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AtLAST, el telescopio que destapará las galaxias “emborronadas” del Universo sin gastar ni una gota de combustibles fósiles

Nobeyama Atlast

Aún está en construcción, pero ya hay mucha expectación con su llegada

Azucena Martín

Editora

Un equipo internacional de científicos, liderado desde Europa, está poniendo en marcha un telescopio que nos ayudará a ver lo que hay debajo de la zona borrada del Universo. Vale, nadie ha borrado medio cosmos, pero sí que es cierto que hay una buena parte cubierta de una capa tan densa de polvo que pocos telescopios pueden mirar bajo ella. Los que lo hacen, como el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), solo puede centrarse en una porción de cielo muy pequeña. En cambio, el que se presenta ahora, llamado Atacama Large Aperture Submillimeter Telescope (AtLAST), es capaz de mirar bajo el polvo a la vez que actúa como un gran angular. 

Todo ventajas. AtLAST es el resultado de un proyecto liderado por Europa, en el que también participan Chile, Sudáfrica, Canadá, Taiwán, Tailandia, Nueva Zelanda, Japón  y Estados Unidos. Consta de una sola antena parabólica de 50 metros y un espejo revestido con paneles de aluminio, además de una estructura masiva de acero que sirve como refuerzo. También hay un espejo secundario de 12 metros. Es capaz de analizar regiones muy amplias de cielo y en el proceso solo consume energías renovables. Incluso se ha intentado minimizar la huella de carbono en la obtención del aluminio y el acero para construir la estructura.

AtLAST vs ALMA. Tanto AtLAST como ALMA son telescopios submilimétricos ubicados en el desierto de Atacama. Este es un lugar ideal para este tipo de observaciones, ya que se encuentra a gran altura, con sus telescopios ubicados en torno a los 5.000 metros, de modo que la densidad de la atmósfera está reducida y no dificulta las observaciones. Además, no hay contaminación lumínica y casi nunca llueve, por lo que tampoco las nubes tapan el cielo. Hasta ahí, todo bien. Los dos telescopios están en un lugar privilegiado. 

No obstante, hay algo que da muchas ventajas a AtLAST frente a ALMA. Con sus 66 antenas, ALMA funciona como una especie de microscopio. Puede analizar regiones del cielo miles de veces más pequeñas que nuestra Luna. En cambio, AtLAST, con una sola antena, puede ver de una vez el espacio que ocupan 16 lunas. 

¿Por qué submilimétricos? Los telescopios submilimétricos son aquellos capaces de detectar ondas del espectro electromagnético con longitudes por debajo del milímetro. Esto va desde el infrarrojo lejano hasta el microondas. Esto los convierte en los únicos telescopios capaces de ver con nitidez lo que hay debajo de las capas más densas de polvo. Algunos telescopios espaciales, como el James Webb, pueden hacer esto hasta cierto punto. Sin embargo, este trabaja solo desde el infrarrojo cercano al medio. Las emisiones en el rango de las microondas y el infrarrojo lejano son invisibles para él.

Los secretos de las galaxias. Bajo esas nubes de polvo se encuentran los viveros estelares. Las nubes de gas se colapsan para dar lugar a esos cúmulos en los que se va gestando el nacimiento de la estrella. Por eso, poder mirar con nitidez ahí abajo permite analizar de una forma mucho más precisa la evolución del Universo. Por ejemplo, se puede estudiar cómo se ha ido expandiendo y qué papel ha tenido en ello la materia oscura. Incluso se puede investigar cómo surge la vida en el espacio. 

Cifras increíbles. Otros telescopios pueden detectar la luz que hay bajo esas nubes de polvo, pero no pueden diferenciar unas galaxias de otras. Gracias a AtLAST, en cambio, se espera poder detectar hasta 50 millones de galaxias en 1.000 horas de observación.

Energía limpia. Este telescopio utiliza energías renovables, como la solar, y la almacena en baterías de hidruro metálico. Pero, además, actúa de una forma parecida a como lo hace un coche híbrido. Y es que, después de moverse para posarse en regiones distintas del cielo, va perdiendo velocidad, cuya energía cinética se aprovecha para obtener electricidad. Así no hay que gastar combustibles fósiles.

Esto es solo el principio. Se espera que en la década de 2040 haya varios telescopios de este tipo. Esto no ha hecho más que empezar. Aún no hay fecha para que AtLAST empiece a funcionar, aunque si todo va bien se espera que sea en torno a la década de 2030. Sea como sea, lo que está claro es que, cuando empiece a trabajar, nos ayudará a desvelar secretos de lo más interesantes. 

Imágenes | Telescopio de Nobeyama (Lapinov)

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