Los tour operadores advierten que el país está perdiendo atractivo a favor de otros destinos
Desde hace un par de años, casi día sí y día también, Japón es noticia por su avalancha de turistas y los problemas que esa masificación está dejando en el país. No ocurre solo allí. En Italia, Corea del Sur, Nepal, Hawái o Países Bajos no son ajenos tampoco a los efectos de la turistificación, igual que no lo es España, donde ya se han organizado varias manifestaciones por la presión que los alquileres vacacionales están ejerciendo en el mercado inmobiliario.
No todo el mundo se encuentra con ese problema.
En Perú de hecho preocupa todo lo contrario: los turistas que no llegan.
"Señales de alerta". Lo comentábamos antes. Acostumbrados a las noticias sobre países saturados por el turismo o que incluso buscan formas de repeler a los visitantes, sorprende leer casos como el de Perú. Allí Apotur, la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo e Interno, acaba de lanzar un mensaje que rompe en cierto modo con el discurso optimista que mantiene el Gobierno.
Hace poco la asociación publicó un estudio con varias "señales de alerta". En concreto, dos. La primera es que, pese a la paulatina recuperación de visitantes, el turismo peruano sigue sin remontar a sus niveles prepandemia. La segunda, que los viajeros extranjeros parecen cada vez menos interesados en pasar sus vacaciones en el país andino, lo que está beneficiando a otros destinos.
"Pérdida de competitividad". El estudio de Apotur no deja mucho margen para interpretaciones. Tras analizar las búsquedas de millones de personas desde varios países, incluido España, sus autores advierten que el interés que despierta Perú como destino de vacaciones experimentó un retroceso interanual del 14% en 2025. El resultado, insiste la patronal de los tour operadores peruanos, es "una pérdida de competitividad" que favorece a otras naciones de la región.
"El estudio detecta un desplazamiento de demanda hacia destinos regionales que hoy compiten directamente con el Perú. Cuando los viajeros descartan el país, el 26,1% opta por Colombia, 25,4% por Costa Rica, 20% por Ecuador y 19,8% por México, mercados que están capitalizando el turismo cultural y natural que antes se dirigía al territorio peruano", destacan desde Apotur. Por si quedasen dudas, su presidenta, Claudia Medina, insiste en que no se trata de que el turismo internacional esté decayendo, sino que mira hacia otros horizontes.
Pero… ¿Por qué? Perú tiene una riqueza paisajística, cultural y patrimonial envidiable y cuenta con uno de los principales reclamos turísticos de América, la antigua ciudadela inca de Machu Picchu, considerada una de "las siete maravillas del mundo moderno" junto a otros tesoros como Chichén Itzá, el Taj Mahal o la Gran Muralla China. Entonces… ¿Por qué está "cayendo el interés" de los turistas extranjeros, como advierte la propia Apotur? ¿A qué se debe el distanciamiento? La clave estaría más en la gestión de los viajes que en lo que ofrece el país.
"Estudios del sector muestran que existe un alto interés por visitar el país. No obstante, más del 70% de los potenciales viajeros cambia su decisión (posterga o cancela) debido a la incertidumbre sobre su viaje. Factores como bloqueos, falta de predictibilidad, informalidad y limitaciones operativas en las entradas de Machu Picchu, afectan directamente la confianza en el destino", lamenta la responsable de Apotur en declaraciones recogidas por el diario Gestión.
Buscando seguridad. La clave sería precisamente esa, la percepción de "seguridad", un valor que no se refiere tanto a la de delincuencia como a la fiabilidad que ofrece el país a nivel turístico. Cuando viaja, la gente quiere que todo vaya según lo previsto, sin sorpresas. Y es ahí donde pierda fuerza Perú.
"Entre los motivos que más preocupan a los viajeros destacan la informalidad en servicios turísticos (31,2%), la inseguridad ciudadana (30,9%) y la inestabilidad social (29,1%), demás de problemas de infraestructura y desorden logístico en algunos destinos", recuerdan desde la asociación. "El estudio advierte que estos elementos no afectan al atractivo del país, sino a la percepción de riesgo".
El ejemplo de Machu Picchu. El mensaje de los operadores turísticos llega después de que el gran tesoro patrimonial de Perú, el Machu Picchu, se haya visto envuelto en una polémica por su gestión. El año pasado New7Wornders advirtió a Lima de que la ciudadela se arriesgaba a perder su lugar en la lista de las "Nuevas Siete maravillas del mundo" si no solucionaba los problemas que la amenazaban. ¿Cuáles? La organización señalaba en concreto su saturación, la falta de una gestión sostenible y "prácticas irregulares" relacionadas con las entradas.
La propia Controlaría General peruana ha mostrado su preocupación por la "sobrecarga turística" que sufren tanto la ciudadela como la Red de Caminos Inca. El Gobierno de Perú ya ha movido ficha y hecho un esfuerzo por reforzar la seguridad y el control de las entradas, pero lo que no ha logrado evitar es que la polémica suene más allá de sus fronteras. Y no ha sido la única. El país quiere crear un aeropuerto en la región que podría disparar un 200% el turismo.
Una cifra: 3,4 millones. Eso no significa que a la industria turística de Perú le vaya mal. Hace poco el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo confirmó que en 2025 el país recibió 3,4 millones de turistas internacionales y su objetivo es que este año esa marca se supere con creces, alcanzando los cuatro millones.
Al anunciar los datos el Ejecutivo central mostró además su intención de diversificar la oferta, apostando también por el turismo religioso, de naturaleza, aventuras y reuniones, repartiendo el flujo de visitantes por el país. El problema para Apotur es que, incluso en el caso de que se alcance el objetivo marcado y se llegue a los cuatro millones de turistas en 2026, el dato sería "insuficiente".
Pendientes de la competencia. "Estamos creciendo, pero aún no estamos compitiendo al nivel que el Perú puede", reivindica Medina antes de recordar que en 2019, antes de que el COVID pusiera patas arriba el sector a nivel mundial, Perú registró alrededor de 4,4 millones de turistas internacionales.
No se trata solo de que el país aún no haya reconectado con la demanda que destruyó en su día el coronavirus. El colectivo insiste también en que Perú está perdiendo terreno a favor de países vecinos que "ya han superado sus niveles prepandemia". De telón de fondo: el coste que eso tiene para la economía del país, que Apotur cifra en cientos y cientos de millones de dólares anuales.
Imágenes | Steven Pecoraro (Unsplash) y Darya Luganskaya (Unsplash)
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