Tecnologías tras el telón de acero V: De Chatroulette al grafeno

Encaramos la recta final de este especial sobre tecnologías nacidas tras el antiguo telón de acero, o lo que hoy se conoce como Rusia o Federación Rusa. La desintegración de la antigua Unión Soviética se cobró casi diez años de una recesión económica peor que la del crack del 29 en Estados Unidos.

Bien entrada la década de 2000 a 2010 la desaceleración tecnológica ha ido remitiendo a medida que una privatización salvaje va impulsando la industria. Aunque no siempre es fácil saber qué se está cociendo en todos los rincones del país más extenso del planeta, los inventos rusos siguen llegando y todo indica que el país tendrá un papel cada vez mayor para el futuro de las nuevas tecnologías.

Chatroulette

No todas las redes sociales y modas digitales vienen de las cercanías de Silicon Valley ni mucho menos. En 2009, un estudiante moscovita de sólo 17 años llamado Andrei Ternovskiy puso su granito de arena en la delirante comunicación social de internet con el lanzamiento de Chatroulette.

Chatroulette es una web en la que cualquier internauta puede establecer videoconferencias aleatorias con otros usuarios y salir de ellas en el momento que crea conveniente. El soporte Java y P2P hace que sean los propios usuarios los que soportan el tráfico de vídeo con una carga mínima para el servidor, que Ternovskiy tenía originalmente en su habitación.

El servicio ha sufrido numerosas críticas por la excesiva cantidad de usuarios que lo utilizaban con fines exhibicionistas. Tras una inversión económica de sus propios padres, Ternovskiy mejoró Chatroulette con diversos sistemas de filtrado y denuncia de contenidos inapropiados. El servicio sigue en activo y se financia con publicidad, aunque nunca ha pasado de ser una curiosidad morbosa más.

Yotaphone

De lo más frívolo pasamos a temas más serios como son los smartphones. Comenzamos con una excepción notable que citamos aquí porque quedó fuera de la línea temporal que comenzamos en los 60. Se trata nada más y nada menos que del primer teléfono portátil, un invento ruso que data de 1958. El dispositivo se conectaba de forma inalámbrica a una línea de teléfono estándar y puede ser considerado el eslabón perdido de la telefonía móvil.

El teléfono fue utilizado en coches de lujo para altos cargos y personalidades. Desde entonces y hasta hace poco, los móviles en Rusia han sido patrimonio casi exclusivo de grandes fortunas, con marcas exclusivas como Vertu o la Suiza Gresso como máximos exponentes.

Para la mayor parte de los casos domésticos, el mercado de teléfonos ruso ha dependido de marcas extranjeras. En agosto del año pasado, por ejemplo, Intel llegó a un acuerdo con la operadora rusa Megafón para lanzar smartphones equipados con sus últimos procesadores Atom. A finales de ese mismo año, el panorama mundial de teléfonos inteligentes se sorprendía con la presentación de Yotaphone, un smartphone Android de fabricación rusa que se caracterizaba por incorporar una pantalla LCD por un lado y otra de tinta electrónica por el otro.

Tras cosechar no pocos premios en ferias como el CES de este año, podremos probar de primera mano Yotaphone en el Mobile World Congress que empieza este mismo domingo.

El grafeno

Si, el material del que todos hablan últimamente y que promete revolucionar tantos ámbitos de la tecnología es un invento ruso. Al menos lo es a medias. El descubrimiento del grafeno como tal se atribuye en 2004 a los físicos Neil Gaim y Konstantin Noboselov, ambos de la Universidad de Manchester y ambos ganadores del premio Nobel por su descubrimiento.

El desarrollo de 2004 se realizó en colaboración con científicos del Instituto de Tecnología Microelectrónica Chernogolovka en Rusia y consistió básicamente en las primeras láminas mono moleculares de grafeno que se pudieron aislar y en la medición de sus sorprendentes cualidades conductoras.

Noboselov tiene la doble ciudadanía británica y rusa, pero estudió en el Instituto de física ye tecnología de Moscú y en la Universidad Nijmegen. Este investigador ha publicado más de 90 estudios en otros ámbitos como la superconductividad o el magnetismo y está considerado uno de los mayores científicos de la actualidad.

Todo un futuro por delante

Llegamos al final de la década y pico con la que cerramos este especial. Nos dejamos en el tintero inventos como el NS-50 Let Povedy, el buque rompehielos más grande del mundo. Desde Rusia comenzaron también con la idea de turismo espacial. De esta década son también creaciones más ominosas como la bomba termobárica de vacío, apodada El padre de todas las bombas y considerada el artefacto explosivo militar más letal por debajo de las cabezas nucleares. Básicamente, el padre de todas las bombas genera una onda expansiva a media altura que vaporiza todo lo que tiene bajo ella en un radio de 300 metros.

No queremos irnos dejando el mal sabor de boca de un artefacto de destrucción, así que preferimos citar tres inventos del pasado que también se salieron del marco temporal de esta serie de post y que dicen mucho del ingenio ruso: el LED, en 1927, el estrafalario instrumento musical conocido como Theremin, en 1931, el extintor de espuma en 1904, o la célula fotoeléctrica, en 1888. Nos despedimos quitándonos el gorro de marinero, otro invento de esa esquina del planeta tan poco conocida a veces.

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