Los entrenadores coinciden: "Ni trotar ni caminar rápido, basta hacer un paseo de abuelo cinco días a la semana para quemar 78.000 calorías al año"

Juliane Liebermann Pw7i Yvg5um Unsplash

Andar, andemos como andemos, es siempre buena idea

Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

Le ha puesto palabras Héctor Leiro en el podcast de ADH Fitness Talks, pero las cifras están claras y son sólidas. Es verdad que el gasto calórico está algo inflado y que el recuento anual distorsiona un poco su impacto real. No obstante, el mensaje de fondo es bueno: en el ejercicio, la constancia es mejor que la intensidad. 

Así que nos hemos preguntado, ¿estamos valorando el caminar menos de lo que deberíamos?

¿Qué dicen los entrenadores? El mensaje de Leiro fue bastante claro y sensato: "no digo trotar ni caminar rápido, sino hacer un paseo de abuelo cinco días a la semana […] eso se traduce en 78.000 calorías al año, o lo que es lo mismo, diez kilos de grasa". "Lo importante es construir el hábito. No […] un esfuerzo sobrehumano, es hábito". En la misma línea, insistía la instructora de fitness Susane Pata en Infobae que "caminar 30 minutos siete días a la semana genera 700–1.400 kcal a la semana".

¿Y qué dicen las cifras? De entrada, que las cuentas están un poco infladas si tenemos en cuenta que el gasto energético no solo tiene en cuenta la intensidad y el tiempo, también el peso. A más peso, más gasto. 

Esto, traducido a unas cifras manejables quiere decir que para una persona de 70 kilos una hora de "paseo de abuelo" produce un gasto de ente 140 y 200 calorías. Está lejos de las 300-350 que maneja Leiro para llegar a las 78.000. Para alcanzar eso tendríamos que ir a un ritmo más intenso o pesar más (unos 120 kilos). 

Esto son estimaciones, claro, pero nos permite hacernos una idea de qué estamos hablando exactamente. 

Pero admitamos las 78.000 calorías, ¿qué significa eso? No demasiado, la verdad. Si lo miramos en perspectiva, hablamos de algo así como tres piezas de fruta al día. Al "anualizarlo", el gasto parece mayor del que realmente es. No es un problema en sí mismo, claro: como ocurre con el famoso hito de los 10.000 pasos diarios, son cifras 'redondas' que ayudan a orientar objetivos (siempre y cuando sepamos que no son 'exactamente' verdad). 

Bueno, pero 78.000 calarías son 78.000 calorías. "Algún peso perderemos, ¿no?". Y la respuesta es curiosa. El problema es que el cuerpo no es una hucha. Los Hadza, un pueblo indígena de unas 1300 personas que viven al norte de Tanzania, no queman más calorías que cualquier oficinista occidental pese a andar 12 km al día. Es un buen ejemplo porque son una las últimas sociedades de cazadores-recolectores que quedan en el mundo y nos permiten hacernos otra idea de lo que hablamos.

78.000 calorías al año de forma continuidad no se traducen en 10 kilos de grasa. Es verdad que en ciertos contextos podría darse, claro. Pero afirmarlo alegremente puede generar expectativas desmedidas. 

¿Entonces, para qué pasear diariamente? Porque el peso no es la única (ni la más importante) cosa que se gana con la práctica del andurrear. Y es que caminar a diario mejora salud cardiovascular, el control glucémico, la densidad ósea, el estado de ánimo y reduce la mortalidad. COmo decía al principio, la constancia importa más que la intensidad. 

Y ese es un mensaje excelente.

Imagen | Juliane Liebermann

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