Doce países de la UE están unificando sus sistemas de pago instantáneo bajo una empresa con sede en Madrid para dejar de depender de Visa y Mastercard
Bizum no solo ha conquistado a los españoles: ahora es quien lidera la construcción del sistema de pagos paneuropeo que aspira a plantar cara a VISA y Mastercard.
Es decir, quien aspira a ser la cara de la soberanía europea en pagos frente a las grandes soluciones estadounidenses. La nueva sociedad que coordinará esta alianza de soluciones nacionales tendrá su sede en Madrid.
Por qué es importante. Europa mueve billones de euros en pagos digitales diarios y casi toda esa infraestructura pasa por manos estadounidenses. Que doce países de la UE más Noruega hayan decidido unirse, y que hayan elegido España como cuartel general, es toda una declaración de intenciones geopolítica.
"Queremos no depender tanto de soluciones americanas", ha dicho Fernando Rodríguez, director general adjunto de Expansión Internacional de Bizum. Difícil explicarlo más claro.
El contexto. El proyecto arranca de una alianza previa entre Bizum, la italiana Bancomat Pay y la portuguesa SIBS, a la que se sumaron después Blik (Polonia y Eslovaquia) y Vipps MobilePay (países nórdicos).
En paralelo, el esquema Wero, impulsado por la European Payments Initiative, opera ya en Alemania, Francia y Bélgica. Todos ellos convergen ahora bajo una arquitectura común: una infraestructura central que actúe de "puente" y garantice que un usuario de Oslo pueda pagar a uno de Lisboa sin que intermedie ningún estadounidense.
Entre líneas. La elección de Madrid no ha sido automática. Ha sido, según los propios protagonistas, "la primera solución de compromiso" alcanzada entre los socios, lo que dice mucho sobre la dificultad de lo que viene. Elegir sede es lo fácil. Queda pendiente el shareholder agreement que fijará la gobernanza y el reparto de poder, la selección del consejero delegado y la negociación de un proceso legal que las partes califican de "largo y complejo".
Hay un riesgo evidente: que los intereses nacionales tensionen la alianza. Coordinar 13 países con culturas bancarias distintas y con distintos tamaños de mercado es algo que todavía no hemos visto en Europa.
¿Principal ganador? Bizum. Con diferencia. Sus 31 millones de usuarios son casi un 20% del total de clientes de todos los sistemas aliados, y ese peso le ha bastado para convertir Madrid en sede y situar a España en el centro de una iniciativa que nadie habría imaginado liderada desde aquí hace diez años.
El salto de aplicación de pagos nacional a palanca de soberanía europea no lo vimos venir.
La gran pregunta. Si este consorcio logrará disputarle terreno real a Visa y Mastercard depende de si consigue ir más allá de los pagos entre particulares. El comercio electrónico y los pagos en punto de venta, previstos para 2027-2028 y de lo que hasta ahora solo hemos visto la punta del iceberg, a menudo con enfoques de andar por casa; son la prueba de fuego de verdad: ahí es donde las redes estadounidenses tienen su negocio más rentable y donde Europa lleva décadas abajo.
Profundiza. La presidenta de la Asociación Española de Banca, Alejandra Kindelán, también ha sido clara sobre esto: Europa necesita ganar autonomía en un momento de convulsión geopolítica al alza.
Los pagos, en ese contexto, han dejado de ser la infraestructura habitual para convertirse en una cuestión de soberanía. Y la dependencia de redes estadounidenses es vista desde Europa cada vez más como un problema a resolver.
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