Las fake news son cosa de baby boomers: comparten siete veces más bulos que los jóvenes

¿Te llegan más bulos al WhatsApp de tus padres, tíos o abuelos que de tus amigos o hermanos? Si es así, estás en la media estadística.

El nuevo estudio: se acaba de publicar en la revista Science Advances otro importante estudio, en este caso estadounidense y dirigido por la empresa demoscópica YouGov. A petición, Facebook ha permitido consultar más de 3.500 cuentas demográficamente representativas de la ciudadanía del país. Hay una buena noticia: la mayoría de personas no comparte información falsa.

La brecha de edad: ha sido el principal hallazgo. Aunque la práctica de difundir bulos es rara, la probabilidad de que una persona acabe compartiendo este tipo de información se correlaciona con la edad más que con el nivel educativo o el género del sujeto. Es la característica demográfica más importante, cumpliéndose así que un 11% de las personas mayores de 65 habían compartido uno o más artículos falsos frente al 3% de los menores de 30 años.

Noticias falsas, noticias y opiniones: como contamos también hace poco, los baby boomers también tienen más problemas que la gente joven a la hora de distinguir entre lo que constituye un hecho de una opinión, y por eso son más proclives a dar por buenas (y a que les vendan como buenas) valoraciones ideológicas. También son más crédulos hacia los medios: otro estudio previo explicaba cómo los mayores de 60 se mostraban en un 67% de los casos confiados sobre la veracidad de las noticias que les llegan. No sospechan tanto como los jóvenes de las fuentes.

¿Y la ideología? En ese primer informe que hemos citado señalaban que demográficamente el elemento más importante es la edad, pero a menor escala también lo hace la afiliación política. Va así: aunque los republicanos compartían más fake news que los demócratas, compartían fake news en similar porcentaje que los que se veían a sí mismos como “independientes”. También, dentro de los republicanos, los que se situaban más a la derecha compartían más bulos que los de la derecha media o moderada. Como también contamos, los extremos ideológicos de un lado y del otro muestran unos mayores índices de parcialidad y por tanto de prejuicios.

El sesgo de confirmación: ¿por qué se comparten fake news? Aunque los científicos siguen investigando, hay varios resortes ideológicos que entran en juego en este tipo de dinámicas. Entre ellas están la necesidad del refuerzo de nuestras creencias (y prejuicios) anteriores. Ello nos aporta esa necesaria y cómoda sensación de control de nuestra vida. Si queremos ser más inteligentes, debemos luchar contra nuestro instinto e intentar contradecir nuestras hipótesis. Pero hay más: también evolutivamente es siempre mejor equivocarse por ver una amenaza donde no la hay que lo contrario. Aquí tienes mucho más al respecto.

Estrategias electorales: esta brecha de edad en la difusión de bulos es relevante desde el punto de vista politológico. Como explica Andrew Guess, investigador la Universidad de Princeton y autor del estudio, esto se va a ir agravando a medida que la generación de los baby boomers envejece. Y dado que en Estados Unidos, como en España y en muchos países, las personas mayores tienden en mayor grado a optar por el voto conservador, es un campo de crecimiento que, si quisiera, podría explotar la derecha.

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