Musk ha convertido Twitter en un culebrón. En el capítulo de hoy: despidos, consejo de moderación y pagos

Si los prolegómenos de la compra de Twitter fueron un auténtico culebrón digno de los más imaginativos guionistas de Netflix, el desembarco de Elon Musk al frente de la compañía no lo está siendo menos. No hace ni una semana que el autoproclamado Chief Twit (sic) entró en las oficias de la empresa con un lavabo entre los brazos y las noticias sobre la red no han parado de sucederse a velocidad de Kalashnikov, una cadencia delirante a la altura de los capítulos de ‘24’.

Tanto ha pasado y tan rápido en los últimos días que bien vale la pena pararse un minuto, hacer balance y preguntarse: ¿Qué hay de nuevo en el culebrón de Twitter-Musk?

Escuchar antes de decidir. Una de las grandes incógnitas que ha abierto el desembarco de Musk, un "absolutista de la libertad de expresión", como él mismo se define, es cómo afectará al espíritu de Twitter. El magnate lo sabe y quizás por eso uno de sus primeros anuncios ha sido el de un “consejo de moderación de contenidos”, un organismo que aglutinará “puntos de vista muy diversos” y al que —asegura— se escuchará antes de tomar decisiones de calado editorial o restablecer cuentas.

No son demasiados detalles, cierto, y la idea de un consejo tampoco es tan nueva en Twitter. La noticia es importante sin embargo porque entronca con otra de las grandes incógnitas que genera la llegada de Musk: ¿Cómo actuará la compañía con cuentas suspendidas, como la del expresidente Donald Trump, expulsado a principios de año, poco después del asalto al Capitolio?

Tuitstorming. El anuncio de Musk llega en cualquier caso entre mensajes que parecen incidir en un cambio de rumbo. Y para muestra un botón, además del uso del hashtag #FreeSpeech, a lo largo de los últimos días Musk ha dejado tuits como “La comedia ya es legal en Twitter”, “El pájaro es libre” o “Cualquier persona suspendida por razones menores y dudosas será liberada de la cárcel de Twitter”, respuesta que dio el magnate a la hija del polémico Jordan Peterson el viernes.

Lo del “consejo de moderación” podría entenderse también como un mensaje de calma a los anunciantes. El viernes General Motors anunciaba su intención de “pausar” la publicidad en la red social a la espera de comprobar su deriva con Musk. “Estamos trabajando con Twitter para entender la dirección de la plataforma bajo la nueva propiedad”, recalcaba la empresa. Cierto es que General Motors no es cualquier firma: compite directamente con Tesla, otro de los buques de Musk.

¿Y dentro de casa? Otra de las grandes incógnitas y la que más preocupación genera probablemente de puertas adentro en la compañía es qué hará Musk con la plantilla. Los rumores de despidos a gran escala vienen ya de atrás, de bastante antes de la escena del lavabo. Hace más de una semana llegó a apuntarse que sus planes pasan por prescindir del 75% del plantel, porcentaje que el propio Musk habría desmentido. Eso sí, sin aclarar cuál será el alcance de sus planes.

En Twitter trabajan 7.500 empleados y, según Reuters, la anterior gerencia ya planteaba dar un tijeretazo de 800 millones de dólares a los gastos en nóminas para finales del próximo año, lo que equivaldría a la salida de casi la cuarta parte de la fuerza laboral. Durante el fin de semana se han sucedido noticias sobre los planes de despido de Musk, que apuntan además al corto plazo. The Washington Post incluso ha ido un poco más allá aportando una cifra aproximada: 50%.

Un mal trago para los managers. Cabeceras internacionales, como Bloomberg, The New York Times, The Washington Post o Financial Times, aseguran que Twitter ha pedido a los managers que elaboren listas con miembros de sus equipos susceptibles de ser despedidos.

El fin de semana incluso se apuntaba a un escenario de recortes inminente. Uno de los factores que lo precipitarían —desgranaban tanto TWP como TNYT— es que el 1 de noviembre los empleados de Twitter recibirán una remuneración de acciones. Un despido antes de esa fecha podría evitar a la compañía el desembolso. Ayer Musk aseguraba a través de su perfil que eso es falso.

¿Cuántos despidos y en qué secciones? Dos buenas preguntas para las que, al menos de momento, solo hay informaciones extraoficiales. Financial Times publica hoy que Elon Musk no maneja porcentajes de despido, sino que su objetivo es prescindir de quienes no lo respalden como líder. A lo largo del fin de semana se ha apuntado que entre los departamentos en los que se habrían pedido las listas de candidatos a despido figurarían los de seguridad, privacidad y los encargados de supervisar la moderación. “Parece que hay diez personas ‘administrando’ por cada persona codificando”, bromeaba ayer, de nuevo vía Twitter, el también directivo de SpaceX.

Desembarco con personal de confianza. Lo de las listas y managers no es lo único que se ha filtrado sobre los primeros días de Musk al frente de la plataforma. Otro de sus movimientos habría consistido en montar lo que Financial Times denomina “war room” (sala de guerra), con personal de su confianza que le ayude a evaluar la marcha de la empresa. Entre sus colaboradores figuraría su abogado, Alex Spiro; David Sacks; Sriram Krishnan; o el ex directivo de Tesla Antonio Gracias.

A los ingenieros de Twitter también se les habría pedido que muestren su trabajo con código de las últimas semanas o incluso dos meses para revisarlo con el equipo de Musk. TWP va algo más allá y asegura que los propios ingenieros de Tesla han estado examinando el trabajo.

El (posible) culebrón de los pagos. Otro de los frentes abiertos que podría derivar en un nuevo culebrón es el de las compensaciones a los directivos de los que Musk ya ha prescindido. Uno de sus primeros movimientos tras tomar las riendas de Twitter fue echar a varios ejecutivos, incluidos Parag Agrawal o Vijaya Gadde. El movimiento podría acarrear un jugoso desembolso para las arcas de la compañía, debido a sus “paracaídas dorados”, compensaciones millonarias por las que estaban cubiertos. Solo en el caso de Agrawal, ex CEO de la plataforma, se habla de 60 millones.

El proceso podría no ser tan sencillo, sin embargo. Musk echó a los ejecutivos alegando causas que podrían darle una justificación legal y una vía para evitar los jugosos desembolsos. El argumento de Musk se centraría en lo que juzga una mala administración, perjudicial para la firma.

Si quieres verificación… Y a modo de broche, cambios muy importantes en Twitter Blue y la verificación de cuentas. The Verge revela hoy que Musk quiere cambiar la suscripción del servicio premium para que resulte más completo, y caro. Según concreta, la compañía plantea cobrar 19,99 dólares por la nueva suscripción. Los usuarios verificados dispondrían de 90 días para anotarse o perderían su marca de verificación azul. El cambio deja también ver la dinámica de trabajo: los empleados deben cumplir con el encargo antes del día 7 bajo la amenaza de despido.

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