con echar un vistazo a las visualizaciones para comprobar que causan sensación. Una sensación que, de hecho, no es nueva.
En 2021 ya hubo un equipo de científicos austriacos que se interesó por los motivos por los que tantas personas disfrutan de este tipo de vídeos. Llevaron a cabo una investigación con 80 mujeres, de las cuales 38 refirieron que disfrutaban de estos vídeos y 42 señalaron que no. Sus cerebros se analizaron mediante resonancia magnética funcional mientras veían varios de estos vídeos, de modo que se observó que, efectivamente, las que disfrutaban de ellos mostraban una mayor actividad en regiones cerebrales asociadas al placer, como el núcleo accumbens.
Más tarde, en 2024, estos mismos científicos desarrollaron unos baremos que bautizaron como Escala de Disfrute de Explotar Granos (PPES por sus siglas en inglés) para evaluar a las personas que disfrutan de este placer culpable.
El estudio se llevó a cabo a través de dos experimentos. En el primero participaron 104 personas a las que se les hicieron unas preguntas destinadas a la evaluación de la escala PPES. Además, se les hizo ver vídeos de personas explotando espinillas, con total libertad para pasar el vídeo hacia delante o hacia atrás si lo veían necesario. Así, se comprobó que la escala era adecuada, ya que las puntuaciones más altas se correspondían con una menor probabilidad de pasar el vídeo hacia delante.
Después, con la escala ya evaluada, se hizo un segundo experimento, esta vez con 501 personas, a las que se les hicieron preguntas para puntuar a través de la escala PPES, pero también mediante otras escalas de personalidad. El objetivo era comprobar qué tipo de rasgos son los que llevan a alguien a disfrutar de estos vídeos. Así, se vio que, principalmente, las personas con puntuaciones más altas PPES son las que sienten placer con situaciones de posible muerte o incomodidad ante situaciones controladas y no amenazantes. Cabe decir que eso no significa que la posible muerte les resulte placentera, pero sí lo hace la adrenalina de situaciones de riesgo, cuando son vistas desde fuera, sin peligro real. Las personas que disfrutan con estas situaciones también suelen ser amantes del cine de terror, por ejemplo.
Hasta cierto punto, esta tendencia del ser humano también se vincula a la supervivencia de la especie. El disfrute ante situaciones de riesgo nos lleva a observarlas a conciencia y aprender por si, llegado el momento, nos vemos en un escenario parecido en la vida real.
Es cierto que explotar espinillas no es mortal, pero sí supone cierto riesgo, por lo que verlo desde fuera, de forma controlada, puede provocar una sensación de placer. Si le sumamos la dopamina por ver algo antiestético eliminado, puede comprenderse el furor de estos vídeos tan virales.
¿Cuáles son los riesgos de explotar espinillas?
Hemos visto que las personas que disfrutan de los vídeos de explotar espinillas lo hacen porque ven cierta situación de peligro. No es hacer puenting, pero tiene su riesgo. Ahora bien, ¿hasta qué punto es peligroso?
Para saberlo, me he puesto en contacto con Rosa Taberner, dermatóloga del Hospital Son Llátzer (Palma de Mallorca) y miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología. Como inicio, me ha explicado algo muy interesante: la razón por la que en los vídeos virales (y en la realidad) se ven esos hilos amarillos al sacar la espinilla.
La clave está en la queratina que se acumula en los poros de la piel. “Las espinillas o puntos negros corresponden a lo que los dermatólogos denominamos comedón abierto”, comienza. “Cuando esta apertura está más dilatada de lo normal y la secreción de sebo está aumentada , se acumula queratina en ese poro”. La queratina se oxida al estar en contacto con el aire exterior. “Por eso la parte más superficial se oscurece, pero la queratina es blanco-amarillenta, de ahí que cuando sigamos apretando el material sea de ese color”.
Dicho esto, lo ideal siempre será no explotar las espinillas o dejárselo a los profesionales. No obstante, la dermatóloga aclara que no siempre es tan peligroso. “Vaciar mecánicamente esas espinillas, de manera cuidadosa y no traumática, no es necesariamente malo si se hace con cuidado”, explica. Son las clásicas "limpiezas de cutis", tan famosas en la era del skincare. “Lo que no se recomienda es la manipulación traumática de estas lesiones y, sobre todo, manipular las lesiones más inflamatorias: los nódulos, las pústulas (cuando hay pus) y los granitos rojos”. En este caso “solo conseguiremos aumentar la inflamación, las cicatrices y la pigmentación secundaria”.
¿Cómo se pueden tratar?
Ya vemos que si explotamos las espinillas de forma cuidadosa no debería haber riesgo. Aun así, las personas que disfrutan con ella a menudo no miden si lo que pellizcan es una espinilla, una pústula o un grano. Simplemente sacian su necesidad de dopamina. Por eso, lo mejor es evitarlo y tratar esos granos debidamente. Normalmente se suele probar primero con tratamientos tópicos, como retinoides, peróxido de benzoilo, clascoterona o incluso antibióticos en combinación. “En los casos más graves tendremos que recurrir a los antibióticos orales (suele utilizarse la doxiciclina) o a los retinoides orales, como la isotretinoína”. En mujeres adultas, “el componente hormonal es relevante casi siempre y los tratamientos hormonales pueden estar indicados”. Con todo esto, Taberner insiste en que son tratamientos que debe pautar un médico.
En resumen, explotar espinillas no es necesariamente tan malo como lo pintan y la necesidad imperiosa de hacerlo no es tan enfermiza. Todo tiene su explicación. De todos modos, si se puede evitar, mejor que mejor. Con los vídeos no hace falta que evites nada si tú los disfrutas, pero no se los pongas a alguien que no tenga tus mismos intereses. A lo mejor ese día no cena.
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