
Los detectores como LIGO han logrado hitos fascinantes, pero tienen una gran limitación
Los detectores de ondas gravitacionales terrestres, como el famoso LIGO, han hecho descubrimientos muy interesantes en la última década. Sin embargo, hay un gran consenso que apunta a que sería muy útil detectar este fenómeno cósmico directamente desde el espacio. Por eso, algunas agencias espaciales ya están manos a la obra para poner en marcha sus propios proyectos. Uno de ellos es la misión Taiji, de la Academia China de Ciencias, con la que, de hecho, se acaba de dar un gran paso adelante.
Todo listo para Taiji 2. La misión Taiji consta de tres fases. La primera ya se puso en marcha en 2019. Para la segunda había que probar una pieza llamada núcleo óptico interferómetro de función completa. Las pruebas realizadas en Tierra han ido a la perfección, por lo que se considera que se podría lanzar la segunda fase lo antes posible. De hecho, su lanzamiento estaba programado inicialmente en 2024, pero ha ido sufriendo retrasos. Por suerte, parece que ahora ya sí que están todas las piezas preparadas.
Tres naves en total. La misión Taiji se compone de tres naves, colocadas estratégicamente en el espacio a millones de kilómetros de distancia. Todas estarán conectadas entre sí a través de interferometría láser, de manera que se puedan detectar leves cambios en estas distancias que se pudieran asociar a ondas gravitacionales. La primera fase de la misión, en la que se ha analizado el sistema de interferometría, se lanzó en 2019.
Se espera mandar cuanto antes la segunda parte, en la que se pondrán en el espacio las dos primeras naves. En cuanto a la tercera, en principio el calendario establecido sitúa su lanzamiento en la década de 2030.
Mejor en el espacio que en la Tierra. Las ondas gravitacionales son ondas producidas en el espacio-tiempo como resultado de un evento catastrófico. Este tipo de eventos podrían ser, por ejemplo, la fusión de estrellas de neutrones o la colisión de agujeros negros. Cuando esto ocurre, el espacio-tiempo experimenta una perturbación similar a la que se produce cuando se tira una piedra en un estanque. Esas son las ondas gravitacionales. Los observatorios terrestres, como LIGO, pueden detectarlas, pero tienen una pequeña limitación. Y es que podría haber confusiones con el ruido sísmico y otras interferencias terrestres. En el espacio, ese problema desaparece.
Taiji al rescate. Según las pruebas que se han realizado en Tierra y los análisis del sistema de interferometría que ya se han llevado a cabo en el espacio con Taiji-1, esta misión es capaz de reducir muchísimo las interferencias. Además, el núcleo óptico que se acaba de probar es capaz de detectar perturbaciones del orden de los picómetros. Es decir, en la Tierra puede discernir desplazamientos equivalentes a la diezmilésima parte del diámetro de un cabello humano.
Aunque esas distancias cambiarían en condiciones espaciales, sigue siendo una gran precisión. Por eso, se espera detectar incluso ondas gravitacionales causadas por agujeros negros de masa intermedia.
Otras misiones similares. La Agencia Espacial Europea también tiene su propia misión dirigida a detectar ondas gravitacionales en el espacio. Se trata de LISA, un proyecto con el que se planea hacer algo parecido: lanzar al espacio tres naves conectadas por interferometría láser. En este caso, el lanzamiento de todas las naves está programado para 2035, por lo que China podría llevar algo de ventaja. Eso sí, hasta que no esté el triángulo completo en el espacio, no se podrá dar por completada la misión. Quizás Europa logre adelantar al país asiático.
Imagen | NOIRLab
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