
¿Para qué visitar museos si puedes pasearte por los pasillos de un Lawson, 7 Up, Tesco o Walmart?
En 2024 las autoridades de Fujikawaguchiko, un pueblo de Yamanashi, Japón, tuvieron que hacer algo muy poco común: tapar sus mejores vistas al Fuji. Si te situabas en una calle concreta podías obtener una panorámica fascinante de su cumbre nevada, lo que hizo que decenas de miles de turistas se agolparan en la zona, entorpeciendo el tráfico, ensuciándolo todo y encaramándose a tejados. De ahí que decidieran construir una pantalla que impidiera las fotos. Lo más curioso es que los turistas no solo buscaban el Fuji. Les gustaba ese lugar en concreto porque podían retratar la montaña con una tienda Lawson en primer plano.
Quizás parezca anecdótico, pero conecta con un fenómeno cada vez más extendido en el sector: el turismo de supermercado o supermarket safaris.
¿"Turismo de supermercados"? Exacto. El término no lo hemos inventado nosotros. Lleva ya algún tiempo en el radar de los analistas dedicados a estudiar las tendencias del turismo mundial, como Booking, Skyscanner, la plataforma de turismo de la UE o el medio especializado Condé Nast Traveler, que en enero ya avanzaba que se trataría de una de las modas más relevantes de 2026.
Si buscas en TikTok te encontrarás también con un buen (buen) puñado de vídeos que tratan precisamente de eso: turistas recorriendo tiendas de países extranjeros y que comparten sus experiencias como quien visita un museo, un parque nacional o una catedral. No son los únicos. Hace poco Dayna Camilleri-Clarke, reportera especializada en viajes, publicó una crónica en la web de la CNN en la que reconoce su debilidad por los súper y ultramarinos extranjeros.
¿Tan relevante es? Sí. A finales de 2025 Hilton publicó un informe de tendencias turísticas en el que deslizaba dos datos interesantes. Primero, que el 48% de los viajeros cocina sus propias comidas durante sus vacaciones (algo que ha facilitado el éxito de los apartamentos turísticos). Segundo, que el 77% de los encuestados reconoce que disfruta del "turismo de supermercados".
Es decir, que más allá de que tengan que acudir a una tienda para comprarse pasta de dientes, un brick de leche, una barra de pan o cualquier otro producto que necesiten durante sus viajes, viven esas escapadas a las tiendas extranjeras como una experiencia turística en sí misma. No es obligación. Es devoción.
¿Hay más datos? Sí. Hilton no es el único que se ha dado cuenta de esa tendencia. Skyscanner asegura que el 35% de los turistas planea visitar o comprar en supermeracdos durante sus salidas al extranjero y que el 73% de los británicos acuden siempre o con frecuencia a tiendas locales cuando salen de su país.
De nuevo, la clave está en por qué dedicamos parte de nuestro tiempo a pasearnos entre estanterías con cajas de cereales, paquetes de pasta y conservas en vez de ir a la playa o visitar museos. Skyscanner descubrió que el 44% busca nuevos alimentos y bebidas, el 36% versiones locales de platos clásicos y el 33% marcas que no se veden en su propia ciudad. La plataforma de turismo de la UE incluso tiene un nombre para esa tendencia en auge: "safaris de supermercado".
"Los viajeros acuden en masa a los supermercados locales en busca de experiencias culturales auténticas. Impulsados por factores económicos y el atractivo de los encuentros genuinos, los súper se han convertido en los nuevos centros culturales", señala el organismo comunitario antes de recordar que ese 'boom' coincide con el encarecimiento de las entradas a monumentos y museos, lugares en los que además no es extraño encontrarse con largas colas.
¿Por qué nos gustan tanto? En su crónica Camilleri-Clarke desliza varias claves, pero pueden resumirse en una sola: cuando estamos en casa, en nuestra propia ciudad, las visitas al super suelen suponer tareas prácticas (vamos a un Mercadona, Dia, Eroski… porque necesitamos rellenar la nevera y la despensa), pero la cosa cambia si estamos en el extranjero, ya sea por ocio o por trabajo.
En esos casos los súper representan otra cosa, ventanas genuinas y auténticas al día a día del país que visitamos. Nos permite comprar pasta de dientes cuando se nos acaba, cierto, pero también descubrir nuevas marcas, comidas e ingredientes. No solo eso. Una visita a una tienda situada a miles de kilómetros de tu casa también puede revelarte nuevos formatos de packaging o reciclado.
¿Qué tienen de especial? Lo decíamos antes: los supermercados son espacios que nos permiten sumergirnos en el país que estamos visitando y conocer mejor su gastronomía y costumbres. Y con una ventaja extra: a menudo quedan fuera de los circuitos más turistificados. Lo que ocurrió con el Lawson de Fujikawaguchiko no es habitual. Lo normal es que las tiendas se queden fuera de los tours y no estén masificadas por turistas, con lo que conservan su carácter genuino.
Si eso no fuera suficiente, las tiendas ofrecen otros dos grandes atractivos. No importa si estás en un local de 7-Eleven de Osaka, un Walmart de Nueva York, un Tesco de Londres, un Pingo Doce de Oporto o un Mercadona de Barcelona, todos los supermercados se parecen entre sí y nos sentimos cómodos moviéndonos por sus pasillos. Son espacios familiares en los que podemos observar marcas, comidas e ingredientes nuevos que no se venden en nuestro país.
¿Cuál es el otro atractivo? El precio. Visitar un super te permite disfrutar la comida local y sale más barato que ir a un restaurante o una cata. Y la experiencia no tiene por qué ser 'cutre'. Camilleri-Clarke reconoce que el mejor yogur que ha probado en su vida lo compró en una tienda de Atenas. Estaba plantada ante la nevera, ojeando etiquetas ininteligibles sin saber qué tarrina llevarse, cuando una señora estiró el brazo para llevarse un bote. Hizo lo mismo y aún lo agradece.
En los supermercados pueden comprarse también souvenirs. Por supuesto, Booking, Skyscanner y Hilton no son los únicos que se han dado cuenta. Ya hay cadenas de súper que han tomado nota del filón que tienen ante sí. La finlandesa K-Supermarket incluye algunas tiendas como atracciones turísticas en la web de Tripadvisor y la propia Mercadona ha comprobado cómo el peso de las compras de los visitantes ha ido creciendo a medida que lo hace el turismo español.
Imágenes | Siddhesh Mangela (Unsplash) y Johnny Ho (Unsplash)
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