
Swift tiene un 90% de probabilidad de desorbitarse y caer antes de que acabe el año. Con su única salvación dando vueltas sin parar, la cosa pinta mal
El pasado 3 de julio se lanzó LINK, la heroica nave con la que la NASA y la compañía Katalyst Space Technologies quieren rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift de una caída casi segura. La nave se fabricó en tiempo récord gracias a una gran inversión, tras comprobar que las posibilidades de Swift de sobrevivir a 2026 eran muy bajas. Todo parecía ir sobre ruedas, pero han sido precisamente dos de las ruedas que controlan la orientación del vehículo en el espacio las que han provocado que lleve varios días girando sin control.
Tanto la NASA como Katalyst han asegurado que están solucionando poco a poco el problema y que esperan que LINK pueda llegar a su destino. Pero lo cierto es que, de momento, no se ha solventado del todo, por lo que no se puede saber con seguridad si el telescopio podrá salvarse a tiempo.
Vueltas y más vueltas. El pasado fin de semana se hizo pública una incidencia importante en el funcionamiento de la nave LINK. Esta se produjo a dos niveles. Por un lado, dos de las ruedas de reacción a bordo, encargadas de controlar la orientación, dejaron de funcionar. Por otro, su sistema de propulsores de gas frío, empleado para el control fino, empezó también a dar problemas. Como resultado, la nave empezó a girar de forma descontrolada. A todo esto se suma que se ha perdido intermitentemente la comunicación entre LINK y los controladores en Tierra.
Lo que sí funciona. El equipo que se encarga de la misión ha confirmado que el resto de componentes funcionan adecuadamente. Estos son, por ejemplo, los sistemas de propulsión eléctrica, robótica, detección RPO y energía. Tampoco se han detectado fallos en los sistemas de comunicaciones en banda S y banda L.
En la última actualización de Katalyst, publicada el pasado 28 de julio, se anunció que la compañía está trabajando para reducir la velocidad de rotación y estabilizar la nave usando sus propulsores eléctricos orientables. De momento, los primeros encendidos de los propulsores están dando los resultados deseados, aunque queda bastante trabajo por delante.
La misión. El objetivo de LINK es rescatar al telescopio Swift de su declive. Este fue lanzado en 2004 para investigar las explosiones de rayos gamma. En sus más de 20 años de trabajo ha hecho un trabajo magnífico. Sin embargo, últimamente ha comenzado a experimentar un declive peligroso, ya que la intensa actividad solar, junto a la atenuación lógica de la atmósfera a medida que nos alejamos de la Tierra, han ralentizado el telescopio, llevándolo poco a poco a una órbita más baja e inestable. Este año se hicieron cálculos que apuntaban a un 50% de probabilidad de que Swift se desorbitara por completo y cayese sobre la Tierra para junio de 2026. La cifra subía a un 90% para antes de que finalice este año.
Por suerte, ese fifty-fifty de mitad de año no se cumplió, pero el futuro no era nada tranquilizador, por lo que la NASA invirtió 30 millones de dólares en construir LINK en un tiempo récord de 9 meses. Una vez que llegase hasta su objetivo, la nave de Katalyst tendría que usar sus tres brazos robóticos para agarrar el telescopio a unos 350 kilómetros sobre la Tierra. Después, usaría sus propulsores de xenón para empujarlo de nuevo a una órbita más estable.
El futuro de LINK y Swift. El telescopio Swift sigue en declive, mientras que los responsables de LINK trabajan a contrarreloj para solucionar las incidencias. Las reparaciones se alargarán unos días. Después, si todo va bien, habría que ajustar el software de la nave para solucionar el hardware fallido. Llegados a este punto, los miembros del proyecto decidirán si la nave está realmente “sana” como para ir en busca del telescopio.
Mientras tanto, los científicos de la NASA y Katalyst contienen la respiración a la espera de un desenlace del que están atentos también los miembros de otros proyectos, como Hubble. El famoso Telescopio Espacial está comenzando a experimentar un declive similar al de Swift, pero sus responsables no tienen claro si sería rentable invertir en el desarrollo de una nave como LINK o si, por el contrario, sería mejor permitirle su merecida jubilación. Puede que esta incidencia haya aclarado un poco sus ideas. Sea como sea, todos tendremos que esperar para conocer el desenlace.
Imagen| NASA
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