
La bomba demográfica que ya ha explotado en media Europa
Geográficamente hablando, el mundo está dividido en dos. Por un lado están los países donde nacen más personas de las que mueren: como resultado, la población crece de forma natural. Por otro, aquellos países donde mueren más personas de las que nacen, lo que implica una contracción poblacional y una eventual desaparición... salvo que alguien lo remedie desde fuera.
Lo que revela este mapa de Our World in data de un simple vistazo no es algo que llega de la noche a la mañana ni tampoco lo son sus consecuencias. Detrás de estos dos colores se esconde el futuro de las economías y los sistemas públicos de los diferentes estados del planeta.
El mapa representa el cambio natural de población durante 2023, es decir, la diferencia entre cuántas personas nacen y cuántas mueren a partir de los datos del informe oficial de demografía World Population Prospects 2024 de la ONU. Para elaborarlo, la ONU utilizó datos de 1.910 censos, registros de nacimientos y muertes de 169 países y 3.189 encuestas demográficas, por lo que estamos ante una recopilación bastante exhaustiva.
Los países en azul tienen más nacimientos que muertes y los que están en naranja tienen más muertes que nacimientos. La migración queda excluida del cálculo, lo que permite ver únicamente la dinámica reproductiva de cada sociedad sin el efecto corrector de los flujos de personas. Esta realidad es importante porque un país puede aparecer en naranja en el mapa y aún así no perder habitantes si recibe suficientes migrantes. Nota: la cifra "mágica" histórica para que una sociedad se mantenga estable considerando solo la reproducción ha sido el 2,1 criaturas por mujer de media.
Que en un estado mueran más personas de las que nacen de forma sostenida hace que salten todas las señales de alarma en tanto en cuanto provoca un problema estructural: la población envejece, la pirámide poblacional se invierte y hay cada vez menos personas trabajadoras para financiar el sistema del bienestar. Los sistemas de salud, educación y protección social fueron diseñados para poblaciones más jóvenes y numerosas. Según Naciones Unidas, para 2070 el número de personas de 65 años o más superará al de menores de 18 años a nivel global. Y spoiler: la mayoría de los estados en declive demográfico son potencias mundiales. Y en algunos casos, el declive es prácticamente irreversible.
Los países que nacen y los países que mueren
Una mirada a los países que mueren devuelve lugares como Japón, China, Corea del Sur, Rusia y casi toda Europa del Este. El caso más extremo es Japón, donde hay el doble de muertes que de nacimientos (1,2 hijos por mujer). Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán están entre 0,7 y 0,9, muy por debajo de ese 2,1. China tiene un 1 y una historia particular: la política del hijo único aplicada entre 1980 y 2015, redujo artificialmente generaciones enteras. Es cierto que se abandonó hace años, pero el daño estructural ya está hecho.
En el viejo continente, Alemania lleva con más muertes que nacimientos desde los años 70 y Francia, que era prácticamente el único estado que se salvaba gracias a décadas de ayudas públicas a la maternidad, ha visto cómo ese equilibrio se rompía. Aunque este mapa usa datos de 2023, en 2025 Francia registró más muertes que nacimientos por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
El bloque en azul incluye casi toda América Latina, el África subsahariana, Oriente Próximo y el sur y sureste de Asia. Y aunque el mapa es una simplificación que reduce el mundo en dos colores, Etiopía debería estar azulísimo: tiene más de cinco veces más nacimientos que muertes. Las poblaciones de estos países tienen tasas de fecundidad altas y población joven. Eso sí, ese crecimiento no es sinónimo de bienestar: algunos de estos lugares combinan alta natalidad con alta mortalidad infantil, una esperanza de vida baja e infraestructuras precarias para sostener ese crecimiento poblacional.
África es la gran esperanza demográfica en términos de crecimiento, lo que constituye asimismo un desafío en términos de empleo, educación y recursos. Entre el grueso de países que crecen abundan aquellos en desarrollo, pero también está el caso particular de Estados Unidos: tiene un 20% más de nacimientos que de muertes.
Hablar de países que nacen y que mueren suena alarmante, pero recordemos que en este mapa no está presente la migración que hace que estados como Alemania, Italia o España no estén perdiendo población en términos absolutos. Esto significa que el reemplazo generacional pasa a depender directamente de los flujos migratorios, lo que genera desafíos de integración, convivencia e institucionales que la cartografía no refleja.
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