Esta casa espacial era una ruina: cómo la tecnología aún sigue construyendo nuestro futuro hogar en el espacio

Dice Stephen Hawking que de aquí a mil años tendremos, la raza humana, que abandonar nuestro “frágil planeta”. Javi Sánchez nos hacía un repaso esta mañana de las principales propuestas de la ciencia ficción a la hora de vivir en el espacio. Todas y cada una de ellas son espectaculares pero tienen un problema de dimensiones astronómicas: son imposibles de llevar a cabo con la tecnología actual.

Quién sabe si en un futuro viviremos en uno de esos toroides de Standford o en la Weyland-Yutani del universo Alien. De momento no lo sabemos pero las propuestas que ya hay sobre la mesa son bastante más realistas que las que nos proponen desde el siempre espectacular prisma de la ciencia ficción. Todavía queda para vivir en unas de esas naves intergaláticas pero eh, quizá podamos ir de acampada (retorno no garantizado) a alguno de los planetas cercanos a al tierra dentro de “poco”. Nótese las comillas.

X Hab, esta es la casa en el espacio que imagina la NASA

Todos hemos vivido en algún momento de nuestra vida alguna experiencia con edificios inflables. Bien de pequeños montando en un castillo hinchable o acompañando a algún chaval a que juegue dentro de ellos. No son la estructura más segura del mundo pero hay que reconocer que son fáciles de montar. Precisamente por eso la NASA lanzó un concurso en el 2010 para construir casas en el espacio.

Con un premio de 48.000 dólares, X Hab se convirtió en uno de los proyectos más ambiciosos a la hora de desarrollar una casa para el espacio. El objetivo era crear un módulo habitable y que además se pudiera acoplar a la estructura de las naves de la agencia espacial de los Estados Unidos. Lo que empezó como un desafío para estudiantes se ha terminado por convertir en un proyecto de futuro a corto plazo viable.

Pasan los años y de aquella ilustración que parecía más propia de un libro del colegio pasamos a los primeros prototipos. Casas inflables donde un par de personas podían vivir durante una temporada: un módulo para entrar y quitarse el polvo del exterior, un espacio central donde se puede habitar y por supuesto un módulo de higiene para cubrir ese tipo de necesidades. A todo eso hay que sumarle una fuente de energía que se encarga de abastecer este proyecto de la NASA.

En cinco años el proyecto ha evolucionado mucho y a día de hoy se está llevando una nueva convocatoria para en 2015 presentar las nuevas ideas relacionadas con X Hab. Se han realizado varias fases de prueba en 2013 pero, evidentemente, en la tierra con las condiciones no son las mismas que las que nos podríamos encontrar en otros planetas por lo que la validez es un tanto cuestionable.

No es una nave interespacial ni una gran colonia en la que vivirían miles de personas pero de momento cumple como proyecto para permitir que un reducido grupo de astronautas pueda vivir en un futuro en la superficie de otro planeta. A día de hoy ya sabéis que colonizar planetas y vivir en ellos resulta algo imposible, incluso en astros tan cercanos como la luna o Marte, de momento son los Rover y compañía quienes nos van preparando el terreno.

Vivir en Marte no está del todo mal, decía Elon Musk

Elon Musk se ha ganado la fama con Tesla y sus coches eléctricos pero muchos ya sabéis que no es el único negocio que tiene entre manos. SpaceX se ha postulado como la iniciativa privada más potente a la hora de conquistar el espacio y ofrecer servicios para poner astronautas en órbita. Hace poco vimos cómo ya estaban preparando un vehículo tripulado para comenzar a hacer las primeras pruebas.

Sin embargo la ambición de Musk es inmensa, tal es así que en su momento llegó afirmar que podemos colonizar la luna y Marte cuando nosotros, de verdad, queramos hacerlo. Un órdago en toda regla y que ha hecho que más de uno se cuestione la veracidad de estas palabras. ¿Vida en un planeta donde es necesario hacer un viaje de ocho meses y las condiciones para que habitemos allí son realmente hostiles?

Por hace un breve repaso de las “especificaciones técnicas” del planeta rojo: la gravedad es de 3,71 m/s² (en la tierra el valor es de 9,78 m/s²), el polvo de marte es más corrosivo, está cargado eléctricamente y además el cloro del suelo resulta tóxico para nuestra glándula tiroide. No es el mejor barrio para ir a vivir. La luna es otra historia y algunos ven nuestro satélite natural con buenos ojos para explotar recursos naturales como el titanio o el helio 3.

Mientras se ponen de acuerdo para avanzar este sueño, Elon Musk y Robert Bigelow (dueño de la cadena de hoteles Budget Suites of America) utilizarán una de las naves de Space X para enviar a la ISS un módulo inflable para probarlo. El objetivo de este empresario es crear un hotel espacial que se pueda utilizar tanto para hacer turismo como para emplearlo con fines científicos para realizar diferentes investigaciones en su interior. Estaremos atentos al 2015.

Las casas están muy bien pero ¿cómo viviremos en ellas?

De acuerdo, supongamos por un momento que cualquier de los proyectos que hemos visto hasta ahora llega a buen puerto. Logramos instalar una casa en la luna donde al menos dos personas puedan vivir durante una larga estancia. ¿Qué ocurre con las necesidades más básicas como, por ejemplo, comer? En principio se barajan dos alternativas al respecto.

Por un lado que se envíe comida cada cierto tiempo para abastecer a los astronautas residentes. Teniendo en cuenta que a día de hoy no es fácil enviar una nave a un planeta y que esta vuelva a despegar la cosa se complica si no queremos llenar la superficie de restos de vehículos y motores de todo tipo, aunque al menos se podrían reciclar.

Volviendo a los alimentos, tenemos esde la típica comida preparada para consumir en el espacio a impresoras 3D que puedan imprimir alimentos con una apariencia y un sabor más sugerente que el de productos preparados única y exclusivamente para cubrir los nutrientes más básicos. Eso sí, al menos dentro de poco podrán disfrutar de un café recién hecho.

Otra opción son los cultivos de alimentos. Una posibilidad muy interesante pero que implica una serie de dificultades: falta de luz solar, temperaturas, oxígeno, la falta de gravedad, que lo que se cultive sea apto para nuestro consumo… La NASA dice que hay unos cuantos candidatos a sobrevivir en estas condiciones: lechugas, espinacas, zanahorias, tomates, cebollas, pimientos, fresas…

De hecho, recientemente se han hecho pruebas para cultivar lechugas en la ISS. Una vez se cosechen, se congelarán y se enviarán de vuelta a la tierra para realizar una serie de pruebas y comprobar que se pueden comer sin sufrir ningún tipo de problema. Los carnívoros lo iban a pasar un poco mal pero si hay éxito no habrá excusa para no comer alimentos frescos.

Una mudanza espacial de no retorno

Por otro lado tenemos todo lo relacionado con los problemas de salud. Está demostrado que los astronautas que pasan cierto tiempo en condiciones de gravedad cero o baja acaban perdiendo densidad en los huesos que a la larga deriva en diferentes tipos de lesiones.

Hace poco vimos cómo se estaba desarrollando un tipo de calzado especial que permitirá en un futuro realizar ejercicios con poca gravedad para seguir manteniendo los músculos con fuerza y que los huesos no se debiliten con el paso del tiempo en el espacio. Lo que vimos no era más que un prototipo eso sí.

Luego nos quedan aspectos más mundanos como las actividades a realizar una vez estemos en la luna o Marte. En la visión que nos propone la ciencia ficción podremos hacer de todo: llevar una vida corriente como en la tierra, disfrutar de las últimas tecnologícas del momento e incluso combatir con razas alienígenas de todos los tamaños y colores.

La cruda realidad es que a día de hoy sólo nos tocaría hacer labores de investigación o pasar el tiempo como mejor podamos con unos recursos bastante limitados. Teniendo en cuenta que además los proyectos que hay para instalarse en un planeta son de no retorno más de uno se lo termina pensando dos veces, aunque voluntarios no les faltan.

De momento la urbanización del espacio sigue siendo más un terreno de la ficción y aunque hay proyectos sobre la mesa todavía hay muchas otras cuestiones que resolver porque no sólo se trata de plantear casas diseñadas para aguantar las condiciones más allá del planeta tierra, también hay que asegurar un suministro de recursos básicos para poder vivir. Todavía nos toca esperar muchos años para abandonar nuestro frágil planeta.

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