Pasar una noche en uno de los lugares de vacaciones más exclusivos de LVMH no es barato: 70.000 dólares por noche

  • LVMH ha transformado el concepto de hotel en Maldivas: ahora el lujo es alojarse en una isla privada para ocho huéspedes

  • Incluye mansión de 2.200 m2, spa exclusivo, cine privado y servicio las 24 horas por 70.000 dólares la noche

Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

Hay resorts de lujo. Y luego hay lugares para los que todavía no existe una categoría que haga justicia a lo que ofrecen. El Cheval Blanc Randheli Private Island, situado en las Maldivas, cobra 70.000 dólares por alojarse una sola noche en sus instalaciones. Y no, no se nos han colado ceros de más al escribirlo.

La propiedad pertenece a la división hotelera de LVMH, el mismo grupo detrás de marcas de lujo como Louis Vuitton, Moët & Chandon o Tiffany & Co, y lo que ofrece por ese precio va mucho más allá de una cama con vistas al océano Índico: una isla solo para ti.

Un resort que ya era inalcanzable para la mayoría

Cheval Blanc Randheli está ubicado en el atolón de Noonu y al que solo se llega tras un trayecto en hidroavión desde Malé, capital de las Maldivas.

El hotel de lujo de LVMH se divide en dos islas: una en la que se ubica el resort principal y una segunda isla, separada de la principal, cuyo precio puede alcanzar los 70.000 dólares por noche. Es decir, por ese precio no es alquila el alojamiento en una villa, ni de una suite presidencial. Es literalmente una isla privada, con sus propias playas, su embarcadero, su personal dedicado y más de 8.000 metros cuadrados de extensión total. Una propuesta para la que la palabra "exclusivo" se queda corta.

El resort de lujo abrió sus puertas en noviembre de 2013 como parte de la colección de Maisons de la marca. El complejo principal, situado en la isla de mayor tamaño, es el que acoge a la mayor parte de los huéspedes, con 45 villas de estilo loft distribuidas entre opciones sobre el agua, de jardín o en primera línea de playa. Cada una de ellas está equipada con piscina privada de borde infinito.

La experiencia que propone este resort comienza incluso antes de llegar, ya que los huéspedes se trasladan en el hidroavión privado de Cheval Blanc tras una estancia en una sala de espera exclusiva en Malé.

Las instalaciones comunes incluyen cinco selectos restaurantes, un spa Guerlain, gimnasio, actividades acuáticas e incluso el único simulador de surf con olas artificiales de las Maldivas. Las tarifas de las villas convencionales en el resort principal ya están fuera del alcance de la mayoría de los bolsillos. Según los portales de alojamiento en la zona, sus precios oscilan entre los 2.268 y los 7.688 dólares por noche según el tipo de alojamiento.

La isla de los millonarios

La Cheval Blanc Randheli Private Island es una isla independiente separada por escasos 50 metros de un mar con un profundo color turquesa de la isla principal. Cuenta con una hectárea de superficie y solo es accesible a través de un embarcadero privado.

La isla alberga una exclusiva mansión de cuatro dormitorios con aproximadamente 2.200 metros cuadrados construidos, con capacidad para hasta ocho huéspedes. El dormitorio principal dispone de vistas panorámicas al océano, doble baño, vestidor, despacho y salón propio.

La residencia incluye también dos habitaciones familiares en la planta baja y una villa independiente para acompañantes que prefieran mayor intimidad, lo que la convierte en una opción ideal para familias o grupos de amigos. Esta mansión paradisíaca también cuenta con tres salones conectados entre sí, un piano lounge, bar privado y una piscina de 25 metros de largo completan el conjunto, creando la sensación de habitar una residencia tropical de lujo en mitad del océano Índico.

Más allá de las estancias y los equipamientos de lujo para los exclusivos habitantes de esta isla, también incluye un spa privado con tratamientos, gimnasio, sala de cine, jardines tropicales, playas privadas, pérgola para cenas al aire libre y pabellones de meditación.

Para que no les falte de nada durante su estancia, el servicio corre a cargo de un equipo residente dedicado exclusivamente a los huéspedes de la isla, disponible las 24 horas del día.

Una lancha privada conecta la isla con el resto del resort, de forma que los huéspedes pueden cambiar de isla cuando lo deseen y comer en los restaurantes, bares, club infantil y centro de buceo del complejo principal, sin sacrificar un gramo de su privacidad. Todo por el módico precio de 70.000 la noche.

En Xataka | Las cadenas hoteleras ya no solo ofrecen habitaciones de lujo: Ritz-Carlton se zambulle en el negocio de los superyates

Imagen | Cheval Blanc Randheli

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 2 Comentarios