¿Tienes calor? Agradéceselo al cambio climático: ha subido las temperaturas unos 3 ºC este verano

La humanidad tiene un nuevo motivo para felicitarse: el pasado julio fue oficialmente el más cálido de la historia desde que tenemos registros. El margen es pequeño, una temperatura media tan sólo 0,04 ºC superior a julio de 2016, pero indicativo de una tendencia a largo plazo: cada vez hace más calor, y las causas apuntan a la acción humana. Un estudio elaborado por World Weather Atribution, un proyecto colaborativo de diversas universidades e instituciones con objeto de atribuir los fenómenos climáticos extremos de nuestra era, pone cifras al problema.

El cambio climático. El trabajo atribuye al cambio climático un aumento de entre 1,5º C y 3 ºC a las temperaturas de otro modo ordinarias del continente europeo. Lo hace a través de cien simulaciones que ponderan cómo sería el clima del planeta si no tuviéramos en cuenta determinados factores. El caso francés es sintomático: el estudio cree que la acción humana hizo hasta cien veces más probable la ola de calor que recorrió el interior de Francia en junio (y que se repitió a finales de julio).

Números. No cuesta creerles. Seis países europeos registraron su temperatura máxima histórica entre el 28 de junio y el 25 de julio. Francia llegó a los 46 ºC y Reino Unido a los 38,7 ºC, mientras que Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica superaron por primera vez los 40 ºC. En Alemania el mercurio marcó temperaturas superiores a los 42 ºC. Son cifras impropias del norte de Europa. Países como España o Portugal volvieron a rondar los 44 ºC, lejos de sus máximas históricas, pero al mismo tiempo extraordinarias. Europa no pasaba tanto calor desde 2003.

Sin El Niño. Julio estuvo 0,56 ºC por encima de las temperaturas medias datadas entre 1981 y el año 2000, y 1,2 ºC sobre los registros de la era preindustrial, la referencia básica para medir el impacto del cambio climático. Como apuntan nuestros compañeros de Xataka, 2016 también fue un verano muy caluroso, en gran medida por el efecto de El Niño. En esta ocasión el factor El Niño no existe, por lo que el aumento de las temperaturas tiene un componente estructural. Año a año las temperaturas medias de todos los países del mundo suben.

Al alza. Sabemos que el cambio climático está provocando fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Y que el calor es la tónica: pese a olas de frío puntuales, los inviernos se han suavizado (cuando no desapareciendo poco a poco en algunos rincones de Europa). El Ártico funciona como prueba del algodón. Sólo en Siberia se han quemado más de 40.000 kilómetros cuadrados durante el último mes, y zonas antaño vírgenes como Alaska o el norte de Suecia se han familiarizado ya con las llamas (al menos con una frecuencia nunca antes vista).

El Ártico se está calentando al doble de velocidad que el hemisferio norte, un fenómeno que también podemos encontrar en puntos tradicionalmente más fríos de Europa y otras latitudes, como los Pirineos. Sirven acaso de ejemplo a largo plazo. Seguimos emitiendo más de lo que deberíamos; y el planeta se sigue encaminando peligrosamente hacia los 1,5 ºC por encima de la era preindustrial. A corto plazo eso se traduce en olas de calor cada vez más agudas. Y más insoportables.

Imagen: Manu Fernández/AP

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