El suroeste de la península está lleno de piedras talladas milenarias sin explicación aparente. Huelva tiene la respuesta

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La carretera que unió Sevilla y Badajoz durante 3.000 años esconde una necrópolis bajo el asfalto que explica su doble función

Eva R. de Luis

Editor Senior

Durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro (es decir, aproximadamente entre el 2200 y el 200 a.C.) el suroeste de la península ibérica se llenó de piedras grandes y alargadas con figuras talladas, de dos tipos: unas veces la figura era una especie de guerrero y otras portaba una diadema en la cabeza. A lo largo de los años nos las hemos ido encontrando sin ningún contexto concreto: aparecían en un campo de cultivo o en un camino, pero no había tumbas ni estructuras cerca que ayudaran a entender para qué servían. Un yacimiento en Huelva ha dado un paso de gigante para resolver el misterio de su función real.

El hallazgo. En 2018 apareció por casualidad una estela "diademada" junto a una carretera en Cañaveral de León (Huelva), sin ninguna tumba ni estructura visible a su alrededor. El descubrimiento fue tan llamativo que un equipo internacional de las universidades de Durham, Gotemburgo, Huelva, Sevilla y Southampton puso en marcha un proyecto para excavar la zona y averiguar qué había detrás de esa piedra. 

Entre 2019 y 2023 un equipo de investigación prospectó y excavó el yacimiento, hoy conocido como Las Capellanías. Encontraron dos estelas más (esta vez del tipo guerrero), 18 estructuras funerarias y un antiguo camino que pasaba justo por encima de varias de ellas: por fin las estelas tenían el contexto que llevaban décadas sin tener.

Por qué importa. Hasta ahora, nunca se había encontrado una relación directa entre las estelas y su uso en prácticas funerarias o como hito en el paisaje, solo eran hipótesis. Las Capellanías demuestra que tanto las estelas diademadas como las de guerrero tenían ambas funciones y que además, en este caso estaban asociadas a una vía de comunicación larga. Este hallazgo sirve como referencia para interpretar las miles de estelas desperdigadas por el suroeste ibérico.

En una carretera milenaria. El yacimiento de Las Capellanías está situado en una región que tiene muchísimas estelas de ambos tipos, especialmente cerca de los ríos Guadalquivir y Guadiana, en las provincias de Sevilla, Córdoba, Badajoz y Ciudad Real, además del sur de Portugal. Curiosamente, el camino de Las Capellanías coincide con una ruta entre Sevilla y Badajoz que el geógrafo árabe Al Idrisi ya describió en el siglo XII, pero estas estelas sugieren que se usó durante muchísimo tiempo antes.

Lo que había bajo tierra. Gracias al radiocarbono sabemos que la mayoría de los enterramientos encontrados datan aproximadamente entre el 800 y el 550 a.C., con un pico de actividad en torno al 620 a.C., si bien las estructuras más antiguas corresponden al Bronce Antiguo y Medio. Una de las tumbas más llamativas, bajo el propio camino, estaba cubierta por un montón de piedras (cuarzo blanco, ofita verde y pizarra) de unos 609 kilos de peso, y contenía dos grandes vasijas hechas a mano con restos humanos cremados en su interior.

En el yacimiento han encontrado restos de al menos 14 personas incineradas, junto con objetos como cerámicas, un cuchillo de hierro, fíbulas de bronce, cuentas de vidrio, joyas de plata y bronce o una urna con influencia fenicia, lo que demuestra contacto con otras culturas del Mediterráneo. Además, los isótopos de carbono en varios restos son compatibles con una dieta rica en pescado marino, pese a que este yacimiento está a más de 100 kilómetros de la costa. 


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