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El James Webb ha detectado por primera vez nubes de agua variables fuera del Sistema Solar

Enana Marron 1

Las nubes de agua fuera de nuestro vecindario son de lo más exótico

Azucena Martín

Editora

La detección de nubes más allá de la Tierra genera mucha expectación. Las de Venus o las de Marte, por ejemplo, han sido muy estudiadas en los últimos años. Sin embargo, si hay nubes que resultan aún más intrigantes son las que se encuentran más allá del Sistema Solar. En su mayoría se trata de nubes de materiales que se condensan a alta temperatura, como silicatos, hierro o ciertas sales y sulfuros. Las nubes de agua son algo mucho más raro. Por eso, que en 2014 se encontrase una enana marrón con nubes de agua a su alrededor, fue todo un hito. Un hito que ahora ha ido un paso más allá, pues se ha descubierto que son nubes de agua variables.

Nubes que cambian de grosor. Gracias a observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, un equipo de científicos de la Universidad de Arizona ha descubierto que las nubes en torno a la enana marrón WISE 0855 cambian de grosor con el tiempo, como el clima de la Tierra. Concretamente, se hacen más gruesas y más finas a medida que el objeto rota y muestra distintas zonas con diferente nubosidad y temperatura. Por otro lado, se detectaron señales rítmicas de monóxido de carbono y fosfina. Estos gases son arrastrados desde las capas profundas y calientes de la enana marrón hacia las capas superiores de la atmósfera por la convección. 

Mejor que la fotometría. Tradicionalmente, las nubes en torno a los planetas o enanas marrones se han estudiado mediante fotometría. Esta técnica permite detectar cambios de brillo en la luz que proviene de los objetos. Pero la luz se detecta como una sola banda o, como mucho, unas pocas. Por eso, no pueden discernir a qué se deben esos cambios de brillo. En cambio, los espectrógrafos, como los que lleva a bordo el James Webb, separan la luz en sus distintas bandas, según su longitud de onda. Como resultado, pueden detectar cambios mucho más específicos y determinar la composición y la temperatura de la atmósfera del objeto, entre otros parámetros.

Por eso, podría ser esperable que en el futuro se detecten más nubes como esta. Eso sí, cabe destacar que WISE 0855 está bastante cerca de la Tierra, a 7,4 años luz. Además, tiene una temperatura adecuada para que el vapor de agua pueda condensarse y formar nubes. Es la enana marrón más fría que se conoce, de hecho. No hay tantos planetas o enanas marrones suficientemente cercanos y fríos como para poder estudiarse. Aun así, ahora que tenemos el James Webb, puede que WISE 0855 deje de ser una excepción.

¿Por qué una enana marrón? Las enanas marrones son objetos a medio camino entre una estrella y un planeta. Básicamente, son demasiado masivas para considerarse como planetas, pero demasiado pequeñas para fusionar hidrógeno como las estrellas. Aun así, guardan cierto parecido con Júpiter y los exoplanetas gaseosos. 

Ahí está la clave. Entender todo esto no es interesante solo por ser un evento único, sin nada igual más allá de los confines del Sistema Solar. También es interesante porque, por ese parecido con Júpiter, comprender cómo se forman las nubes en esta enana marrón puede darnos información sobre las atmósferas de los exoplanetas gigantes gaseosos. El James Webb está empezando a estudiarlas a conciencia, por lo que este primer hallazgo puede ser un fantástico hilo del que tirar. 

Imagen |NASA/JPL-Caltech

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