Pagar por arrancar lo que se pagó por plantar: La gran contradicción del vino en Europa
Recorrer La Rioja en otoño es adentrarse por un impresionante mar de color en forma de pequeños arbolitos amarillos, naranjas y rojos. Sin embargo, este paisaje bucólico tan característico va a cambiar en los próximos años siguiendo el plan de Europa: arrancar viñedos. Paradójicamente, desde el mismo sitio del que llevan décadas recibiendo fondos para impulsar la expansión del sector.
El paquete del Vino de la UE. Es la hoja de ruta de Europa para gestionar la crisis que atraviesa el sector y se acordó en diciembre de 2025. ¿Cómo? Pasando de la expansión a la contracción de la oferta de forma administrativa. Así, favorece la destrucción de viñedos productivos de forma definitiva y voluntaria con incentivos.
Además, se flexibiliza el sistema de plantaciones, prorrogando plazos y eximiendo de multas a quienes decidan no usar sus autorizaciones de plantación. En el plano comercial, Bruselas apuesta por la modernización y el valor añadido frente al volumen, consolidando alternativas como los vinos sin alcohol y el etiquetado digital con códigos QR.
Por qué es importante. Para empezar, por la magnitud económica del sector en la UE y lo que implica estos adioses definitivos: sostiene 2,9 millones de empleo y aporta más de 130.000 millones de euros al PIB comunitario, según el reporte "Economic, social and environmental importance of the wine sector in the EU" del Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas elaborado por PwC. La Rioja ha abierto recientemente el plazo de solicitud de ayudas y ofrece entre 2.300-2.600 euros por hectárea.
Pero también porque el plan de la UE pasa por aplicar las mismas medidas para realidades distintas. Al no distinguir entre regiones con grandes excedentes (Burdeos) y zonas con mercados más equilibrados (como Rioja o Duero), se corre el riesgo de destruir un capital agrícola de valor incalculable. El drama no es que sobre "mal vino", sino que el mercado ya no puede absorber ni siquiera los vinos con Denominación de Origen.
Contexto. Durante décadas, la Política Agrícola Común subvencionó los viñedos protegiendo los precios mínimos, lo que alejó al agricultor de una realidad del mercado en la que la oferta superaba a la demanda. Este enfoque generó grandes excedentes estructurales: desde los 80 existe el término de "lago del vino" para referirse a esa sobreproducción derivada de una planificación central que ignoró el cambio en los hábitos de consumo.
Cada vez bebemos menos vino y las nuevas generaciones no están tan interesadas. No obstante, España aguanta más o menos el tipo aunque no es inmune al cambio de hábitos: se bebe con menos frecuencia y de forma más selectiva y aumentan las opciones sin alcohol. Europa intentó algunos parches, pero el paquete del vino es la respuesta actual y más drástica al problema que la propia política agraria creó.
La Rioja, zona cero. La Rioja ya ha movido ficha abriendo el plazo de ayudas para la cosecha en verde, un primer paso que este año busca identificar a quienes estén dispuestos, en un futuro próximo, a dar el adiós definitivo a sus cepas. ¿Qué es eso de "Cosecha en verde"? Destruir la uva antes de que madure. Hay un matiz clave: se premia con 15 puntos extra a quienes se comprometan a arrancar sus viñas para siempre en el futuro.
El impacto de la medida. Las consecuencias de este plan se miden en términos de viabilidad y territorio:
- En el plano económico, mientras la cosecha en verde se paga entre 2.300 y 2.600 euros por hectárea, el arranque definitivo se estima entre 4.000 y 6.000 euros/hectárea (en Francia). En cualquier caso, la base de la ayuda busca que lleguen al profesional cuya renta depende exclusivamente del campo, intentando evitar el colapso de la economía rural (por ejemplo, la riojana).
- Pérdida de patrimonio. El arranque destruye capital agrícola irreversible. En zonas donde no hay alternativa o el arraigo del sector es profundo, como La Rioja (haciendo honor el eslogan: la tierra con nombre de vino), puede ser un catalizador para el abandono del territorio y un cambio de su paisaje.
Hacia un vino de lujo. O un vino sin. El sector se encamina hacia un modelo de menos en más, un giro hacia aportar valor al producto. En pocas palabras, que el vino que quede en el mercado sea más escaso y pueda defender unos precios más alto. Asimismo, su supervivencia pasa por aceptar que el vino ya no es un producto de consumo de masas, sino un bien de valor añadido adaptado a las nuevas tendencias.
En Xataka | Por primera vez en la historia la posibilidad de un Mediterráneo sin vino empieza a darse en el horizonte
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