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Japón vive una crisis insólita: la de "voyeurs" que sacan fotos a chicas por debajo de la falda

Yanhao Fang Aqcuruayte8 Unsplash

Los datos de las autoridades japonesas muestran un aumento de detenciones... y un cambio de perfil

Carlos Prego

Editor - Magnet

La estación ferroviaria JR Hakata de Fukuoka es ni más ni menos que eso: una terminal de las muchas (muchísimas) que se reparten por todo Japón. A finales del año pasado fue noticia sin embargo por una iniciativa poco convencional. Sus responsables instalaron una serie de espejos angulares de forma rectangular y 32,5x48,5 cm a ambos lados de las escaleras mecánicas para que los pasajeros puedan detectar cualquier movimiento sospechoso a sus espaldas.

Lo curioso es qué delitos quieren evitar los responsables de la estación. En mente no tienen tanto a los carteristas o cacos como los voyeurs con cámaras de fotos.

"¡Cuidado con las grabaciones!" El caso de la estación JR Hakata es interesante porque se enmarca en un problema mayor y que va mucho más allá de Fukuoka: el voyerismo. Más concretamente, la captación de fotos íntimas de mujeres sin su consentimiento. A modo de referencia, la comisaría de Hakata registró 200 infracciones de la ley solo entre enero y septiembre de 2025.

Así se entiende mejor que bajo los espejos instalados en las escaleras de JR Hakata haya carteles que advierten: "¡Cuidado con las grabaciones encubiertas!" "Esperamos que ayuden a reducir la delincuencia. Queremos probar a la sociedad que no toleramos el voyerismo", reivindica el jefe de la comisaría, Y. Kiyosue.

La cifra: 9.237. Ir más allá de los casos particulares o las simples anécdotas no siempre resulta fácil, pero eso mismo es lo que acaba de hacer la cadena CNN en un artículo en el que analiza el problema del voyerismo en Japón, centrando el foco sobre todo en aquellas personas que toman fotos o graban vídeos de forma clandestina, por ejemplo deslizando su móvil bajo la falda de las chicas.

Según el medio estadounidense, a pesar de los esfuerzos de las autoridades niponas por frenar el problema y el endurecimiento de las leyes, el voyerismo fotográfico sigue siendo una lacra. Solo en 2025 la policía realizó 9.237 arrestos relacionados con casos de mirones, la cifra más elevada hasta la fecha.

En 2023 otro análisis de la cadena BBC sobre el mismo tema cifraba en más de 5.000 el número de detenciones por fotos clandestinas, lo que ya por entonces suponía una cifra récord y representaba el triple de incidentes que en 2010. Uno de los colectivos más afectados eran las azafatas de los aviones. Una encuesta del sindicato nacional de aviación reveló que casi siete de cada diez auxiliares de vuelo de Japón había denunciado la toma de fotografías a sus espaldas.

¿A qué se debe ese aumento? El aumento de casos es contundente, pero no tiene por qué mostrar que el voyerismo se haya disparado. O esa no tiene por qué ser la única razón. En Japón las autoridades deslizan que si el número de arrestos ha sobrepasado los 9.200 es, en parte, porque en 2023 la legislación nacional se adaptó para reforzar la lucha contra los delitos sexuales. El cambio permitió que el 'voyerismo fotográfico' pasase de perseguirse en base a ordenanzas de las prefecturas locales a tener un marco más general, con delitos tipificados.

En realidad el cambio adoptado en 2023 es mucho más amplio y afecta a otros delitos sexuales. Por ejemplo, una de sus medidas más famosas fue la ampliación de la ley de consentimiento sexual, que pasó de 13 a 16 años. Poco antes, en 2017, Japón ya había revisado su Código Penal y de Procesamiento por primera vez en más de un siglo para aclarar dos cuestiones básicas: qué es exactamente una violación y si solo las mujeres pueden ser víctimas  de las agresiones.

Un delito 'más sencillo'. Otra clave que ayuda a entender el aumento de las detenciones es que los voyeurs que quieran tomar fotos a escondidas lo tienen hoy mucho más fácil que hace unas décadas. La expansión de los smarpthones permite que todos llevemos una cámara en el bolsillo y las redes sociales y apps de mensajería se lo pone fácil a quienes buscan intercambiar material. 

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Los reporteros de la CNN documentaron por ejemplo chats de Telegram y Discord. La primera asegura que su sistema de moderación elimina millones de archivos cada mes y en 2026 eliminó más de 260.000 grupos y canales.

Mirones y deporte. Lo cierto es que llega un repaso rápido a la hemeroteca para leer casos sobre cámaras ocultas o entrenadores quejándose de los mirones. Un caso especialmente sonado ocurrió en mayo, cuando una atleta que participó en la Travesía del Lago Dishui Xing-Quan denunció que se habían compartido fotos íntimas suyas en una plataforma oficial con 10.000 espectadores.

ZME Science asegura que hay atletas que incluso usan ropa elaborada con un tejido capaz de absorber la luz infrarroja. El objetivo: frenar a mirones que utilizan cámaras especiales para apreciar mejor su silueta o ropa interior.

Pendientes de las escuelas. El problema es lo suficientemente grave como para que en marzo el Ministerio de Educación revisase las directrices que buscan evitar las conductas sexuales inapropiadas entre docentes y alumnos. Entre otras cuestiones, el borrador del Gobierno con los cambios legislativos contemplaba el despido de aquellos profesores que cometan esa clase de delitos y que se inspeccionasen aulas, baños y vestuarios para evitar cámaras ocultas.

No es un brindis al sol ni una medida caprichosa. Hace justo un año se detuvo a dos profesores acusados de compartir imágenes íntimas de menores a través de apps de mensajería en las que, supuestamente, participaban otros maestros de primaria y secundaria. Según detalla la agencia AFP, los detenidos, hombres de 42 y 37 años, habrían fotografiado a niñas menores de 13 en ropa interior.

Importa el cuánto… y el quién. La CNN desliza otro dato preocupante: no se trata solo de que hayan aumentado los detenidos por voyerismo, es que el perfil de quienes comenten esa clase de delitos parece estar diversificándose. 

Ya no se trata solo de hombres adultos (como los profesores 'cazados' el año pasado), sino también de niños. Según los datos consultados por la cadena, los casos con menores involucrados casi se multiplicaron por seis en 2024 con respecto a 2023. Y lo peor es que el registro volvió a crecer en 2025.

Cuestión de tiempos. "Los niños pequeños tienen acceso a dispositivos digitales antes de que se les enseñe ética o alfabetización digital. Antes de que puedan distinguir entre el bien y el mal, ya disponen de herramientas que pueden usar para dañar a otros", admite Sumire Nagamori, experta en ciberseguridad.

Otro psicoterapeuta japones es incluso más claro y rotundo: "Cuando abrí la clínica hace 15 años la mayoría de mis pacientes eran hombres de media edad. Ahora atiendo a más estudiantes de secundaria, bachillerato y universidad".

Imágenes | Yanhao Fang (Unsplash), Hakan Nural (Unsplash) y Stephanie Hau (Unsplash)

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