Metáforas obsoletas de la informática: los iconos demuestran que una imagen vale más que mil palabras

Cómo hemos avanzado. Y por el camino, claro está, se han quedado muchas tecnologías e ideas que tuvieron su momento. O que quizás ni siquiera llegaron a tenerlo. Algunas de esas ideas, no obstante, calaron muy hondo, y acabaron siendo representativas de tareas que realizamos con mucha frecuencia en nuestro día a día ante el ordenador.

Son esas metáforas informáticas con las que convivimos y que han perdido algo de sentido por haberse vuelto conceptos obsoletos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero... ¿no es hora ya de que esas imágenes, ideas y conceptos se actualicen un poco?

El disco flexible, la leyenda

Los iconos de las aplicaciones que manejamos todos los días son un perfecto ejemplo del uso de esas metáforas. El disquette que representa la acción de guardar un archivo --otro concepto curioso, más sobre esto más adelante-- es uno de los claros elementos intemporales de aplicaciones que instalamos o que encontramos online.

Curioso, sobre todo cuando estos elementos han pasado literalmente a formar parte del pasado. Ya era raro ver soporte para estas unidades en placas base en 2010, pero Apple ya se deshizo de estos viejos compañeros de travesía una década antes, cuando lanzó sus primeros iMacs con unidad de CD pero sin unidad de disquette.

Otros fabricantes fueron siguiendo esa tendencia, y por ejemplo Dell anunciaría en febrero de 2003 que las unidades de disco flexible solo podrían añadirse como opción por parte de otros fabricantes en sus Dell Dimension.

Iconografía que funciona

Hay un buen puñado de iconos perennes que han logrado también superar a los objetos que los inspiraron. El teléfono que se usa para llamar y colgar llamada en Skype, Google Hangouts o en muchos de nuestros smartphones quizá debería haber sido reemplazado por el icono de un smartphone moderno, pero no ha sido así.

Qué decir del famoso sobre para cartas (físicas) que es también constante en todo tipo de servicios que quieren representar el envío de un mensaje de correo electrónico. Resulta mucho más lógico aprovechar ese concepto, como en los anteriores casos, ya que buena parte de los usuarios de informática han crecido conociendo esos objetos en su vida cotidiana.

Hay conceptos aún más antiguos en el tiempo, como la lupa, el icono que siempre se asocia a las búsquedas, o ese reloj de arena que durante mucho tiempo --es de los pocos que ha ido desapareciendo con el tiempo-- fue el símbolo que indicaba que teníamos que esperar unos instantes a que cierto proceso en ejecución terminase. Para quienes solo hemos usado reloj de arena físico en juegos como el Pictionary, la asociación resulta igualmente curiosa, aunque claramente obsoleta.

Resulta anecdótico que las nuevas generaciones probablemente hagan esa asociación automática pero por puro aprendizaje, y no por experiencia. Los más pequeños y los adolescentes no han tocado un disquette, no han cogido un teléfono y probablemente no han echado ninguna carta al buzón (¿quizás la de los Reyes Magos?), pero saben que esos iconos representan esa acciones que los creadores de esas aplicaciones idearon para ellas. Será difícil hacer que esos estándares de facto se vean modificados a corto plazo.

También tenemos un buen ejemplo en el portapapeles (clipboard) que se ha convertido en una herramienta invisible en muchos escenarios de nuestra interacción con el ordenador. Un elemento crucial para realizar esas geniales operaciones de cortar y pegar o copiar y pegar creadas por Larry Tesler que hacen uso de ese portapapeles como pequeño búfer o almacén intermedio en el que esos elementos entran y salen de forma transparente.

De hecho al portapapeles le han acompañado las tijeras ("Cortar"), los dos folios superpuestos ("Copiar") y el folio sobre el portapapeles ("Pegar") para mostrar visualmente acciones que al menos en los dos últimos casos no son obvias pero que todos hemos acabado entendiendo sin más. Una imagen vale más que mil palabras.

El uso hace la regla

A esos iconos les acompañan otras metáforas en forma de conceptos y elementos que manejamos a diario y que han perdido parte de su significado. Uno de los mejores ejemplos lo tenemos en el famoso cortar, copiar y pegar que a priori debería relegarse a algo físico como el papel.

Y sin embargo, ahí estamos todo el día, cortando, copiando y pegando. En todo tipo de aplicaciones, y en todo tipo de servicios web. En nuestros PCs, en nuestros portátiles, pero también en nuestros móviles, donde lo de copiar y pegar fue desde luego todo un hito en los iPhones. Probablemente muchos recordéis como Apple anunció el soporte de esta característica a bombo y platillo con el lanzamiento del iPhone 3GS con iOS 3.0, y durante meses la inclusión de esa opción hizo correr ríos de tinta (electrónica).

También resulta irónico el hecho de que contemos con elementos físicos en nuestros dispositivos que no llegan a ser metáforas pero que demuestran cómo en algunos campos sería necesario algún cambio significativo. Entre esos candidatos yo destacaría a una tecla maldita: el bloqueo de mayúsculas.

Teniendo en cuenta que escribir en mayúsculas está considerado como "gritar" en Internet (lo que haría que lenguajes como BASIC parecieran destinados a adictos a "Sálvame deluxe"), el sentido que la tecla de bloqueo de mayúsculas (Caps Lock en inglés) parece desaparecer. Y sin embargo ahí la tenemos, siempre presente.

Adiós, bloqueo de mayúsculas. Hola, lupa.

O casi siempre, porque hay algunos avances en este sentido. Los grupos de presión --la simpática iniciativa de CAPSoff.org es un buen ejemplo-- y los debates sobre la inutilidad de esa tecla parecen haber calado hondo en los responsables de Google, que, atención, parecen obligar a los fabricantes de Chromebooks a eliminar esa tecla de los teclados de estos portátiles (por cierto, sí aparece esa lupa de la que hablábamos antes como tecla importante para búsquedas).

Otros conceptos parecen demasiado arraigados para desaparecer. El ratón sigue siendo un elemento imprescindible para buena parte de los usuarios de ordenadores personales --mención aparte merecen los gamers--. Sin embargo, su uso parece estar algo amenazado por esa era post-PC y por el auge de tablets e incluso de Ultrabooks convertibles e los que las interfaces táctiles y los trackpads (como el magic trackpad de Apple) se posicionan como una alternativa muy interesante e incluso natural para sus usuarios.

Algo similar ocurre con un concepto aún más abstracto pero también universal: el de la palabra "archivo", que es todo un comodín que nos ayuda a referirnos a cualquier tipo de dato, ya sea imagen, vídeo, texto, o ejecutable. Teniendo en cuenta su acepción original, el que se haya creado una acepción específica para el campo de la informática es cuanto menos demostración de cómo el uso hace la regla. Lo que no significa que muchas de esas ideas parezcan algo obsoletas.

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 110 Comentarios

Portada de Xataka