
La energía oscura lleva casi 30 años siendo un misterio. ¿Pero y si estamos buscando algo que no existe?
Los astrónomos llevan décadas intentando desentrañar los misterios de la materia y la energía oscura. Sin embargo, ahora un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha lanzado la más controvertida de las soluciones: no hay nada que buscar, porque la energía oscura no existe. Y se han quedado tan panchos. Lógicamente, las reacciones no se han hecho esperar. Algunos investigadores creen que es una solución interesante en la que vale la pena seguir indagando. Otros, en cambio, consideran que no tienen pruebas suficientes para tirar por tierra todo un modelo cosmológico. Al fin y al cabo, hay muchos más indicios de la existencia de energía oscura que los que ellos se han encargado de desmentir.
Supernovas demasiado débiles. La materia y la energía oscuras surgieron como solución al problema de la expansión del Universo. Este es un fenómeno por el cual las galaxias están cada vez más lejos unas de otras. Pero no porque se estén moviendo de su sitio, sino porque el espacio entre ellas se ensancha. Ocurre algo así como con un globo en el que pintamos una serie de puntitos. Cuanto más se infla el globo, más se separan los puntitos. Hoy en día no sabemos solo que el Universo se expande. También entendemos que es una expansión acelerada, ya que la velocidad a la que se expande es más rápida si medimos galaxias cercanas que si nos centramos en puntos del Universo más cercanos al Big Bang.
Todo esto se mide como cualquier velocidad. Distancia entre tiempo. Las distancias se calculan usando como referencia las supernovas Ia, ya que tienen un brillo muy característico que actúa como un faro y sirve para mapear el Universo. Los autores del estudio que se acaba de publicar también usaron supernovas para hacer sus propios cálculos, pero se centraron en uno de los catálogos más actuales que hay sobre ellas. Ahí, vieron que las supernovas más jóvenes tienen un brillo más tenue, que podría haber llevado a los científicos a sobreestimar su distancia, dando lugar a la idea errónea de que el universo se expande de forma acelerada.
La energía oscura como solución. En realidad, según la Teoría de la Relatividad General, lo esperable sería que la expansión del Universo se ralentizara, ya que las galaxias experimentan el tirón gravitatorio de sus propias vecinas y este debería actuar como freno. Sería algo así como ocurre con la velocidad de una pelota que se lanza hacia arriba. Poco a poco la gravedad terrestre la va ralentizando hasta que llega un punto en el que se para y cae. Sin embargo, eso no pasa. Debe haber algo revirtiendo este efecto y ahí es donde entra en juego la energía oscura, ya que ejercería una presión negativa que evita el colapso por este tirón gravitacional y, de paso, acelera cada vez más la expansión. Ahora bien, ¿de dónde viene esa energía oscura? Nadie lo sabe, como nadie ha encontrado pruebas sólidas sobre la existencia de materia oscura.
No es la primera vez. En realidad, este equipo de científicos de la Universidad de Oxford ya ha ido en contra de la hipótesis de la energía oscura en el pasado. Inicialmente, señalaron que los cálculos sobre la expansión acelerada del Universo tendrían errores estadísticos y que, si estos se solventaran, no habría nada que solucionar con la existencia de la energía oscura. No obstante, no dieron muchas pruebas sobre esos supuestos errores. Ahora, sí que han arrojado algo más de luz con su nuevo estudio, de ahí que la polémica haya sido mucho más intensa.
A favor y en contra. En declaraciones a New Scientist el astrónomo de la Universidad de Bielefeld Dominik Schwarz señala que le parece una investigación muy interesante, ya que podría explicarse el origen de todas las discrepancias que hicieron necesario lanzar la hipótesis de la energía oscura. En cambio, Joshua Frieman, del Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC de Estados Unidos, cuenta en el mismo medio que disponemos de pruebas sobre la aceleración de la expansión del Universo provenientes de múltiples fuentes, incluyendo otros conjuntos de datos de supernovas, mediciones de la estructura a gran escala y la radiación cósmica de fondo de microondas. Por lo tanto, el análisis de supernovas por sí solo no sirve para desmentir nada.
Lógicamente, serán necesarias más pruebas, tanto a favor como en contra de la energía oscura. De momento, parece que los defensores de su existencia ganan, mientras que los que opinan lo contrario siguen considerándose polémicos.
Imágenes | DES Collaboration/NOIRLab/NSF/AURA/M. Zamani | NASA/CXC/Rutgers/G.Cassam-Chenaï, J.Hughes et al.; Radio: NRAO/AUI/NSF/GBT/VLA/Dyer, Maddalena & Cornwell; Optical: Middlebury College/F.Winkler, NOAO/AURA/NSF/CTIO Schmidt & DSS
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