Barcelona tendrá una nueva forma de combatir el calor: una central subterránea que usa agua del mar para enfriar edificios

Barcelona

La red de climatización sostenible de la ciudad actuará como una gigantesca máquina de aire acondicionado gracias al Mediterráneo

Alexandra Ramírez

Colaborador

La transición energética no solo consiste en construir instalaciones de energías renovables. También puede ser cambiar completamente la arquitectura con la que producimos, distribuimos y consumimos energía. 

Es el planteamiento detrás de la nueva Central de Bogatell en Barcelona, la tercera planta de la red urbana de calor y frío de Barcelona. Como explican desde Energías Renovables, Bogatell pasa a formar parte de una red de climatización sostenible que, gracias a su incorporación, podrá generar frío de alta eficiencia energética y dar confort a más de 190 edificios de Poblenou.

¿Cómo funciona esta red de climatización en Barcelona? Al contrario que la climatización convencional donde cada edificio tiene sus propios equipos de refrigeración, una red urbana de calor y frío permite tener una única central para producir el frío y distribuirlo mediante tuberías hasta los edificios que están conectados a ella. Este ya es el caso de Barcelona, que cuenta con dos centrales de Districlima, en Fórum y 22@. 

Ahora, esta red urbana se completa con una nueva planta, la de Bogatell, que ampliará el servicio a 2,5 millones de metros cuadrados, generando así un 33% más de superficie climatizada e incluyendo en el proyecto a 192 edificios de la ciudad, que van desde hoteles a centros docentes, pasando por centros socio-sanitarios o viviendas.

El truco está en el agua de mar. La principal novedad es que esta central no usa agua dulce, sino que la extrae del Mediterráneo con un sistema de captación y vertido de agua de mar. La instalación recoge agua a 700 metros de la costa y, a través de un sistema de condensación, la refresca hasta conseguir el mismo frío obtenido con hielo de las dos centrales anteriores.

Su funcionamiento consiste en que este aire fresco circule por un circuito cerrado de unos 26 kilómetros de tuberías, generando frío de alta eficiencia por la red. Después de utilizarse en el proceso, el agua de mar vuelve al Mediterráneo unos 5ºC más caliente que cuando fue captada, tras pasar por los sistemas de filtrado y tratamiento previstos para la instalación.

Un aire acondicionado gigante que es invisible. La otra particularidad de Bogatell está en que buena parte de esta gigantesca infraestructura está bajo tierra. La central se ha construido de forma soterrada para reducir su impacto sobre el entorno urbano, aunque hacerlo ha sido todo un desafío, ya que el equipamiento incluye un sistema de captación y retorno de agua de mar, grandes equipos de producción de frío a 15 metros por debajo del nivel del mar, y un depósito de agua helada de 14.000 metros cúbicos. 

Frío de alta eficiencia. Tras una inversión inicial de 47 millones de euros, la Central de Bogatell ampliará la red un 33% más o en la ciudad de Barcelona y reducirá alrededor de un 90% el consumo energético de origen fósil, en comparación con otros sistemas convencionales de climatización, según cuentan desde Energética 21.

Con una capacidad de 56 MW frigoríficos, de los cuales 42 MW corresponden a producción y 14 MW a almacenamiento, el proyecto refuerza la capacidad de la red para sustentar el desarrollo urbano de Barcelona con una solución energética más eficiente, estable y sostenible. Por ejemplo, durante el 2025 (aún sin la planta de Bogatell), la red de Districlima contribuyó a evitar el envío de unas 36.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.


Imagen | Kaspars Upmanis

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