
Hablar de sexo ha dejado de ser un problema para muchos españoles, pero el sueldo sigue generando incomodidad
La generación Z está rompiendo esa norma y ya comparte salarios para saber si cobra de forma justa
Cada noche, en La Revuelta, decenas de invitados se enfrentan a dos de las preguntas más incómodas que pueden hacérsele a una persona: sobre su vida sexual y sobre el dinero. Con la llegada de la educación sexual a las aulas, el tabú de hablar de sexo se ha reducido, pero cuando se trata de hablar del sueldo, casi todos titubean. Cambian de tema, sueltan una risa nerviosa o esquivan la respuesta como pueden. El dinero sigue siendo el verdadero tabú de las sobremesas españolas.
Fuera de España, algo parecido llevaba décadas pasando. Del sueldo no se hablaba, ni con los amigos ni con la familia. Esa regla no escrita, que boomers y generación X cumplieron a rajatabla, la generación Z la está rompiendo definitivamente.
De dinero no se habla. El silencio sobre el dinero no salió de la nada. Tiene raíces en la comparación social: hablar de lo que ganas te coloca en una escala de éxito o fracaso, y eso incomoda. También pesa la ética del esfuerzo, esa idea de que tener poco dinero es sinónimo de poca ambición, algo que en España además se mezcla además con un componente religioso que asocia la riqueza con la avaricia, tal y como contaba el economista Joan Tubau en una entrevista para El Mundo.
El sociólogo Iván Parro coincide en que el dinero dejó de ser solo un medio de intercambio y pasó a convertirse en un medio de identificación de estatus social. Tener o no tener dinero define, en parte, tu lugar en el grupo. Por eso levantar un muro sobre el sueldo también protege el ego. Nadie quiere exponer su posición en esa escala frente a los demás.
La generación Z no se calla. Mary Julia Koch, editora del Wall Street Journal, lo explicaba en una de sus intervenciones en Fox Business. Su generación ha crecido publicando su vida entera en redes sociales: relaciones sentimentales, amistades, vida universitaria y laboral. Hablar del sueldo era, según ella, el siguiente paso lógico. Y ese paso ya se está dando de forma masiva.
Según un estudio de Stepstone, el 74% de los menores de 30 años ya habla abiertamente de su salario, frente a menos de la mitad de los mayores de esa edad. La presión económica ayuda a entender esa apertura: alquileres altos, empleos precarios y una generación que necesita comparar cifras para saber si le están pagando bien. "La Generación Z y los Millennials están cada vez mejor informados sobre el salario que pueden pedir, ya que lo discuten más abiertamente que las generaciones mayores", señala el informe.
En España todavía cuesta hablar de dinero. Aquí el cambio va más despacio. Según datos de un análisis de Younited recogidos por El Periódico, el 51% de los españoles prefiere no hablar de dinero de forma abierta, y hasta un 60% de los menores de 40 cree que no debe hacerse en público. La cultura pesa, pero también la falta de formación.
El propio Banco de España lo deja claro en su última Encuesta de Competencias Financieras: casi la mitad de la población considera que sus conocimientos son bajos o muy bajos. Cuando no sabes cómo funciona algo, resulta más fácil evitar hablar de ello que arriesgarte a parecer ignorante.
Un idioma nuevo para hablar de dinero. Ese cambio de tono también tiene rostro propio en España. Streamers como Ibai Llanos han conseguido que hablar de sueldos, alquileres o hipotecas suene a conversación normal y no a reunión con el banco, algo que ha ayudado a que los creadores se conviertan en la puerta de entrada a la educación financiera de muchos jóvenes.
El secretismo de toda la vida se está desmontando poco a poco, entre reels colgados en redes sociales y una generación que ya ve en el silencio sobre el dinero más una desventaja que un tabú.
Imagen | Unsplash (Marionel Luciano, Emil Kalibradov)
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