
Quedarse estancado delante del ordenador no es lo mejor si queremos tener buenas ideas
Estar frente a una pantalla o ante un papel y necesitar que afloren las ideas es algo que para muchas personas es una necesidad imperiosa, pero el problema aquí es que a veces es algo completamente imposible. Pero la realidad aquí es que tenemos una forma maravillosa de conseguir que estas ideas vengan a la mente a través de un simple paseo.
La ciencia lo ha estudiado. Durante décadas, los expertos han estado buscando la forma de desbloquear nuestro cerebro ante esta situación, y aquí un estudio publicado en el año 2014 tuvo mucho que decir, puesto que los investigadores demostraron a través de cuatro experimentos que caminar tiene un efecto positivo sobre el pensamiento creativo que hace falta en muchas ocasiones.
Sin embargo, su mayor aportación fue la disección de qué tipo de creatividad se beneficia del movimiento. Concretamente, vieron una mejora drástica en el pensamiento divergente, que no es más que la capacidad de generar múltiples ideas nuevas y originales a partir de un estímulo, pero un efecto nulo o incluso ligeramente perjudicial en el pensamiento convergente, que es la capacidad de llegar a una única respuesta correcta o lógica.
Lo mejor. Con todo esto llegamos a la conclusión de que caminar es una herramienta extraordinariamente potente para una lluvia de ideas o para empezar un proyecto desde cero, pero no es la mejor estrategia si lo que necesitamos es resolver una ecuación matemática compleja o encontrar la respuesta exacta a un test.
En el mundo real. Este estudio sentó las bases en un entorno controlado donde, de hecho, parte de los experimentos demostraron que el efecto persistía al caminar en una cinta de correr frente a una pared en blanco, descartando que el estímulo visual del entorno fuera el único responsable. Pero cuando salimos de aquí, lo lógico que pensamos es que todo puede terminar cambiando.
Y para dar respuesta a esto, un estudio publicado en 2024 en American Psychologist sacó la investigación del laboratorio gracias a sensores y evaluaciones en tiempo real en 157 adultos jóvenes y analizaron los pasos diarios en un contexto cotidiano.
Sus resultados confirmaron que tanto los episodios agudos de caminata como el hábito regular de salir a dar un paseo están directamente asociados con un mayor rendimiento en la ideación creativa verbal. Es decir, el efecto no era una anomalía de laboratorio, sino que se trasladaba perfectamente al mundo real.
Y vuelve a confirmarse. Este mismo año, una revisión sistemática publicada en la revista PLOS ONE analizaba 23 estudios independientes donde se agrupaba a 1.036 participantes. Sus conclusiones apuntaban a que existe un gran efecto y estadísticamente significativo entre caminar y tener un mejor pensamiento divergente. Pero todavía no hay evidencia con respecto al pensamiento convergente.
Imágenes | Emma Simpson
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