¿Una condena de menos de dos años implica siempre librarse de la cárcel?

Es un lugar común recurrente: "si no tienes antecedentes penales y un juez te condena a menos de 24 meses de prisión, no entras en la cárcel". Hoy ha vuelto a sobrevolar las redes sociales y la conversación del día a cuenta de Lionel Messi, futbolista del FC Barcelona condenado por la justicia española a pasar 21 meses en el presidio por fraude fiscal. Junto a él, su padre, Jorge Messi, ha sido declarado culpable en igual grado y condenado a ls misma pena: 21 meses en la cárcel. Sin embargo, es improbable que alguno de los dos termine ahí. ¿Pero se debe a la norma de menos de dos años = no cárcel?

No exactamente. Esto es lo que dice el Código Penal en su artículo 80:

Los jueces o tribunales, mediante resolución motivada, podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años cuando sea razonable esperar que la ejecución de la pena no sea necesaria para evitar la comisión futura por el penado de nuevos delitos.

Para adoptar esta resolución el juez o tribunal valorará las circunstancias del delito cometido, las circunstancias personales del penado, sus antecedentes, su conducta posterior al hecho, en particular su esfuerzo para reparar el daño causado, sus circunstancias familiares y sociales, y los efectos que quepa esperar de la propia suspensión de la ejecución y del cumplimiento de las medidas que fueren impuestas.

Es decir, que el juez tiene la posibilidad de aplicar la pena de prisión al condenado o no, siempre y cuando esta sea menor a 24 meses. Por encima es inevitable: se debe acudir a presión. Por debajo, es opcional, y depende de diversas variables que en algunos casos se cumplen y que en otros no. Más adelante, el artículo desarrolla los supuestos en los que un condenado puede librarse de la cárcel.

El primero es indispensable: que el protagonista de la sentencia haya delinquido por primera vez y que no cuente con condenas anteriores en su historial. Hay otras excepciones: "A tal efecto, no se tendrán en cuenta las anteriores condenas por delitos imprudentes o leves, ni los antecedentes que hayan sido cancelados (...) Tampoco se tendrán en cuenta los antecedentes correspondientes a los delitos que, por su naturaleza o circunstancias, carezcan de relevancia para valorar la probabilidad de delitos futuros".

Otros condicionantes: que se hayan satisfecho las responsabilidades civiles o que " las circunstancias personales del reo, la naturaleza del hecho, su conducta y, en particular, el esfuerzo para reparar el daño causado" aconsejen anular la entrada en la cárcel. Para las responsabilidades civiles, el caso de Messi es significativo: tanto él como su padre están obligados a abonar sendas multas multimillonarias por su fraude a las arcas públicas, algo contemplado en el CP de tal modo que, como Messi, "el condenado asuma el compromiso de satisfacer sus responsabilidades civiles de acuerdo a su capacidad económica", y que lo haga en el plazo "prudencial" que el juez estime.

En este artículo de El Mundo se hace un repaso de todo el proceso. De forma paralela, además, el juez puede establecer mecanismos que, pese a que eviten la cárcel al acusado condenado, le prohíban acudir a determinados lugares o le obliguen a comparecer en el juzgado y a participar en programas formativos. En última instancia, como se aprecia, hay toda una serie de variables que los jueces deben ponderar antes de decidir si el condenado debe cumplir su pena o no. Para el caso de Messi es, probablemente, no. ¿Y para el de otros?

Qué ha pasado en otros casos de condena

Un caso llamativo durante los últimos años fue el de Isabel Pantoja: sin antecedentes penales y condenada a 24 meses exactos de prisión, sí tuvo que entrar en la cárcel. En este artículo de El Español exploran las circunstancias divergentes de uno y otro caso: mientras el caso de Pantoja se juzgó particularmente grave (blanqueo de dinero) y la acusada en ningún caso admitió el delito, Messi y su padre han aceptado desde un primer momento las acusaciones que se cernían sobre ellos, si bien argüían pleno desconocimiento de los hechos. En el caso de Pantoja, la sentencia tuvo un tono "ejemplarizante", y de ahí su entrada en prisión.

Isabel Pantoja, a la derecha, sí tuvo que entrar en la cárcel pese a haber sido condenada a no más de dos años de prisión.

La tonadillera no tuvo más remedio que entrar en la cárcel. No siempre es así. Uno de los casos más polémicos durante los últimos años es el de los seis Mossos d'Esquadra que, al aceptar su culpabilidad en el homicidio de José Andrés Benítez (un vecino del Raval que murió mientras era reducido físicamente por los agentes), obtuvieron una condena menor a 24 meses y, en base a lo estipulado por el juez, evitaron la cárcel. Se trataba de un pacto: los mossos se declararon culpables a cambio de la inhabilitación y de una condena menor.

Es algo relativamente habitual. Lluis Corominas, el yerno de la familia Tous que acabó con la vida de un ladrón con un arma de fuego, admitió su culpabilidad (homicidio por imprudencia grave profesional) a cambio de una pena de prisión de dos años, similar a la que sufrió Isabel Pantoja. Sin embargo, y en paralelo al caso de los mossos, la aceptación de su culpabilidad le permitió alcanzar un pacto con la Fiscalía, suspender la pena y esquivar la prisión. En otras ocasiones, como ilustran los casos de Montserrat Caballé o PwC, los pactos se acuerdan antes del juicio, y el pago de multas elimina el ingreso en prisión por fraude fiscal.

Arraiz, presidente de Sortu, evitó la cárcel gracias a un acuerdo con la Fiscalía.

Un último caso más reciente, pero de carácter político y no fiscal: el actual presidente de Sortu, Hasier Arraiz, evitó el pasado mes de mayo la entrada en prisión pese a admitir su culpabilidad como miembro de ETA y una pena de dos años de cárcel. Arraiz, hasta ahora parlamentario vasco, será inhabilitado por ese mismo periodo de tiempo. Sin embargo, y pese a haber admitido haber formado parte de la mesa nacional de Batasuna, queda libre de la cárcel tras haber llegado a un pacto con la Fiscalía.

En todo caso, el periplo judicial de Messi aún está lejos de resolverse. Existe la posibilidad de un recurso de casación en el Tribunal Supremo contra lo dictado por la Audiencia Provincial de Barcelona, por lo que la posibilidad de que Messi y su padre terminen en la cárcel o no es aún incierta. En todo caso, dependerá de la voluntad del juez, y de su criterio a la hora de hacer aplicar la condena de 21 meses de prisión.

Imagen | Alberto Estevez/AP Photo

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