
Una semilla de trigo quemada fecha la fundición de plomo más antigua de la península Ibérica
Desde que la humanidad aprendió a sacar metales de las piedras, casi siempre la historia de la metalurgia ha ido de la mano del cobre y del bronce. Pues bien, hoy sabemos que sus orígenes fueron más dispares de lo que pensábamos. Es el caso del plomo, uno de los grandes olvidados. En la península Ibérica, la versión clásica lo asociaba a los fenicios, que llegaron hacia el año 1000 a.C., como recuerda la Universidad de Granada. Y bueno, sí y no: en un poblado de Lleida han aparecido trozos de plomo producidos allí mucho, mucho antes.
El hallazgo. Aparecieron en Minferri, un poblado de la Edad del Bronce en Juneda (Lleida), y eran tres fragmentos de escoria de entre 10 y 24 gramos que constituyen la prueba directa más antigua de fundición de plomo en Iberia. Para datarlos, el equipo de investigación analizó una semilla de trigo carbonizada hallada en el mismo silo que uno de los fragmentos, y su radiocarbono la sitúa entre el 1885 y el 1692 a. C.
Los otros dos fragmentos proceden de un pozo del mismo yacimiento, ocupado entre el 2100 y el 1600 a. C. aproximadamente. La producción se situaría, por tanto, hacia el 1900-1700 a. C., unos 700 a 900 años antes de la llegada de los fenicios.
Por qué importa. Porque cambia el quién y el cuándo. Hasta ahora se creía que el plomo ibérico llegó con los fenicios, que lo obtenían como subproducto de la plata. El estudio, liderado por la Universidad de Granada con Cambridge, la Universidad de Lleida e Iltirta Arqueología, describe en cambio una producción indígena, independiente de la plata, en el nordeste peninsular.
También es relevante que pese a que fueron pioneros en la península (de forma documentada), la fundición de plomo fue una innovación que no duró demasiado: tras el Bronce Medio, hacia mediados del II milenio a. C., la técnica desaparece del nordeste ibérico y no vuelve a documentarse hasta la llegada de los fenicios, ya en el I milenio a. C.
El origen de la metalurgia del plomo. Durante mucho tiempo, la arqueología de los metales se ha centrado sobre todo en el cobre. Trabajos recientes apuntan a que los orígenes de la metalurgia fueron polimetálicos y eso ha permitido poner el foco en otros metales. En el caso del plomo, en Europa hay procesados aún más antiguos que el de Minferri, como el de Pietrele (en Rumanía) que data del milenio V a.C., aunque son escasos.
UN VISTAZO A...
Minferri es un poblado notable dentro de la arqueología metalúrgica: es conocido por tener la evidencia más temprana de bronce con estaño creado de forma intencional de toda la península. Un dato clave: al otro lado de los Pirineos, en Le Planet (sur de Francia), hay residuos de plomo y cobre fechados entre el 2850 y el 2580 a. C., muy parecidos a los de Minferri. El equipo cree que la técnica se transmitió desde allí gracias a una red de contactos culturales entre ambos lados de la cordillera.
El método ilerdense. Las tres escorias salieron de dos contextos del yacimiento: dos de un pozo y una de un silo. Una de ellas alcanza un 12,7 % de óxido de plomo. Son residuos de fundir minerales de plomo, probablemente anglesita en una de las piezas, y minerales mixtos de cobre y plomo en las otras dos, quizá caledonita o linarita. Se trabajaron en hornos de pozo con crisoles abiertos cubiertos de carbón, a un mínimo de 1.100 °C.
Las escorias de cobre de Minferri no contienen plomo, lo que indica que se elegían minerales de cobre pobres en plomo. Por el equipo de investigación considera probable que usar minerales de plomo fuera un error, y defienden que eligieron esos minerales a propósito. Como curiosidad, los fenicios obtenían plomo de forma distinta: a partir de la galena en la copelación de plata.
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