
OpenAI encargó solo siete relojes suizos de lujo basados en el Vanguart Orb, valorados en hasta 160.000 euros
Cada pieza incluye mensajes ocultos que resumen la filosofía de la compañía sobre la IA
El último lanzamiento de OpenAI no es ninguna evolución de ChatGPT ni de ninguno otro modelo de IA. Según publicaba The Wall Street Journal, se trata de una exclusiva pieza de coleccionista para los amantes de los relojes de lujo suizos.
Estos relojes de edición limitada no se venden en ninguna tienda ni aparecen en ningún catálogo de la marca, lo cual los convierte en un preciado botín para los coleccionistas. El inconveniente: solo podrás acceder a uno de los siete únicos relojes que se han fabricado si perteneces al núcleo de confianza de Sam Altman en la junta directiva de OpenAI.
Un encargo muy especial a un taller joven. El punto de partida para las siete piezas exclusivas de OpenAI es el Orb, uno de los modelos estrella de la jovencísima marca Vanguart, un taller suizo muy pequeño y con apenas ocho años de historia, pero que ha conseguido obtener rápidamente la categoría de fabricante de lujo por la calidad de sus relojes.
La versión de titanio de este modelo parte de unos 150.000 francos suizos (unos 159.900 euros), mientras que la versión en oro rosa se vende por unos 155.000 euros. Lleva un tourbillon volante y 395 componentes, según detalla Monochrome Watches. No obstante, lo más llamativo de estos relojes no está en su precio, sino en lo que el fabricante ha grabado en ellos.
Un guiño en cada línea. Según revelaba el artículo del WSJ, en la esfera de los exclusivos relojes luce el logo de OpenAI junto a dos frases muy simbólicas para la compañía fundada por Elon Musk y Sam Altman.
En el rotor del mecanismo se puede leer "Compute Is Destiny", mientras la inscripción "Scaling" ocupa el pulsador de la corona. Estos mensajes son dos ideas que han marcado la estrategia de la empresa: más potencia de cálculo y más escala para entrenar modelos. Según explicaba al WSJ Mehmet Koruturk, cofundador y CEO de Vanguart, "Intentamos incluir sutiles homenajes para quienes saben dónde buscar".
Una instrucción oculta que lo cambia todo. Aunque estos "easter eggs" resultan llamativos y pueden apreciarse a simple vista. Hay un tercer mensaje oculto en el reverso de cada reloj: una "psedoinstrucción" en Python que se perfila como el mayor reto para la compañía de Altman: "if AGI.aligned: deploy()".
Sintácticamente, la instrucción imita una estructura condicional real de Python: solo se ejecuta la función deploy() (desplegar) si la propiedad aligned (alineada) del objeto AGI es verdadera.
La inscripción codifica en forma de pseudocódigo el principio central que OpenAI repite públicamente sobre su misión: la Inteligencia General Artificial (AGI) solo debería desplegarse al mundo real cuando esté demostrada su alineación. Es decir, cuando su comportamiento esté verificado como seguro, controlable y coherente con los valores e intenciones humanas. Mehmet Koruturk, cofundador de Vanguart, aclaró que "Significa que la IA debe usarse con fines pacíficos" y que fue una aportación personal al diseño, no una petición de OpenAI.
Siete relojes, treinta y tres manos. Vanguart no es una fábrica al uso. Su plantilla está formada por solo 33 empleados. Uno de cada tres empleados ha trabajado en este encargo, lo cual pone de relieve el carácter artesanal de cada pieza que forma de esta serie exclusiva.
Por ponerlo en contexto, la marca apenas ha fabricado 200 relojes desde que se fundó. Por su lado, marcas como Audemars Piguet, otro maestro de la relojería suiza, produce unas 50.000 unidades al año con una plantilla de más de 3.000 trabajadores.
No es la primera vez que la IA se viste a la moda. OpenAI ya había coqueteado con el diseño de moda antes cuando lanzó su propia colección de ropa y merchandising bajo su marca. Tampoco es la primera vez que OpenAI encargaba una edición especial de relojes a la suiza Tudor, marca hermana de Rolex que fabrica relojes artesanales suizos a un precio más contenido. En aquella ocasión, la compañía encargó una tirada de 400 relojes basados en el modelo Pelagos 39 con la frase "Good Research Takes Time" grabada en la parte trasera.
Meta, Amazon e incluso Adobe también han seguido el mismo camino con sus propios relojes de empresa. Eric Ku, cofundador de la casa de subastas Loupe This, ha vendido un Tudor con logo de Amazon por 8.250 dólares. También tiene pujas de hasta 10.500 dólares por un Tudor con el logo de Meta por su vigésimo aniversario. El modelo estándar cuesta 4.725 dólares, lo que da una idea del nivel de revalorización que pueden alcanzar los siete relojes de OpenAI si algún día salen a subasta. "A la gente le gusta coleccionar cosas inusuales y poco comunes", aseguraba Ku.
Imagen | Wikimedia Commons, Vanguart
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