Dos días de infierno y se acabó el calor extremo: tras las tormentas, llega el esperado "alivio térmico"

Si por algo pasará a la historia este extenuante verano de 2022 (además de los salvajes incendios que han destrozado buena parte del país), será porque, en fin, la metereológica no nos ha dado un respiro. Pues bien, si todo se desarrolla como dicen los modelos, eso está a punto de acabar. La misma AEMET lo ha dejado claro: "dos días de infierno y el sábado una bajada notable de las temperaturas".

Un verano sin descanso. Habitualmente (y como fruto de las dinámicas atmosféricas tradicionales que afectan a nuestro país), tras una ola de calor o un evento especialmente cálido, las vaguadas polares bajaban la temperatura del país y nos daban un alivio, unos días de descanso. Este año, en cambio, el calor extremo se ha ido sucediendo con calor solo un poco menos extremo.

Como decíamos, la llegada de la DANA al país podía seguir el esquema de las últimas semanas (es decir, podía situarse al oeste de la península de tal forma que encajonara la cresta anticiclónica de nuevo sobre nosotros y nos abocara a una nueva ola de calor) o, en cambio, podía abrir espacio para que el aire del norte se internara en el territorio y refrescara la España peninsular.

Batalla de modelos. Y durante los últimos días la incógnita ha sido enorme. Hasta tal punto que los modelos meteorológicos eran incapaces de ponerse de acuerdo. Mientras el modelo norteamericano (GFS-NOAA) adelantaba la vaguada que nos podía afectar este fin de semana, el modelo IFS-ECMWF europeo lo descartaba. Es cierto que los modelos a tan largo plazo están llenos de incertidumbres, pero esto (como señala González Alemán) "no es muy común". Finalmente, siempre dentro de los límites de este tipo de modelos, parece que el gato al agua se lo va a llevar el modelo norteamericano.

La mitad del mes. El 15 de agosto suele ser un día de cambio y supone la finalización de la parte más dura del verano climatológico (y la llegada de las tormentas, la inestabilidad y los primeros destellos de lo que será el otoño). Ahora parece que también se va a cumplir. Como siempre, tenemos que recordar que la incertidumbre es alta, pero a cada minuto que pasa parece más claro.

Alivio térmico, sí; pero solo térmico. Si esa es la buena noticia, la mala es que esta semana la reserva de agua de España ha caído por debajo del 39,2%. La cifra es importante porque fue la cifra que se alcanzó en 1995, la que se recuerda como una de las sequías más grandes, persistentes y perniciosas del país. Falta agua y, aunque los avances en gestión que hemos conseguido en estas décadas nos están permitiendo "capear el temporal" de una forma más efectiva, vamos a empezar a notarlo en las próximas semanas. Los cortes de suministro ya están en marcha y nada parece que esta vez la suerte vaya a jugar a nuestro favor.

Imagen | Josep Castell

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